sábado, 27 de diciembre de 2025

Artículos : CCV : Lic. Arturo Flier : El encanto y poder de los Upanishads

 

El encanto y poder de los Upanishads

Por Swami Ranganathananda

LOS UPANISADS Y EL ENFRENTAMIENTO IDEOLOGICO

Vivimos en una época marcada por una intensa lucha de ideas decía Swami en el año 2009 cuando se publica este libro. Lo que no podía saber que es que lamentablemente este siglo XXI se presenta vacío de ideas puesto que el debate político se limita a improperios, bravuconadas sin contenido y aún peor sin propuestas de desarrollo humano como no sea el matonismo y la restricción de derechos adquiridos así como una dinámica bélica impensable. Pareciera que no hemos aprendido nada de la pandemia que nos expuso en nuestra real dimensión. 



Volvamos al Swami quien decía que en esa lucha de ideas, las ideologías políticas, económicas y culturales compiten por definir qué es el ser humano, cómo debe organizarse la sociedad y cuál es el sentido último de la vida. Que lejos estamos de ello no?. Agrega Swami “estas disputas no permanecen en el plano abstracto: modelan nuestra convivencia cotidiana, atraviesan a las naciones y, muchas veces, dividen profundamente a las personas”.

Swami Ranganathananda nos invita, en este capítulo, a dar un paso atrás y mirar este fenómeno desde una perspectiva espiritual más profunda. Los Upanisads no se alinean con ninguna ideología, ni antigua ni moderna. Su propuesta es más radical: nos llaman a cuestionar el nivel mismo desde el cual pensamos, discutimos y nos enfrentamos.

Para comprender esta enseñanza, es importante preguntarnos primero qué es una ideología. Una ideología es un sistema de ideas que intenta explicar la totalidad de la realidad desde un ángulo parcial, una perspectiva solamente. Cuando una ideología se absolutiza, deja de ser una herramienta y se convierte en un dogma. Entonces reduce la riqueza del ser humano a una sola dimensión: económica, política, biológica o cultural. En ese punto, el pensamiento deja de liberar y comienza a encerrar.

S. Ranganathananda observa que muchas ideologías modernas, aún cuando se presentan como racionales o científicas, funcionan de hecho como religiones seculares. Agrego yo: un streaming oficialista argentino tiene un programa partidario que se llama “la misa”. Continúa el Swami que esas ideologías tienen sus verdades indiscutibles, sus ortodoxias y sus herejías. Y, como ocurrió tantas veces en la historia, cuando una idea se vuelve absoluta, el ser humano queda subordinado a ella.

Los Upanisads señalan con claridad el límite de todo sistema conceptual. La realidad última —aquello que sostiene y atraviesa todo— no puede ser capturada por ninguna formulación intelectual. Las palabras, las ideas y las teorías son necesarias, pero siempre parciales. Confundir una descripción con la verdad total es el origen profundo de la lucha ideológica.

La sabiduría upanishádica nos invita a ir más allá de los opuestos. No niega el pensamiento ni la acción en el mundo, pero nos recuerda que la verdad no se agota en ninguna construcción mental. Allí donde la mente se aferra a una identidad rígida, nace el conflicto. Agrego yo: ello se da también a nivel de identidades religiosas o espirituales. Agrega Swami “allí donde la conciencia se expande, las diferencias pierden su carácter absoluto”.

En el corazón de los Upanisads encontramos una afirmación decisiva: Atman es Brahman. El núcleo más íntimo del ser humano no es una idea, una pertenencia política ni una identidad social, sino la misma realidad absoluta que sostiene el universo. Desde esta visión, el ser humano no puede ser reducido a productor, consumidor, ciudadano o militante. Es, antes que nada, una realidad espiritual profunda.

Cuando esta verdad es olvidada, las ideologías ocupan el lugar de la identidad última. Entonces el otro deja de ser un semejante y se transforma en un adversario, en un obstáculo o incluso en un enemigo. Así, las ideas —que deberían servir a la vida— terminan justificando la exclusión, la violencia y la deshumanización.

S. Ranganathananda subraya que los Upanisads ofrecen un antídoto espiritual a esta dinámica: ver al otro como partícipe de la misma realidad última. Esta visión no elimina las diferencias de pensamiento ni las legítimas opciones sociales, pero impide que esas diferencias se conviertan en absolutos. Cuando reconocemos la unidad esencial del ser, la confrontación pierde su carácter destructivo.

La salida que proponen los Upanisads no es la evasión del mundo ni la indiferencia frente a los problemas sociales. Es una transformación interior desde la cual la acción se vuelve más lúcida y más humana. Actuar sin quedar prisioneros de las ideas. Sostener convicciones sin absolutizarlas. Recuperar el silencio interior como fuente de discernimiento y compasión.

Desde esta perspectiva, la verdadera revolución no es ideológica, sino espiritual. Las ideas recuperan su lugar legítimo como instrumentos al servicio de la vida, y dejan de ocupar el trono que no les corresponde.

Los Upanisads nos recuerdan, finalmente, que mientras el ser humano se identifique solo con sistemas de pensamiento, la lucha ideológica será inevitable. Cuando descubre su identidad más profunda, las diferencias dejan de ser campos de batalla y se transforman en espacios de diálogo.

La unidad del ser no niega la diversidad del mundo; al contrario, la sostiene. Y es desde esa unidad interior que puede nacer una convivencia verdaderamente humana.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nos interesa su opinión: