sábado, 17 de octubre de 2026

Artículos : Lic. Arturo Flier : EL TRABAJO DESINTERESADO

 

EL TRABAJO DESINTERESADO



POR SWAMI BHAJANANANDA

¿QUÉ ES EL KARMA?

El Karma suele traducirse como "trabajo", pero ambas palabras no siempre significan lo mismo. Cualquier movimiento que implique transferencia o transformación de energía es trabajo. Un automóvil realiza un trabajo, y también lo hace una cascada; ¿pero llamamos a esto "Karma"? No, porque es solo trabajo mecánico realizado por sistemas no vivos. Para que el trabajo se convierta en Karma, debe ser realizado por un ser vivo.


Sin embargo, no todas las actividades vitales se denominan Karma. Hay millones de células en nuestro cuerpo que realizan su trabajo silenciosamente, pero no se puede decir que estén haciendo Karma. La circulación de la sangre, la digestión de los alimentos, la respiración y otras actividades que ocurren en nuestro cuerpo sin que nos demos cuenta pueden llamarse Karma solo en la medida en que pertenecen a una persona que las integra y las siente como suyas. Por lo tanto, la segunda característica del Karma es kartṛtva, la conciencia del "Yo". En ausencia de esta conciencia activa del "Yo", el trabajo de las células, los órganos y las formas inferiores de vida solo puede considerarse como parte de la vasta corriente universal de la vida y como partícipe del Karma colectivo del Virāṭ Puruṣa o Persona Cósmica, de quien el Gītā habla en varios pasajes.


La persona se involucra a sí mismo en el trabajo con la intención de experimentar algún resultado. Toda forma de Karma se basa en una expectativa de resultado o disfrute. Esto se llama bhoktṛtva y es otra característica del Karma. Son los deseos los que crean este tipo de expectativa y la mente es el asiento de todos los deseos. De hecho, todas las actividades humanas normales son solo las manifestaciones externas de la mente.


Por otra parte, el Karma implica una obligación moral. La persona no solo actúa, sino que se siente responsable de sus acciones. Para tener el sentimiento de responsabilidad son necesarias dos condiciones: la libertad de elección y la regulación mediante un conjunto de leyes morales universales. Todas nuestras acciones están vinculadas a una red de códigos e ideales morales y cada trabajo que hacemos, cada pensamiento que pensamos, implica una elección moral, una decisión, una voluntad aunque no siempre seamos conscientes de este hecho.


La moralidad en las religiones semíticas se basa en la creencia de que existe un pacto o contrato entre Dios y el hombre que estipula que Dios lo protegerá solo si éste obedece Sus mandamientos morales. Por otro lado, la moralidad en las religiones indias se basa en la Ley del Karma, según la cual cada acción tiene un efecto cósmico que regresa al hacedor como el phala o fruto que determina su nacimiento, vida y entorno. Ambas visiones, sin embargo, implican que cada acto del hombre tiene un efecto mucho mayor que su visión inmediata.


La asociación con la vida, la integración por parte de una persona, la influencia de los deseos, la obligación moral y la inevitabilidad del resultado cósmico—estas son, entonces, las características que distinguen al Karma del trabajo mecánico. 


Śrī Kṛṣṇa se refiere a ellas como la causa quíntuple de todas las acciones: "Cualquier acción, correcta o incorrecta, que un hombre realiza con su cuerpo, mente y palabra, es causada por cinco factores, a saber: la base viva (cuerpo), la persona, los órganos de los sentidos, los movimientos del aire vital y el factor sobrenatural".


Cualquier trabajo que no involucre estos cinco factores no puede ser llamado Karma. Este es un punto importante a tener en cuenta. Porque es mediante la negación de estos factores que el Karmayoga rompe las ataduras y se convierte en una disciplina espiritual.


Aquí puede surgir una pregunta. ¿Puede el trabajo convertirse en una expresión de aspiración espiritual y en un medio para la experiencia trascendental? Por un lado, el aspirante tiene que trabajar para satisfacer sus necesidades corporales y obligaciones sociales; por el otro, tiene que trascender sus limitaciones físicas y sociales. ¿Pueden reconciliarse estos dos esfuerzos? Estas son preguntas que cada aspirante tiene que resolver por sí mismo. Sin embargo, estas preguntas han ocupado la atención de algunas de las mejores mentes de la India durante siglos, y resulta provechoso estudiar primero sus puntos de vista. 


ANÁLISIS DE CONCEPTOS


Para comprender la diferencia técnica entre el "trabajo físico" y el "Karma", el autor desglosa la anatomía de la acción humana a través de conceptos sánscritos e ideas filosóficas fundamentales:


  • Kartṛtva (La condición de persona): Es la presencia de la autoconciencia egoica en la acción. El trabajo automático del cuerpo (ej. la digestión o la actividad celular) no genera Karma. El Karma real nace únicamente cuando existe una conciencia individualizada que asume la autoría del acto diciendo: "Yo soy el que realiza esto". El Karmayoga buscará operar desarticulando esta ilusión de autoría personal.


  • Bhoktṛtva (La condición de experimentador/disfrutador): Es la actitud interna orientada a la expectativa de un resultado provechoso o placentero. El ser humano actúa impulsado por deseos arraigados en la mente, esperando convertirse en el consumidor de los frutos de su esfuerzo. El bhoktā (disfrutador) experimenta la fluctuación entre la alegría del éxito y la frustración del fracaso.


  • Phala (El fruto cósmico): A diferencia de los marcos de moralidad semíticos (basados en un pacto o mandamientos divinos con recompensas o castigos externos), la visión india se basa en una ley de causalidad interna. Cada pensamiento y acción voluntaria emite una fuerza cósmica que madura inevitablemente en un fruto (phala), el cual regresa al hacedor modelando su destino, carácter y entorno.


  • La quíntuple causa de la acción: Citando a Sri Kṛiṣhṇa, el texto recuerda que ninguna acción depende exclusivamente de nuestro ego. En ella participan el cuerpo físico, la persona (ego), las facultades sensoriales, las energías vitales (prana) y los factores cósmicos/sobrenaturales (daiva). El Karmayoga opera disolviendo el apego y la identificación con estos cinco factores, liberando así al alma de los nexos del Karma.




Artículos : Counselor Veronica Pomerane : Charla 16/10/26

 

Charla 16/10/26



Swami Sarvapriyananda: En la Brihadaranyaka Upanishad, el sabio Yajnavalkya le enseña a su esposa Maitreyi: «En verdad, el esposo no es amado por esposo, sino por el Ser que mora en él. La esposa no es amada por esposa, sino por el Ser. Los hijos no son amados por los hijos, sino por el Ser...».

Esto no es egoísmo individual; significa que lo que verdaderamente amamos en los demás es la misma Realidad divina compartida. Cuando la no-dualidad se expresa como amor en el mundo de las formas, se manifiesta como afecto incondicional. El amor condicional e interesado surge de la ignorancia de creerse seres separados; el amor incondicional es la radiación natural de quien ya se sabe completo.

El sentido de la apariencia y las dos flechas del sufrimiento


André Duqum: ¿Por qué la Conciencia juega este juego de olvidarse a sí misma para luego tener que redescubrirse?

Swami Sarvapriyananda: Los maestros tradicionales responden de forma práctica: «No intentes explicar la ignorancia; destrúyela». La Realidad última (Brahman) no tiene una relación causal con la ilusión (Maya), de la misma forma que la cuerda no tiene la culpa de que alguien la confunda con una serpiente en la penumbra.


La pantalla de cine no sufre por las tragedias ni se quema con los incendios de la película; sin embargo, si solo hubiera una pantalla en blanco para siempre, el potencial de la pantalla quedaría sin manifestarse. La manifestación permite que la Conciencia experimente todas las formas de existencia, conocimiento y dicha.

El dolor físico en el mundo relativo es inevitable, pero el sufrimiento psicológico es opcional. Buda explicaba esto mediante la parábola de las dos flechas:

  • La primera flecha es el hecho objetivo que el mundo te arroja (dolor físico, vejez, enfermedad).

  • La segunda flecha es tu reacción mental de rechazo, queja y angustia ante ese hecho.

La iluminación no elimina la primera flecha (el cuerpo seguirá envejeciendo y muriendo), pero elimina por completo el sufrimiento de la segunda flecha.

La práctica integral: Las cuatro disciplinas y el Swadharma

Para que esta comprensión se vuelva estable (Sthitaprajna, el sabio de sabiduría firme del Gita), se requiere el cultivo conjunto de los cuatro yogas:

  1. Jnana Yoga: Mantener la autoindagación activa en el día a día para desidentificarse del dolor y las circunstancias.

  2. Raja Yoga (Meditación): Dedicar un tiempo diario a aquietar la mente por completo, aprendiendo a desengancharse de los estímulos externos.

  3. Bhakti Yoga (Devoción): Entregar el ego ante una Presencia superior, transformando los deseos dispersos en amor a lo Divino.

  4. Karma Yoga (Acción desinteresada): Servir a los demás sin buscar recompensa personal, lo que disuelve el egoísmo.

Respecto al Swadharma (la vocación o deber alineado con la propia naturaleza), Swami Vivekananda dio pautas claras:

  • Sigue tu propio ideal más elevado: debe ser intrínseco (nacer de ti) y noble (que te acerque a la autorrealización y beneficie a los demás).

  • Si algo une, fortalece y es desinteresado, se alinea con la verdad. Si divide, debilita y alimenta el egoísmo, debe ser descartado.



miércoles, 14 de octubre de 2026

REVISTA SIGUE CAMINANDO N° 39

Les compartimos la edición N° 39 del ejemplar de la revista bimestral "Sigue caminando", realizada por el Ramakrishna Ashrama Argentina.


Para acceder haga un clic en  la imagen o clic aquí>>


domingo, 11 de octubre de 2026

SRI SRI DURGA PUJA 2026

 


Compartimos el cronograma de actividades, las transmisiones se realizarán diariamente por nuestro canal de YouTube.

 https://www.youtube.com/@RamakrishnaArgentina

Son todos muy bienvenidos.

sábado, 10 de octubre de 2026

Artículos : Lic. Arturo Flier : CAPÍTULO 1: LA LABOR ETERNA DE SÍSIFO

 

CAPÍTULO 1: LA LABOR ETERNA DE SÍSIFO



La mitología griega tiene un personaje interesante, Sísifo, rey de Corinto e hijo de Eolo (el Señor de los vientos). Era un embaucador tan astuto que engañó a los dioses una y otra vez, e incluso una vez llegó a encadenar a la propia Muerte. Finalmente, los dioses lograron enviarlo al Hades donde, como castigo por sus malvadas acciones, se le obligó a empujar una enorme piedra colina arriba; la piedra siempre se le escapaba cerca de la cima y rodaba hacia abajo. Se supone que todavía está allí, intentando en vano rodar la piedra hasta la cima de la colina.



¿No sentimos a menudo que nuestra vida no es más que una cadena de trabajo interminable, tan inútil como la labor de Sísifo? Día tras día trabajamos y, sin embargo, no parecemos llegar a ninguna parte. Nuestro corazón tiene hambre de paz, seguridad y felicidad eternas, y trabajamos duro para lograrlo. Pero la plenitud siempre parece eludirnos, y constantemente necesitamos nuevos tipos de recreación para escapar de la monotonía y el aburrimiento que inevitablemente acompañan al trabajo. Trabajamos, pues, con la única idea de escapar del trabajo, para ganar tiempo libre. Sin embargo, pronto nos damos cuenta de que la distracción y las recreaciones son solo un pobre sustituto de la verdadera plenitud. Normalmente, el trabajo mismo debería habernos conducido a la plenitud; pero, la mayoría de las veces, solo nos deja vacíos y contemplando la insignificancia.

¿Cuál es la causa de esta situación típicamente humana que ha asumido el carácter de una crisis en los tiempos modernos? La respuesta es que todo hombre culto tiene necesidades superiores, no biológicas, a menudo llamadas "valores", y el trabajo, o la forma en que se realiza el trabajo, no logra satisfacer estas necesidades. Existe en nosotros una aspiración innata por experimentar la Verdad, el Bien y la Belleza, y sentimos un impulso creativo de expresar estas experiencias en el conocimiento, el amor y el arte. El trabajo puede volverse significativo solo cuando se convierte en un medio para una experiencia superior y en un acto de autoexpresión.

Un obrero de fábrica que pasa todo su tiempo ajustando tuercas y tornillos en la línea de montaje mira su trabajo solo como un medio para ganar dinero y tiempo libre. Su trabajo no es realmente suyo; es de su patrón. Cuando trabaja, se encuentra alienado de sí mismo y solo anhela el tiempo libre para hacer algo que le guste, algo que sea una expresión de su impulso creativo e interno, algo mediante lo cual pueda reunir su propio ser dividido. Muy diferente es el caso de un verdadero artista o de un gran científico entregado a la investigación. El trabajo para ellos no es solo un medio de subsistencia, sino también una expresión de su impulso creativo superior. El trabajo no divide al ser, por lo que estas personas necesitan menos ocio y recreación. El trabajo mismo los conduce a la plenitud.

Este problema del trabajo y la autoalienación asume mayor importancia en la vida espiritual. La vida espiritual es una respuesta total del aspirante a la Realidad, y si una parte de su vida se corta del todo y se involucra en alguna actividad que no tiene conexión con el resto, su respuesta no puede ser total. La lucha principal en la vida espiritual es alcanzar una conciencia superior. Esta lucha se vuelve fructífera solo cuando toda la personalidad está completamente integrada y cada esfuerzo está directamente vinculado a la lucha por la conciencia. Es solo cuando las energías físicas y mentales de uno se aprovechan y se orientan de tal manera que el alma pueda derribar los obstáculos y asaltar las ciudadelas de la conciencia superior.

En otras palabras, el trabajo, cualquiera que sea su naturaleza, debe convertirse en una disciplina espiritual; de lo contrario, se convertirá en un lastre para el alma y un drenaje de los recursos espirituales de uno. Especialmente en los tiempos modernos, cuando el trabajo se ha convertido en una necesidad social inevitable, el éxito en la búsqueda espiritual está determinado en gran medida por la capacidad de uno para integrar el trabajo en ella. La meta de un aspirante espiritual es más alta que la de un artista o un científico.

ANÁLISIS DE CONCEPTOS

  • El Mito de Sísifo (El trabajo absurdo): Swamiji utiliza esta alegoría clásica para describir la rutina y la insatisfacción crónicas del ser humano moderno. Al igual que Sísifo empuja la piedra eternamente sin un propósito real más allá del esfuerzo mismo, el hombre moderno a menudo trabaja solo en un ciclo cerrado: trabajar para ganar dinero, consumir distracción para olvidar el trabajo y regresar al trabajo. Si la labor carece de propósito espiritual, se percibe como una carga inútil.


  • Autoalienación vs. Autoexpresión: Se plantea una dicotomía psicológica respecto a la actividad. El trabajo alienado fragmenta al individuo (como el obrero fabril cuyos movimientos son mecánicos y su mente desea escapar). En contraste, el trabajo como autoexpresión (como el del científico o artista) unifica al ser porque canaliza impulsos creativos superiores, brindando plenitud intrínseca sin depender de la evasión del tiempo libre.


  • Valores No Biológicos (Necesidades Superiores): El ser humano posee aspiraciones que exceden la mera supervivencia biológica. Swami Bhajanananda identifica estas necesidades con la tríada clásica de la Verdad (Satyam), el Bien (Śivam) y la Belleza (Sundaram). El trabajo rutinario recupera su dignidad y sentido existencial cuando es utilizado para manifestar y experimentar estos tres valores.


  • La Integración de la Personalidad: En el sendero espiritual, no es posible la fragmentación. Dedicar una hora a la espiritualidad y ocho horas a un trabajo alienante o egoísta anula el progreso. La premisa fundamental del capítulo es que el aspirante debe aprender a unificar e integrar toda su energía laboral diaria y orientarla directamente hacia la expansión de la conciencia.



Artículos : Counselor Veronica Pomerane : Swami Prabhavananda Charla 9/10/26

 


Swami Prabhavananda


Charla 9/10/26 


El Mandukya Upanishad declara:
"Todos los nudos de ignorancia del corazón se aflojan, todas las dudas dejan de existir, y todos los efectos de acciones  pasadas se desvanecen cuando uno alcanza la Iluminación'".
Podemos citar a Plotino, el gran neoplatónico: 



¿Cómo entonces, podemos hablar del Uno? Cómo hablar de lo que no comprendemos en lo más minimo? La respuesta es que, aunque el Uno escape a nuestra comprensión, no necesariamente se nos escapa.

Somos como hombres inspirados y poseidos que sólo sabèn que en ellos mismos hay algo más excelso, algo que no pueden saber qué es y, entonces, tienen cierta percepción de aquello que los ha cambiado, y se ven impulsados a hablar de ello, porque no son (totalmente) uno con aquello que los hace actuar.
Así es nuestra relación con el Uno Absoluto cuando usamos la inteligencia pura, reconocemos que Aquello es la mente de la mente, es la fuente del ser y de todas las cosas que son de su mismo orden; pero vemos, al mismo tiempo, que el Uno no está identificado con ellos, sino que es mayor aún que todo lo que existe, es superior, mejor que los sentidos, la inteligencia y la razón; es lo que les otorga a estos la realidad que poseen”.
"Todo esto es en verdad Brahman".
Las grandes verdades y enseñanzas que encontramos en los Upanishads y otras escrituras eminentes del mundo, son Revelaciones. Son experiencias directas que se le han revelado a los muchos videntes en su Conciencia trascendental. Las Revelaciones grabadas en las escrituras son veraces ya que pueden ser verificadas por cada individuo a través de la experiencia personal.
Mientras declaran las verdades como se les han revelado, los videntes de los Upanishads insisten que cada individuo debe experimentar la revelación por si mismo.
Sri Ramakrishna dijo: 

"Una cosa es escuchar una descripción de la leche, otra es verla, y aun otra es probarla".
Esta parábola me recuerda de la historia de un hombre que le quiso explicar a un ciego lo que era la naturaleza de la leche.
-"Tú me dices que la leche es blanca", dijo el hombre ciego, "¿pero cómo es el blanco?"
-" Es blanco como una grulla", dijo el otro.
-"Pero ¿cómo es una grulla?" insistió el ciego.
Incapaz de describir una grulla de ninguna otra manera, el hombre levantó su brazo y lo dobló un poco en el codo y muñeca para que pareciera el pescuezo de una grulla, y cuidadosamente guió la mano del ciego por el largo de su brazo levantado y la muñeca doblada. Encantado el hombre ciego exclamó, "jAh, por fin sé lo que es la blancura de la leche!"
Cristo también insistió en la experiencia personal cuando dijo: "Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres". 

Y la libertad de la que Él hablaba, era la libertad de todo sufrimiento, cautiverio y limitaciones impuestas sobre nosotros por nuestras vidas superficiales. Solamente el conocimiento trascendental de la verdad de Dios nos puede dar esa libertad, y para obtener ese conocimiento tenemos que renacer en espíritu.
Aunque adentro del dominio de maya, las disciplinas espirituales conducen al aspirante más allá de maya, más allá de tiempo, espacio y relatividad, el objetivo principal de toda lucha espiritual es tener conciencia firmemente centrada en el Atman o Dios. Está escrito en los Upanishads:
"EI Ser-existente creó los sentidos externalizados. En efecto, el hombre mira hacia fuera y no ve lo que está dentro. Raro es aquel, que añorando la inmortalidad, cierra sus ojos a lo que está fuera, y ve el Ser dentro".
Krishna dice en el Bhagavad Guita:
"Que difícil es escapar de esta, mi maya, hecha de las gunas! Pero aquél que se refugia en mí solamente, pasará más allá de maya; Él y ningún otro".
Y otra cita:
Maya crea toda cosa: lo que se mueve y lo inmóvil.
Oh hijo de Kunti, por eso el mundo gira,
su rueda dando vuelta de nacimiento a muerte.
Los tontos pasan ciegamente por Mi morada,

aquí en la forma humana, y de Mi Majestad,

ellos no saben nada.

Que soy el Señor, su alma.

Vana es su esperanza y vana su labor, su conocimiento.

Todo su entendimiento no es más que confusión”.

Sri Ramakrishna dijo:

 "¿Por qué debe ser irreal el universo? Esto es sólo especulación de los filósofos. Después de realizar a Dios, uno ve que es Dios mismo quien se ha transformado en el universo y en todos los seres.
"La Divina Madre Me reveló en el templo de Kali que fue Ella quien se había transformado en todo. Ella me demostró que todo estaba lleno de Conciencia. La imagen era Conciencia, el altar era Conciencia, las vasijas de agua eran Conciencia, el marco de la puerta era Conciencia, el suelo de mármol era Conciencia, todo era Conciencia.
Yo vi todo dentro del cuarto empapado de Dicha, la Dicha de Sat-chit-ananda.




lunes, 5 de octubre de 2026

Artículos : Profesora Leonor Bakún : Responsabilidad

 



CCV – Responsabilidad

Leonor Bakún

Hay una fuerza suprema, la ley universal que impulsa todo hacia un propósito único. Todos nosotros existimos bajo esta ley. Y la formulación es sencilla: “Y amarás al Señor, tu Dios” está escrito de un modo o de otro en las distintas culturas.

Sin entrar a analizar si somos divinos por naturaleza o somos seres creados por Dios por mencionar una de los grandes temas, hay coincidencia en todos los grandes sistemas filosóficos y religiosos sobre el papel del amor como motor que mueve hacia lo divino del mismo modo en que hay coincidencia en que Dios es Uno.



Hay una oración, muy cara al judaísmo, que especifica: “lo amarás con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas”. O sea con todo lo que hay dentro de uno porque lo que estamos declarando es que queremos volvernos amorosos y benevolentes como Él. Describe el modo preciso de actuar en el mundo de acuerdo con la ley del amor.

Sin embargo, esta oración que resalta el amor es la oración que repetían los prisioneros de los Lager mientras caminaban hacia su muerte. Y esta es la enorme contradicción que maravilla y aterra. Jesús nos mueve hacia el amor mientras padece terribles sufrimientos. Y ni hablar de la vida de tantas Encarnaciones. Todas pasaron por grandes pruebas y todas nos pidieron que amemos.

Es casi imposible tratar este tema sin pensar en la responsabilidad. Responsabilidad de desandar caminos que nos llevan a la meta para generar situaciones que la mayoría de las veces sólo provocan dolor y miseria para muchos en un falso beneficio para pocos.

Swamiji lo dice con esa fuerza que lo caracteriza (cito): “Vedanta no propone el inadecuado remedio de cubrir con hojas de oro la herida infectada, poniendo más hojas de oro si apesta más. Esta vida es una ardua realidad. Valientemente, labra tu camino a través de ella. Vedanta no arroja la responsabilidad a pequeños dioses, porque ustedes son los arquitectos de sus destinos. Ustedes se causan sufrimiento, hacen bien y mal; ustedes son quienes se cubren los ojos con las manos y dicen que no pueden ver. ¡Quiten las manos y vean la luz! Ustedes son radiantes, perfectos desde el comienzo mismo Ahora entendemos el verso: “Va de muerte en muerte quien ve multiplicidad aquí.” Ve al Uno y sé Libre. (II.178-82).

Todo lo que hay es producto del deseo. Nosotros, el mundo es producto de un deseo. Somos hijos del deseo de Dios y por eso somos perfectos, porque de lo perfecto nace lo perfecto, pero también somos productos del deseo y por eso somos seres contraídos. Somos producto del deseo y por eso deseamos. El tema es ser honestos y saber qué queremos, porque cada deseo es una semilla que plantamos en nuestra vida y aunque protestamos por lo que nos pasa, nos olvidamos de que estamos viviendo lo que hemos querido. Somos el resultado de nuestro deseo. El mundo que vivimos es el que hemos creado con nuestro deseo.

Y sí, somos responsables cada vez que elegimos, que decidimos sin tener en cuenta al prójimo, a ese que según los mandamientos hay que amar como a uno mismo, mandamiento que debería ser considerado con atención. Ese prójimo del que hablamos, ese que llamamos otro es también nosotros que somos otros para los demás. Ese prójimo al que más de una vez se lo lastima, se lo humilla, no se lo considera es un nosotros que probablemente sufra el mismo trato. Si no construimos un nosotros “nuestro” puede llegar a suceder que en un tiempo no muy lejano nos arrepintamos de no haberlo siquiera intentado. Entonces, cada vez que actuamos se abre una bifurcación: actuamos considerando al prójimo como a uno mismo o seguimos ignorando que el camino es el amor.

Vivimos en un mundo interconectado. Eso implica en cierto modo no solo una inclusión en una comunidad sino también una dependencia. Vivimos en algún barrio, ciudad, provincia país. Tenemos una actividad, necesitamos de otros que tienen otras actividades. Según  nuestro rol en la familia, en el trabajo, tenemos alguna responsabilidad, lo que  significa tomar decisiones y arriesgarse, aunque no siempre  esas decisiones sean fáciles, ni estemos seguros de que la decisión es la correcta. Asumir una responsabilidad, es tener un objetivo e involucrarse. También es estar dispuestos a la evaluación, propia y ajena, a la crítica y a la reflexión.

Este es un momento particularmente difícil en el que el mundo oscila entre posturas antagónicas. Aun cuando se admire al avestruz por su capacidad de aislamiento, las consecuencias de esta situación no permiten imitarlo. La misma vida nos obliga a procurar alcanzar equilibrio, conexión con los otros y cuando cada uno piensa sólo en sí mismo y explota a los demás y al entorno, nos sacude con fuerza. Frente a ello las reacciones tienen pocos caminos: asustarse y procurar alejarse, continuar pese a todo con la vida conocida o ver esta dificultad como un desafío y luchar para superarlo.

El hombre crea, crea vida, construcciones. Continuamente intenta adueñarse de lo perfecto. Está asistido en esa tarea por elementos sagrados, por seres santos. Produce objetos rituales, estudia y lee textos sagrados como los Upanishads, la Biblia, el Tao y el Corán entre los más conocidos. Lo sagrado acompaña la vida y es una forma de vivir efectiva. 

Interiorizar una fuerza única y que todo lo que sucede, tiene como propósito impulsarnos hacia el amor universal, nos lleva a comprender que no existe ninguna otra fuerza operando en la realidad.

Lograrlo implica examinar constantemente si lo que creemos que es amar, lo es. Implica ser responsables y conscientes de que ese otro somos nosotros, de que ese Dios que llamamos Uno es el mismo para todos, no sólo para una elite de usuarios y actuar en consecuencia.