martes, 20 de agosto de 2019

Artículo: Lic. Noemi Villacorta: Cuentos de Nasrudin.




"La Farmacia"
Nasrudin estaba sin trabajo y preguntó a algunos amigos, a qué profesión podía dedicarse.
Ellos le dijeron:
- A ver Nasrudin... Tu eres muy capaz y sabes mucho sobre las propiedades medicinales de las hierbas. Podrías abrir una farmacia.
Nasrudin volvió a su casa, le estuvo dando vueltas a la cuestión durante unos días y finalmente se dijo "Si. Es una buena idea, creo que soy capaz de ser farmacéutico".
Claro que Nasrudin estaba pasando por una época en la que deseaba ser muy prominente e importante. " No solo abriré un establecimiento enorme y produciré gran impacto."
Entonces compró un local, instaló los estantes y vitrinas y cuando llegó el momento de pintar la fachada, colocó un andamio, lo cubrió con sábanas y se puso a trabajar sin que nadie pudiera ver nada. A nadie le dejó ver cómo estaba pintada la fachada y que nombre le pondría a la farmacia.
Después de unos días distribuyó panfletos, que decían "Mañana es el gran día. Inauguración, mañana a las 9hs".
Todas las personas del pueblo y de los pueblos de los alrededores, vinieron y se concentraron expectantes frente a la farmacia.
A la 9 en punto, Nasrudin con gesto teatral, saco la sábana . Y la gente que ahí estaba, vio un gran cartel que decía:

"FARMACIA CÓSMICA Y GALÁCTICA DE NASRUDIN" con letras pequeñas " Armonizada con influencias planetarias"

La gran mayoría de personas que asistieron quedaron muy impresionadas.
Aquel día hizo mucho negocio, la gente no dejaba de comprar. Por la tarde, el maestro de la escuela del pueblo, lo visito y le dijo: - Francamente Nasrudin, estás afirmaciones que Ud. hace son un poco dudosas. 
- Dudosas por qué?- respondió Nasrudin.
- Eso de Cósmica, Galáctica y armonizada por influencias galácticas, francamente...
- No, no,no - respondió Nasrudin - las afirmaciones que yo hago sobre las influencias planetarias son absolutamente ciertas. Cuando sale el sol, abro la farmacia. Cuando el sol se pone, la cierro.

Los cuentos de Nasrudin tienen matices humorísticos, él es inteligente y práctico.
No se deja llevar cosas extrañas y heterogéneas.
Estos  Cuentos Sufíes, tratan de romper la forma de pensar habitual, tratando de conectar con un mundo despojado de prejuicios. Así mismo, Nasrudin es irónico en relación con el saber rígido y académico, "libresco".
El conocimiento intelectual, no es malo,tiene que tener un lugar. Un árbol, un león, un picaflor, no necesitan de ello. Son felices por solamente vivir.
 Dice Ramakrishna" De que sirve el mero estudio de los libros? Los Pandits conocen muy bien los textos sagrados. Pero de qué sirve repertirlos? Uno debe realizar en su propia alma todo lo que se menciona en las escrituras....
"El erudito dice grandes palabras, pero tiene sus ojos fijos, en los placeres de los sentidos y en el dólar todopoderoso"
"El buitre vuela muy alto en el cielo, pero su vista siempre está fija en los cementerios de animales"
La filosofía de lo simple, en los cuentos de Nasrudin, son lo opuesto al exceso de intelectualidad, que alimenta al ego, y tiende a complicarnos.
Ir a lo simple y genuino, hacia el lenguaje del corazón: la intuición; nos conduce a la humildad, y que nos posibilidad agradecer, agradecer TODO.
Nos dicen"Vive el aquí y ahora" con un sentido práctico e intuitivo.
Gracias, Nasrudin. 

jueves, 15 de agosto de 2019

Artículo: Profesora Leonor Bakún (10-8-19)




Cierta mañana, el Maestro estaba reunido con sus discípulos cuando un hombre se aproximó:
-¿Existe Dios?- preguntó:
-Existe- respondió el Maestro.
Después del almuerzo, se acercó otro hombre:
-Existe Dios?- quiso saber.
-No, no existe-dijo el Maestro.
Al atardecer un tercer hombre hizo la misma pregunta:
-Existe Dios?
-Tendrás que decidirlo tú- respondió el Maestro.
En cuanto el hombre se fue, un discípulo comento indignado:
-Maestro, ¡que absurdo! ¿Cómo es que das respuestas diferentes para la misma pregunta?
-Porque son personas diferentes y cada una llegará a Dios por su propio camino.
El primero tendrá fe en mi palabra.
El segundo hará todo lo posible para probar que estoy equivocado.
Y el tercero sólo cree en aquello que es capaz de escoger por sí mismo.
El sendero que seguimos está en concordancia con lo que en cierta medida expresamos. Todos estamos equipados de igual forma. Todos tenemos las mismas vías de expresión pero nuestras facultades están dirigidas a diferentes puntos.
En el océano hay enormes olas, como montañas; luego olas más y más pequeñas, llegando hasta la simple burbuja, pero tras de todo esto está el océano infinito. La burbuja está conectada con el infinito océano en un extremo y la enorme ola en el otro extremo. De manera que, uno puede ser un gigante y otro una pequeña burbuja, pero cada uno está conectado con el infinito océano de la energía, que es la herencia común a todo animal que existe. 
La tradición hindú dice que el Universo es una maravillosa red de diamantes, perteneciente al Dios Indra, en la cual cada uno de los eslabones posee la propiedad de reflejar a todos los demás. Esto quiere decir que cada elemento que conforma el universo no es una parte aislada, cada partícula es idéntica al todo y adquiere sentido a través de su relación con las demás, con las cuales forma una totalidad armoniosa. Y esto se debe a que todo es energía.
Sri Sárada Devi, dijo una vez que vivía de acuerdo con una instrucción que le diera el Maestro. La belleza del ritmo de esta frase en bengalí no aparece en la traducción: ''Jakhan jeman, Takhan teman. Kakhane jeman, Shakaneteman. Jarkachhe jeman, Tarkachhe teman". La primera línea significa que todo debe hacerse de acuerdo con las demandas del momento o del tiempo. La segunda línea significa que uno debe adecuarse a lo que exige el lugar en que uno se encuentra. Y la tercera dice que nuestras acciones deben adecuarse a las personas con quienes tratamos. No es posible actuar de la misma manera con todos. La Santa Madre ajustaba su conducta a las demandas de tiempo, lugar y ambiente y a las necesidades de las personas que acudían a ella para recibir su bendición.
La mayoría de nosotros comprendemos esto pero no tratamos de ponerlo en práctica. Es necesario tener en cuenta la mentalidad de la otra persona y actuar en consecuencia, o sea adecuarnos a las demandas de tiempo, lugar y necesidades de la gente con quien tratamos. Servir a Dios en trabajo y servicio al prójimo. Swami Gñaneswarananda define esto como 'la ley de oro de la adecuación'.
Aceptar que, siendo todos lo mismo, somos sin embargo, diferentes es muy difícil.

La unidad en la diversidad no es un postulado teórico, es un  modo de vida en el que el otro ocupa su lugar. La espiritualidad, entrega en la confianza son absolutamente actuales y necesarias. Para lograrlo, como dice Swami Pareshananda en uno de sus poemas: “Hay que aprender a vivir, nueva, nuevamente, a vivir.”

Artículo: Counselor Veronica Pomerane (10-08-19)





Debemos consumir comida pura solamente. Citando a los Upanishads: 
"La comida pura trae pureza de corazón.
¿Cómo se define "comida pura? Comida no quiere decir solamente lo que comemos, sino lo que consumimos por los cinco sentidos. Y ¿cómo recogemos esta comida pura?.
Aprendiendo a ver a Dios en cada cosa; o sea, ser consciente de la presencia de Dios donde quiera que nos conduzcan los sentidos.
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Estudiar las Escrituras y creer en ellas es el principio de la aspiración espiritual.
El filósofo Vedantista Shankara, definía la fe como: "Una firme convicción basada en la comprensión intelectual de las enseñanzas de las escrituras, del maestro de cada uno, nombrada por los sabios como fe, que conduce a cada uno a la realización de la Realidad".
El principio aceptado por todas las grandes religiones del mundo, consiste en una insistencia de fe en las escrituras, porque en ellas están las palabras reveladas de Dios. 
Las verdades de Dios, el alma, y la inmortalidad; no pueden ser percibidas a través de los sentidos. Se pueden percibir solamente extrasensorialmente, es decir, a través de la Revelación.
Qué son las escrituras? Son Revelaciones otorgadas a los sabios, videntes o encarnaciones divinas.
Tú o cualquiera que desarrolle ese poder suprasensorial, podrá recibir estas Revelaciones. Y eso es lo que debemos comprender. 
Por qué debemos tener fe en las palabras de las escrituras? Porque son Revelaciones. La verdad de Dios le fue revelada a Cristo, Krishna, Moisés, Mahoma y otros maestros, y estos han señalado que cada individuo, llegando
a cierta etapa de desarrollo espiritual, podrá experimentar la misma verdad.
Ya se ha mencionado que la verdad de Dios no puede ser conocida de ninguna otra forma más que por la Revelación.
 Qué puede comprobar un filósofo? Solamente su idea de una realidad, de un
absoluto. Y esa es la razón por la cual uno a veces escucha: "Yo no creo en Dios". ¿En qué es lo que no creen? En ciertas ideas de Dios que no les agradan. Por lo tanto, la razón, aunque ocupa un lugar importante en la vida espiritual, como veremos más adelante, pero es insuficiente para probar la
existencia de Dios. 
La única prueba real de su existencia es verLo uno mismo.
Cuál es la norma para conocer la verdad de Dios? El criterio es que esta Verdad es absoluta, lo que quiere decir que debe ser no sujeta al tiempo. Todas las demás verdades son conocidas a través de los sentidos o inferencia; y son sólo verdades relativas.
Por ejemplo: vemos una mesa ante nosotros, que existe en el presente; no existía en el pasado ni existirá en el futuro. Además, cuando se me Revele la Realidad, la mesa desaparecerá; y todo se verá como Brahmán.
Si examinamos los sueños, vemos que, mientras soñamos, los sueños tienen una realidad relativa; pero esto se contradice en el estado de vigilia; ya que cuando despertamos los sueños se desvanecen.
Brahman, Pura Conciencia, está presente en los tres estados de conciencia ordinaria: vigilia, sueño y sueño profundo. Es el fondo de todo lo que experimentamos en estos tres estados. 
Pero Brahman en su realidad total se experimenta sólo en el estado de Conciencia trascendental. Cuando alcanzamos esa Conciencia, nuestra experiencia del estado de vigilia también se desvanece al igual que sucede con el sueño al despertar. 
Pero la experiencia trascendental no desparece ni se contradice con otra experiencia. Por lo tanto, tiene una realidad más grande que la percepción sensorial o inferencia.
La revelación trascendental no es una revelación de cosas normalmente percibidas, ni verdades comprendidas a través de los instrumentos ordinarios de conocimiento.
Los Upanishads declaran: "Las palabras no pueden Revelar a Brahman; incapaz de alcanzarlo, la mente se retira confundida. Salvo aquellos que ya Lo conocen ¿cómo podrá ser conocido?" Podemos saber de Dios sólo a través de
aquéllos que Le han conocido. 
Esto quiere decir tener Fe en las escrituras porque éstas han sido Reveladas a los santos y sabios”.
Pero según la Vedanta, la Fe en las escrituras no es suficiente. Debemos también tener Fe en las palabras del Gurú, el maestro viviente, a quién se le ha revelado la Verdad.
Tiene que haber un Gurú de las verdades mencionadas en las Escrituras, de otra manera las Escrituras serán mal entendidas y olvidadas.
Incluso, creer en las palabras de las escrituras y del gurú, no es suficiente. Nuestra Fe, como hemos aprendido de la definición de Shankara, debe conducirnos a la Realización de Dios. 
La Fe tiene que ser transformada en acción, incluso en asuntos mundanos. 
Para un estudiante de medicina, leer y tener e en sus libros de medicina no es suficiente. Tiene que hacer prácticas en un hospital, y a través de la experiencia personal con pacientes, aprender a diagnosticar y recetar. 
Uno debe experimentar con la Verdad de Dios y probarlo por uno mismo.
En los Upanishads leemos: "Se debe escuchar sobre la verdad del Atman y sobre el Atman se debe razonar y meditar".
Sravana: Oir/ Manana: Razonar/ Nididhyasana: Meditar.
Todos nuestros sabios filósofos, todos nuestros maestros espirituales, nos dicen una sola cosa: se carece de religión hasta que personalmente se experimenta la Verdad de Dios.
La aceptación intelectual de las escrituras no es acertada, sino que se debe experimentar esa Verdad directamente.
En los Vedas, un gran vidente dice: "Yo he conocido esa verdad que está más allá de toda oscuridad". Tú también, conociendo esa Verdad, alcanzarás esa dicha inmortal".
Las grandes encarnaciones de Dios tales como Krishna, Buda, Cristo, y Ramakrishna, cada uno en su época, experimentaron la unión con Dios; e insistieron en que cada ser humano debería tener esa experiencia también. 
Cristo dijo: "Conocerán la Verdad y la Verdad los liberará". 
La Revelación directa es la prueba de la Verdad de cada religión, y vemos que Hindúes, Cristianos, Budistas, Mahometanos y Judíos han visto nacer santos y
videntes que han caminado con Dios, han hablado con Dios y han alcanzado la unión con Dios" Hay tales hombres en cada época.
Por qué son tan pocos los individuos que han experimentado este Renacimiento en Espíritu? Porque muy pocos luchan por la perfección. 
Dice el Bhagavad Guita: "¿A quién le importa buscar esa perfecta libertad?
Posiblemente un hombre entre muchos miles. Claro, hay miles de Cristianos que van regularmente a las iglesias y millones de Hindúes y Budistas que adoran en templos y pagodas. Pero son pocos los que hacen esfuerzos sinceros para alcanzar la Realidad. 
La mayor parte de la gente está satisfecha con vivir una vida más o menos ética en la tierra, con la esperanza de ser recompensada por sus buenas acciones en el otro mundo. 
El ideal de perfección inculcado por Cristo es generalmente olvidado o mal entendido. Ciertamente, muchos leen el "Sermón del Monte" y otras Escrituras, pero estas enseñanzas no les penetra en su comprensión. Pocos tratan de vivirlas. 
Cristo enseñó que el ser humano puede y debe ser tan perfecto como Dios mismo, alcanzando la unión con Él.
Cuando Sri Ramakrishna le dijo a su jóven discípulo Naren, que muy pocas personas tienen Fe en Dios, el muchacho se opuso diciendo que él conocia
muchos creyentes. Entonces Sri Ramakrishna dijo: 
"Vamos a suponer que un ladrón sabe que tras la pared hay un gran tesoro. ¿Acaso va a estar en paz? ¡No, va a luchar con toda su fuerza para sacarlo!".
La intensidad de nuestra lucha es la prueba de nuestra Fe. Debemos practicar disciplinas espirituales; debemos hacer esfuerzos repetidos para realizar nuestra naturaleza verdadera, que es divina y una con Dios.
La ignorancia de nuestra divinidad es una experiencia cotidiana; la otra experiencia inmediata -la Revelación o la Visión Trascendental- es necesaria para desvanecer la ignorancia.
Shankara señala la necesidad del auto-esfuerzo y la práctica.
"Un tesoro no se descubre meramente repitiendo las palabras 'tesoro preséntese, sino que se deben seguir las direcciones correctas, escarbar, quitar la tierra y las piedras que están encima, y luego tomar posesión del tesoro. De la misma manera, la Verdad del Atman, qué está enterrada bajo maya y los efectos de maya, se puede alcanzar por medio de la meditación, contemplación, y otras disciplinas espirituales tales como las que un conocedor de Brahman podrá recetar, pero nunca por argumentos sutiles".
Las Encarnaciones que vienen al mundo por el bien de la humanidad, son como varias puertas que se abren al más Allá, a la Divinidad. Debemos recordar que es el mismo Espíritu el que se manifiesta en forma humana en distintas épocas; con la excepción de que escoge un disfraz distinto cada vez.
Las Encarnaciones divinas siempre son conscientes de su misión especial, la cual consiste en recordarle a la humanidad la Verdad Eterna que ha olvidado y en demostrarle, una vez más, cómo alcanzar la perfección.
Esta es la razón por la que Cristo declara: 
"Yo soy la luz del mundo: el que me sigue, no andará en tinieblas, y tendrá la Luz de la vida".
 Similarmente, Sri Krishna le dice a su discípulo Arjuna: 
"Entrégame los frutos de tus obligaciones, Yo que soy tu refugio, No temas, porque yo te salvaré del pecado y del cautiverio". 
Y Sri Ramakrishna dice: 

"Yo soy el santuario. Entrégame tu poder legal y yo te libraré del cautiverio de tus karmas". 

Artículo: Profesora Ana Maria Menghini (8-8-19): SWAMI VIVEKANANDA





VIDA DE SWAMI VIVEKANANDA
Por sus discípulos de Oriente y Occidente
(Adaptación)
CAPÍTULO II
EL TRIUNFO DE LA RENUNCIACIÓN
¡Peregrinación! A su alrededor, la India se reúne de norte a sur y de este a oeste, en un fervor de unidad triunfante. En ello, en la religión y en el acto espiritual, la India es una. Necesitamos algo maravilloso. Entonces, ¿debe uno preguntarse si aquel que fue Durga Charan Dutta debería haber llevado a peregrinar a su abandonada esposa? Todos esos años, ¿qué había sido de ella? ¿Cuál había sido el propósito más íntimo de su alma durante ese largo período de separación? Solo ante ojos torpes o miopes podría haber habido separación. Marido y mujer eran uno, porque la esposa, desde el día en que su esposo emprendió la búsqueda divina, le dio su pensamiento y toda su vida a Dios, uniéndose a su deseo, volviéndose una con él en la llama de su intención. 
Y allí estaba Vishwanath, el hijo. Incluso ella había trascendido el sentido de madre. Este chico era suyo solo como una parte importante de su familia, pero no como de su propiedad. Todos estos años había sido lo que una madre debe ser, pero desinteresadamente. Y el niño había crecido fuerte, vigoroso, turbulento y lleno de alegría. 
Cuando el tiempo pasó y el chico hubo superado las imposibilidades de la primera infancia, ella  tomó la decisión de poner en práctica su deseo de ir a Benares.
¡Benares! ¡Qué leyenda ha escrito este nombre a lo largo de los siglos! Ha sido siempre el centro feudal del hinduismo. Los grandes pensadores de la India, todos sus héroes, todos sus santos, en un momento u otro de sus vidas, han visitado esta ciudad. Es hasta hoy en día, lo que era en los días  cuando se imprimieron las huellas del Señor Buddha: la sede de la enseñanza brahmánica, la fuente central de la ortodoxia, la Roma eclesiástica de la India. Toda la leyenda, toda la lucha, toda la realización de los sabios de la India están concentradas allí. Lo que fue Jerusalén para los primeros peregrinos medievales, incluso ahora también lo es, es la ciudad de Benares para el hinduismo. Todas las costumbres se reúnen aquí, porque todos los pueblos de la India vienen aquí. Este es el corazón del hinduismo. Los ancianos mueren de buena gana en este lugar, y en este lugar, los moribundos consideran un privilegio ser liberados del dolor. Todos los hindúes sueñan, en algún momento o de alguna manera, visitar Benares.
Ahí está, en un gran semicírculo, lavada por las aguas del impetuoso Ganges. Templos y palacios se elevan desde las orillas sobre los altos y escarpados terraplenes de piedra y ladrillos. Aquí y allá uno puede ver el pináculo de un templo o la cornisa o la columna de un palacio que aparecen flotando en la superficie de las aguas. De esto hace mucho tiempo, desde que se derrumbaron por las fuertes corrientes de agua de las inundaciones. A lo largo de las orillas del río suben los espaciosos ghats. Miles de personas están siempre allí, bañándose y orando. Bañarse, como en los viejos tiempos en la India, es un acto sacramental para los hindúes. He aquí los ghats y los montones humeantes de cuerpos carbonizados de los cuales ¡el alma ha encontrado escape! Y allí uno sentado en meditación, olvidado del mundo. Y a través de una multitud abigarrada, los bazares llenos de gente, la vida y el color orientales a pleno, los magníficos templos del pasado, y en las callejuelas más estrechas, aquí y allá se observa un sadhu inclinado ante la Realidad. Su apariencia externa puede ser terrible con su ascetismo manifiesto, pero, ¡Oh!, por el pensamiento del hombre. ¡Oh!, por el pensamiento de los cientos de miles que vienen aquí de los confines de la India para derramar su alma en oración y realización.
Hoy hay trenes, pero en aquellos lejanos días los trenes eran desconocidos; y así encontramos a la madre y a su hijo alojados, entre otros peregrinos, en un gran barco que, movido por los remos de muchos hombre, navegaba de Kolkata a Benares, una distancia de alrededor de cinco mil millas. Había dificultades y aventura combinadas. Nuevas ciudades, nuevas escenas, nuevas costumbres, nueva gente, incluso un nuevo lenguaje aparecieron mientras el barco, en su largo viaje, transportaba a los pasajeros. Y entonces, las aguas del río, con su longitud interminable y su camino diverso, eran sagradas, tan sagradas como el agua bautismal que lava más blanca que la nieve el alma manchada de pecado. Porque así lo cree el hindú. Es “Ma Ganga”, Madre Ganges. Para los hindúes, el río es una diosa. Una gran entidad auto-consciente que se mueve, con imperiosa grandeza, sobre la extensión del suelo indio. Hay una vieja, vieja historia de cómo es esto, cómo la sombra del celestial Ganges que Brahma, el Creador, atrapó en su cuenco portador de agua y vertió sobre los pies del Señor del Universo. Cómo cayó sobre los cabellos enmarañados de Shiva, el Señor de los monjes, y cómo se derramó en la tierra y en la llanuras del Indostán, es una historia muy contada.

¡Seis semanas de un peregrino en un bote! ¡Seis semanas en el Ganges! ¡Seis semanas de excitación diaria! ¡Seis semanas de amaneceres y ocasos en esta, la reina de los ríos de la India! ¡Cuán impresionable es la mente de un niño! Todo esto mientras el futuro padre de Swami Vivekananda estaba reuniendo en un gran conjunto emocional, este inolvidable viaje que, a su vez, se convirtió en uno de los factores primarios en la creación de ese temperamento intrépido que el Swami heredó de su padre.( P -45)

Articulo: Counselor Veronica Pomerane (3-08-19)




Ya que ninguno de nosotros somos conscientes de que la realización de Dios es nuestro verdadero próposito en la vida, continuamos repitiendo los mismos goces y sufrimientos una y otra vez. Desgastamos nuestras energías en objetivos efímeros con la esperanza de encontrar la infinita recompensa en lo finito. Solo después de decepciones y adversidades es cuando, por fin, el discernimiento espiritual comienza a despertar en nosotros pues comenzamos a aprender que nada en este mundo nos puede dar satisfacción duradera. Es entonces cuando empezamos a ver que nuestro deseo por una felicidad permanente se puede realizar únicamente en la verdad eterna de Dios.
Esta perfección es nuestra herencia. En las palabras de San Pablo: 
"Porque el mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios: Y si somos hijos, tambien herederos: herederos de Dios y coherederos
de Cristo". 
Pero donde debemos buscar la perfección?
Dónde esta Dios? Vedanta señala que hay un cimiento divino debajo del universo con nombre y forma. Los hindués lo llaman Brahman, los cristianos lo llaman Divinidad. Ya que la Divinidad es omnipresente, debe estar dentro de cada criatura y objeto en el universo. En su aspecto inmanente, los hindúes lo llaman Atman, el Ser interior.
Atman y Brahman son uno y lo mismo. El ser humano primero tiene que realizar el Atman dentro de si mismo, para que después pueda realizar a Brahman en cualquier parte.
Patanjali, el padre de la psicología india, explicó la existencia de la divinidad en el ser humano por medio de una ilustración agrícola. El granjero que riega una de sus siembras con el agua de una represa no necesita traerla de otra parte. El agua ya está ahí. Todo lo que tiene que hacer es abrir la compuerta y el agua correrá a la siembra impulsada por la fuerza de la gravedad. El "agua" es la fuerza de la evolución que, según Patanjali, todos tenemos dentro y solo espera ser liberada de la represa. Por nuestros esfuerzos y por la gracia de Dios, "las compuertas se abren", el agua corre y riega la siembra: esta da su cosecha, y por lo tanto, se transforma.
Cristo dijo muy claramente, como lo han hecho otros grandes maestros espirituales, que el ser humano debe buscar a Dios dentro de sí mismo. El Evangelio según San Lucas dice:
 "El reino de Dios no vendrá con advertencia;
Ni dirán: Helo aquí, o helo allí: porque he aquí que el reino de Dios está entre vosotros". 
Algunos teólogos han interpretado "entre vosotros" como decir "en medio de
vosotros", como si Cristo hubiese querido decir que el reino de Dios estaba entre sus discípulos. Pero si no aceptamos la declaración de Cristo refiriéndose a la divinidad dentro del ser humano, ¿Cómo vamos a entender su oración al Padre:
"Yo en ellos y Tú en mi, para que sea consumadamente una cosa. “.
 Y el recordatorio de San Pablo a los Corintios: "¿Oh no saben que sus cuerpos son templo del Espíritu Santo, que habita en ustedes y que han recibido de Dios?"
Los Upanishads enfatizan:
"Alcanza la liberación aquí y ahora, no después que caiga el cuerpo”.
Si no hemos sido capaces de trascender el odio, los celos y las pasiones en esta vida, no podremos trascenderlos después de muertos: porque nos llevamos las mismas cualidades de la mente al otro mundo. Es aquí en la tierra, en esta vida, que tenemos que alcanzar el Conocimiento unificador de la Divinidad y gozar de la Dicha celestial.
Sri Ramakrishna acostumbraba a decir:
"Un fósforo mojado no enciende, no importa cuántas veces lo intentes; sólo echa humo. Pero una cerilla seca enciende inmediatamente, aún frotándola ligeramente una sola vez. El corazón del devoto sincero es como la seca, la mera mención del nombre del Señor enciende el fuego del amor en su corazón. Mientras la mente del hombre mundano, que está remojado en la lujuria y apego a las riquezas, resiste todo a ser encendido, tal como la cerilla
mojada. Mientras perdure un solo deseo mundano, Dios no se podrá encontrar”.
La renunciación total nos conduce al amor de Dios tal y como está expresado en la oración de Sri Ramakrishna a la Divina Madre: 
"Aqui está Tu ignorancia y aquí está Tu conocimiento; tómalos y otórgame puro amor por Ti. Aquí está Tu virtud y aquí está Tu pecado; aquí está Tu mérito y aquí Tu demérito; aquí está el bien y el mal; Tómalos todos y Dame sólo puro amor por Ti”. 
Hay muy pocos aspirantes que desde el principio de su vida espiritual tienen discernimiento y amor por Dios sin interés, reconociendo que es la única Realidad singular. 
La mayoría de los devotos se entregan a Dios, para liberarse de las tribulaciones y miserias de la vida o para satisfacer algún deseo incumplido. Esto no importa. Como Sri Krishna señala en el Bhagavad-Guita:
“El aspirante, sin importar por qué busca a Dios, en realidad es noble. 
Pero aquellos que conocen las vanidades del mundo transitorio y buscan a Dios solamente por amor a Él, Ellos son mi mero Ser; son mis queridos". 
En el transcurso de nuestro progreso espiritual llega un momento en que aprendemos a amar a Dios por amor, sin ningún otro motivo.
Hay dos características de la pureza: la primera es elevarse por encima de la dualidad o relatividad; y la otra es amar a Dios con amor y, por lo tanto, entrar en Su reino.
Este amor puro es sinónimo de aquella pureza que nos da la visión de Dios.
La pureza de corazón está en el recuerdo constante de Dios.
El constante recuerdo de Dios nos da unión con Dios.
Cuando la mente se tranquiliza como una laguna en calma sin ninguna ola, entonces Dios, que mora en lo más recóndito del corazón, se nos revela.
¿Cómo calmamos la mente y la liberamos de las ondas del pensamiento? Algunas personas creen, erróneamente, que se controla la mente tratando de ponerla en blanco o inconsciente. Por ejemplo, cuando estamos en un sueño profundo, no hay ola o pensamiento o contenido de conciencia. Estamos inconscientes. Y¿qué realizamos con eso? Cuando despertamos de ese estado nos encontramos que todavía tenemos el mismo bulto de viejas impresiones y memorias. La calma que necesitamos adquirir no es la inconsciencia, sino la más elevada forma de actividad.
Imaginen un carruaje tirado por cuatro caballos poderosos, puestos en la orilla de un precipicio. El carretero tiene las riendas con las manos apretadas, y así mantiene un control perfecto sobre los caballos. 
Este control, es el estado de una mente libre de distracciones. Se puede alcanzar solo después de una limpieza total de la mugre y barro que se han acumulado en la mente. 
San Pablo expresó la misma verdad cuando dijo: 
"Transfórmense mediante la renovación de su mente".
Para que pueda haber una renovación completa de la mente, debemos encontrar las causas principales de las impresiones que nos estorban. Patanjali, el gran psicólogo de India, señaló las causas principales:
- ignorancia, egoísmo, apego y el deseo de adherirse a la vida. 
De éstas, la ignorancia es la madre. Esta ignorancia es universal, afectando a los cultos y también a los iletrados.
El conocimiento enciclopédico no es sabiduría. La sabiduría verdadera surge cuando nuestro ser verdadero, la realidad suprema del universo, nos es revelado.
¿Cuál es la naturaleza de esa ignorancia que es declarada universal? 
Tiene dos funciones: primero, nos hace olvidar nuestra verdadera naturaleza. En segundo lugar, desarrolla algo que no existe. Nuestro sentido del ego.
Todos los grandes santos y profetas nos enseñaron que la realidad fundamental, nuestra naturaleza verdadera, es una con Dios. Cristo dijo: 
"Yo y el Padre una cosa somos". 
Los videntes védicos declararon: 
"Aquello eres tú". 
Pero ¿somos concientes de que nuestra naturaleza es pura, perfecta y divina? La ignorancia nos ha hecho olvidar quiénes somos de verdad, a la vez que ha creado un sentido del ego en cada uno de nosotros. Es este sentido del ego el que nos separa de Dios y hace de la humanidad una multitud de individuos separados. Con paciencia y perseverancia debemos disciplinar la mente hasta que alcancemos la raíz de la ignorancia, el ego. Este ego, entonces, se entrega a Dios. 
Identificarse con la divinidad interior reconociendo que uno no es el cuerpo, ni la mente, ni los sentidos, ni ningunas de las fundas que cubren el ser verdadero.
Shankara dice: 
"El hombre no nace para desear la vida en el mundo de los sentidos, sino para realizar la dicha de ser un alma libre en unión con Brahman".
Alcanzar la perfección en unión con la Divinidad y así gozar la dicha de un alma libre, es el único propósito de la vida. 
Si retomamos el tema del Amor:
Todos queremos y necesitamos el cariño de un padre, una madre, un amigo o un bienamado, no reconociendo que es, en verdad, un deseo de amor por Dios y nada más.
Eso explica por qué, en nuestras relaciones humanas, nos sentimos frustrados y solos, porque el amor que conocemos y expresamos es meramente una sombra. No somos conscientes de que es sólo un reflejo del infinito Dios, que mora en cada corazón esperando ser manifestado.
Esta es la verdad que tenemos que reconocer: que ese gran amor de Dios nos atrae, pero lo interpretamos mal.
Y para entenderlo de manera acertada, para encontrar consumación dentro de nosotros mismos, debemos dirigir ese amor hacia Dios, que mora en nuestro corazón, y que es el Amor mismo.
Esto no quiere decir que el amor humano sea algo Impropio o erróneo y se deba evitar. Al contrario, es una experiencia por la que cada alma tiene que pasar antes de que pueda realizar a Dios. A través del amor humano, cualidades como la bondad y el desinterés, son desplegadas.
Pero cuando el alma aprende que a través del repetido sufrimiento la naturaleza de este amor es transitoria porque es humano, comienza a añorar un sentimiento eterno que solo se puede lograr en el plano espiritual. El cariño
humano no necesariamente se tiene que desenraizar; se puede transformar en un amor divino cuando el objeto de adoración no es un ser humano, sino Dios mismo. Después de todo, la verdad es que el universo que percibimos, está compuesto de nombres y formas, y ellas están súper impuestas por nuestras mentes sobre nuestro Ser verdadero, el Espíritu que todo lo penetra.
En los Upanishads leemos que el sabio Yayñavalkia instruyó a su esposa Maitreyi:
"No es por el interés del esposo que es querido, sino por el interés del Ser. No es por el interés de la esposa que es querida, sino por el interés del Ser. No es por el interés de los hijos que son queridos, sino por el interés del Ser. No es
por el interés en sí mismo que cualquier cosa es estimada sino por el interés del Ser".