domingo, 19 de enero de 2020

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“UNA VOZ SIN FORMA”. Para el Aniversario del Nacimiento de Swami Vivekananda, Enero 2020.
“En Swami Vivekananda, los hechos de su vida son tan magníficos como su inmensa personalidad. El hombre, el Santo, el Profeta de un nuevo tiempo, que vivó en esta tierra sólo 39 años en su cuerpo físico, dejó más de 4000 páginas con sus conferencias, poesías, discursos y cartas, fundó una Orden Monástica y una Misión, renovando y revolucionando el mundo religioso y la espiritualidad de su época hasta nuestros días, tanto en Occidente como en India.
De hecho fue el primer Sannyasin en llegar a Occidente y trajo consigo, incansable, en cientos  de discursos y conferencias, el mensaje del Yoga y el Vedanta universales. Inspiró con su vida y palabras, a grandes revolucionarios de su país y cuando en 1893 abrió su discurso en el Parlamento de Religiones de Chicago, Estados Unidos, con las palabras “Hermanas y Hermanos”, desató una oleada de renovada espiritualidad, integración y universalidad, que se espació por todo el mundo. Con la valentía que sólo un intelecto seguro en sí mismo y un corazón rebosante de amor pueden dar, realizó cientos de viajes alentando a mujeres y hombres de occidente con una espiritualidad amplia, tanto ritualista como advaitista, tan integradora y universal como su propio maestro. Al final de sus días corpóreos, el inmenso Swami Vivekananda sólo quería volver a ser el joven que jugaba en los jardines de Dakshineswar a los pies de su amado Gurú Ramakrishna. Por él recorrió océanos, montañas y selvas. Vivekananda tenía una voz encantadora, una sabiduría que se extendía por muy amplios territorios del conocimiento humano, y todo esto fue su preparación para poder ser el traductor de esa inspiración de características únicas, que encarnó Sri Ramakrishna. Fue el portavoz, puso sangre y vida a la obra de su maestro, hasta transformarse como él mismo dijo, en “una voz sin forma”.
Quien nació en Calcuta en una renombrada familia de abogados, cuyo nombre premonástico fuera Narendranath Datta, fue un hijo anunciado por las plegarias de su madre al señor Shiva. Dentro de nuestra orden lo consideramos la más reciente encarnación de esta poderosa energía de redención y sobre todo de renunciación. Porque el vasto mensaje de Vivekananda en el mundo, fue coronado por su inmenso ejemplo. Él, que siendo un intelecto gigante podría haberse destacado en la vida del mundo en todos y cualquier ámbito, se entregó como discípulo y mensajero de Sri Ramakrishna, traduciéndolo al mundo occidental y a su vez a su India natal, y gracias a la visión de ellos, hoy, aquí en Argentina, estamos estudiando Vedanta, estamos acercándonos a una sabiduría milenaria cuyas fronteras, antes estaban en las cuevas y en los monasterios de Oriente, cercadas para los occidentales. Asimismo en India, la revolución que desató no fue menor y es así, por la inmensa significancia de su vida y obra, que el natalicio de Swamiji se celebra como el día de la Juventud en toda India. Hacia los jóvenes de todos los países, credos y épocas, Vivekananda lanzó sus llamaradas de Amor, Renunciación, Coraje, Valentía y Despertar Espiritual. No sólo en las oraciones, en la filosofía o en la meditación, Vivekananda inauguró para la vida espiritual, la necesaria imbricación en la vida de los más necesitados a través de el acento puesto en la acción inegoísta, el karma yoga, e instituyó estos valores dentro de la Misión y la Orden Ramakrishna, uniendo así lo secular con lo religioso en un accionar humanitario que es base de toda su cosmovisión. Si hubo un revolucionario, ese ha sido Vivekananda. Todas y todos quienes llegamos a ser tocados en el alma por sus palabras hubiéramos deseado conocerlo, conversar con él, escuchar su melodiosa voz y seguramente, entregarnos a sus pies y a su obra. Nos toca conocerlo a través de quienes más lo han estudiado, quienes resguardan su legado, los monjes y monjas de Ramakrishna, y somos muy afortunados de poder ser tocados con su ejemplo.
Tanto él como su maestro y como Sri Sarada Devi, depositaria de toda la fuerza espiritual de este movimiento, fueron quienes abrieron las puertas nuevamente a las mujeres dentro del mundo espiritual en igualdad de condiciones, luego de siglos de menosprecio y separación. Vivekanandaji rompió, como el Señor Shiva, con todos los prejuicios y estructuras vetustas de su religión, filosofía y cultura, fue un ser humano que sobrepasó las propias limitaciones transformándose en inspiración para millones de personas y según quienes lo conocieron, su amor por la humanidad era, es y será ilimitado. Jesucristo fue otra de sus grandes inspiraciones y aunque se mostró ante el mundo como un sólido Gñañi, en su corazón, según su mismo maestro observó, él era un Devoto por amor, a los pies de Ramakrishna Gurú y de La Madre Kali.
Esta es la esencia de la vida de este gran sabio, quien no inventó ningún “ismo”, pero que dio una nueva definición de la Religión, una nueva interpretación y una ardorosa, fulgurante y radiante dosis de energía para el camino de los verdaderos aspirantes a la vida espiritual. La vida de este Profeta que es prácticamente contemporáneo a nosotros, que parece estar hablándonos desde cada frase, libro o memoria, que hace arder los corazones y nos dice que creamos en nosotros mismos y que no tengamos miedo, puede transformar la vida de toda persona sincera que busca el despertar. ¡Viva Swami Vivekananda!, por siempre Gracias.” 

Prof. María Belén Luaces

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VIDA de SWAMI VIVEKANANDA - Tomo 1

El resultado del profundo estudio del hombre de Narendranath, lo llevó a la conclusión de que toda experiencia y conocimiento mundano era vanidad y vejación del espíritu. Lenta pero certeramente llegó a la expansión del pensamiento. Gradualmente quedó convencido, mediante un proceso intelectual, de la existencia de una Realidad Última, consciente e inexpresable de la cual ha emanado todo lo fenomenal. 
Podría ser que los dioses fueran falsos, pero no Dios. Paulatinamente comenzó a construir una vida espiritual iluminada sobre la base de la visión interior y bajo la vigilante mirada de un guía espiritual siempre alerta. No obstante, el camino a recorrer desde el agnosticismo a la oración era largo, pero la oración y la contemplación gradualmente fueron despertando en él, tan pronto como comenzó a llevar una vida de renunciación, calmando así los sentidos y centrando su pensamiento en estos nobles ideales. Llegó entonces un anhelo por la visión divina que convirtió el pensamiento en un sentimiento. 
La idea debía pasar a la realidad, Dios debía convertirse en el sentimiento de que Dios Es. La verdad intelectual es siempre discutible, la Verdad espiritual está más allá de toda discusión. Sentir tal anhelo, soñar con ese exaltado estado de conciencia, ya es en sí, espiritualidad. 
Naren reflexionaba profundamente sobre la idea de Dios, pensaba día tras día en la infinita conciencia. La meditación se convirtió en un hábito en él.
El deseo por ver, por conocer la Verdad, se volvió tan intenso que comenzó a derribar los muros de su intelecto dejando el camino libre para la mente intuitiva, la directa servidora del alma.
Durante la noche sumergía su personalidad en las profundidades. En ese estado de conciencia veía cosas un tanto desdibujadas que estaban más allá de toda imaginación o bien a la mañana se despertaba con un sentimiento de exaltación que sólo puede explicarse sobre la base de que su sueño no era el sueño común. El sentimiento de exaltación, las vislumbres ocasionales de la
Realidad, eran experiencias cotidianas en él. Fue en ese tiempo que frecuentemente se sentía separado de su propio cuerpo. Cuando conoció al Maestro, su guía y compañero, pensó que había hallado un cielo de paz y llegado al final de todas sus luchas. A pesar de ello, no podía aceptar un maestro Absoluto. Cuando Sri Ramakrishna trató de despertar la dormida espiritualidad de su discípulo, lo que hizo Narendranath fue afirmar su fuerza intelectual. Se opuso y se rebeló. Pero el Maestro, para utilizar su propia expresión, no era una serpiente acuática sino una cobra venenosa cuya picadura era fatal. Gradualmente la oposición de Narendra fue cediendo hasta
convertirse en una entrega total. La historia de la conversión interior e iluminación de Naren es demasiado sutil como para ser descripta con palabras. El Gurú raalizó este trabajo de una manera inescrutable. Sólo podemos tener algunos destellos de su lucha externa, la lucha intelectual que sus amigos observaron y conocieron. Pero la conversión real es un misterio conocido solamente por el Maestro y tal vez, por el discípulo.

PRUEBAS y TRIBULACIONES
La estatura espiritual de un individuo y sus realizaciones de la Verdad dependen del reconocimiento de su naturaleza Real y de una completa voluntad para renunciar, si fuera necesario, a todo lo que significa el mundo, con el propósito de descubrir su verdadero Ser.
Este es el mandato de renunciación que proclamara Jesús, el Cristo en las colinas de Judea: "¿Qué beneficio obtiene un hombre si conquista el mundo entero y pierde su propia alma?", el cual fue escuchado también muchos siglos antes por aquellos sabios de la antigua India: "Todo esto es Maia, lo irreal. Sólo Aquello es Real”. 

Narendranath pasaba sus días en estudio, meditación y a menudo iba a Dakshineswar. Vivía en casa de sus padres. Vishwanath Datta, cuya ambición era que Narendra se convirtiera en un brillante abogado. Además, estaba ansioso por ver a su hijo casado.
Sri Ramakrishna se oponía firmemente al casamiento de Naren y rogaba a la
Madre para que esto no llegara a ocurrir. Grande era su alivio cuando los proyectos fracasaban pues sostenía que Narendranath no había nacido para el cariño de una sola persona ni para respaldar una familia sino para salvar almas.
No obstante, Vishwanath consiguió hacer arreglos con una opulenta familia de Calcuta quien pagaría una magnífica dote a la familia de Narendra y luego lo enviaría a Inglaterra para su educación. Pero antes que el casamiento llegara a formalizarse, Vishwanath falleció.
Naren rindió su examen para el B.A. y pocos días después del examen, súbitamente se enfrentó con la realidad del mundo y su mente libre y espíritu juvenil, recibieron un rudo golpe. Era a comienzos de 1884. 
Narendra de inmediato partió para Calcuta. Su madre y sus hermanos lo estaban esperando desconsolados. 
La inesperada muerte de Vishwanath colocó a la familia en una situación desesperante, él había sido el único sostén de todos ellos y además siempre habia gastado más de lo que ganaba. Los acreedores comenzaron a llamar a la puerta, los parientes que tanto deben a Vishwanath, se convirtieron en sus peores enemigos llegando al extremo de querer despojar a la familia de la
propiedad en la que vivían todos juntos.
Narendranath no contaba con ninguna entrada económica y aun así se vió obligado a mantener a siete u ocho personas. Se acercaban para él, días de terrible sufrimiento. Del confort despreocupado y fácil, fue arrojado sin transición a la dura pobreza, al extremo de llegar a pasar hambre.
Naren se convirtió así en su propio amo. Su determinación de permanecer soltero fue indeclinable, el celibato se volvió para él en un principio. Cuando los miembros de su familia lo presionaban para que se casara, él con vehemencia les decía: "Quieren ahogarme? Una vez casado, y todo habrá terminado para mi.
Un poco de reflexión le había mostrado que la muerte llega y se traga todo. ¿Para qué, entonces, adquirir una grandeza que será destruida por la suerte? Y luego agregaba: "En cambio, la vida de monje es realmente deseable porque busca destronar el poder de la muerte, busca una realidad que no cambia mientras que el mundo cae bajo las condiciones del cambio”.
Ramkrishna lo animaba a llevar la estricta vida de Brahmacharya diciéndole: "El hombre desarrolla un poder sutil como resultado de una ininterrumpida observancia del voto de celibato durante doce años. Entonces llega a comprender y captar cosas muy sutiles, imposibles de lograr por su intelecto. A través de esa comprensión el aspirante puede obtener la directa revelación de
Dios, únicamente esa pura comprensión puede capacitarlo para realizar la Verdad”. 
Narendra aprobó el examen B.A. y fue admitido en la Facultad de Derecho. En el colegio él era el más pobre entre los pobres. El calzado era un lujo para él, su vestimenta era del material más rústico y fueron muchas las veces que llegaba a clase sin haber probado bocado. A menudo se sentía desvanecer de debilidad. Sus amigos de vez en cuando lo llevaban a sus casas a comer. En esas oportunidades charlaba alegremente con ellos durante horas pero cuando le servían el almuerzo o cena, la visión de la desolación que reinaba en su casa se presentaba en su mente y no podía comer.
Llegando a su casa comía lo menos posible para que los demás tuvieran un poco más. Después que él dejó el cuerpo, su madre relató muchos de los sacrificios que Narendra había hecho en ese tiempo. Muchas veces rehusaba comer diciendo que había comido en casa de un amigo cuando la realidad era que no comía para no privar a los demás. ¡Tal era la grandeza y sensibilidad de ese ser! Además trataba de seguir siendo el muchacho alegre de siempre, aparentando despreocupación ante su situación y problemas.
La familia Datta era orgullosa en un sentido señorial y encubría su pobreza con el manto del orgullo. Los amigos de Naren, hijos de familias pudientes de Calcuta, iban en sus magnifícos carruajes hasta su casa para llevarlo a paseos y diversiones, sin sospechar que su agotamiento físico se debía al tremendo dolor por la pérdida de su padre y a la situación en que su muerte lo habia
colocado. Para empeorar más las cosas surgió una disputa con una de las ramas de la familia con respecto a la casa en que él, su madre y hermanas vivían. Con el fin de apropiarse de la propiedad iniciaron un juicio contra ellos y el asunto fue llevado hasta la Corte. Ellos exigían que la casa fuera dividida recibiendo ellos la mayor y mejor parte de la misma. Este fue un terrible golpe.
¡Que semejante asunto fuera ventilado en público! Durante el juicio surgieron varios incidentes que pusieron de manifiesto el temperamento, el carácter y el talento de Narendra.
Finalmente el juicio fue resuelto a su favor. Si bien las cosas se suavizaron algo, no por eso la situación mejoró. Durante varios años prosiguió la lucha por el alimento y la vestimenta más rudimentaria. 
Todos los esfuerzos de Narendranath tendían hacia esos dos fines. Se convirtió en un Francmasón esperando que las ventajas sociales crearan también una oportunidad económicamente ventajosa para él. Fue nombrado maestro en una de las instituciones de Vidyasagar pero después de un mes renunció para aprovechar mejores por oportunidades. Era una existencia en que el sustento se ganaba día por día. Había momentos en que Naren se sentia desanimado, pero era demasiado valiente como para demostrarlo. En otras grandes pruebas, más adelante, el recuerdo de estas luchas y tribulaciones le dieron fuerza para sobrellevarlas pensando que nada podría ser peor que aquellas por las que había pasado y finalmente vencido. 
La siguiente es la descripción que hiciera Narendranath de ese oscuro período de su vida: "Antes de que finalizara el período de luto, tuve que comenzar a buscar trabajo. Descalzo y sin comer vagaba de una oficina a otra bajo el ardiente sol del mediodía con una solicitud en la mano. Uno o dos de mis íntimos amigos que simpatizaban conmigo solían acompañarme. Todas las puertas indefectiblemente se cerraban para mí. Este primer contacto con la realidad de la vida me convenció de que la comprensión y la simpatía sin ningún motivo egoísta era una rareza, casi una utopía en el mundo en el cual no había lugar para el débil, el pobre y el desposeído. Los que unos días antes se hubieran sentido orgullosos de ayudarme, ahora me daban la espalda a pesar de disponer de medios en abundancia. Por momentos el mundo se me aparecía como la obra del demonio. Un dia, agotado y con los pies doloridos, me senté a la sombra del Monumento Ochtarlony en el Maidan. Uno de mis amigos, con la intención de animarme, cantó algo sobre la gracia de Dios. Esto fue para mi como un golpe mortal.
Recordé el desamparo en que se encontraba mi madre y mis hermanos y con terrible angustia le dije: ¿Me harías el favor de callarte? Esas fantasías pueden complacer a los que comen con cuchara de plata y no tienen familiares que pasan hambre. Si... hubo un tiempo en que pensé de esa manera. Ahora me suena como algo horrendo.
Mis amigos en una buena posición me pedían que fuera a cantar a sus casas y
cuando no podía evitarlo, los complacía sin expresar mi terrible angustia y tal vez ellos, por su parte, preferían no indagar acerca de mi situación. Unos pocos me preguntaban: ¿Por qué se te ve tan pálido y débil?" Solamente uno de ellos llegó a saber de mi indigencia y sin que yo lo supiera. De vez en cuando enviaba una ayuda anónima a mi madre, comprometiendo para siempre mi gratitud. Algunos de mis viejos amigos, que ganaban su vida por medios poco licitos, me pidieron que me asociara con ellos. Algunos que no habían logrado resistir este camino dudoso ante reveses de fortuna, sentían por mí una verdadera simpatía. Se presentaron también otras formas de tentaciones. Una mujer de fortuna me hizo conocer su propuesta inmoral para poner fin a mis penurias. Pese a todo nunca perdí mi fe en Dios ni en Su divina misericordia.
Todos los días, tomando Su Nombre, me levantaba y salía a buscar trabajo. 
Un día mi madre me oyó y con gran amargura me dijo: "Callate! Desde tu niñez estás clamando por Dios: ¿Qué ha hecho Él por ti? Me sentí herido de muerte y la duda se apoderó de mi mente. Pensaba: ¿Es verdad que Dios existe? Y si es así ¿por qué no responde a mi llamado? ¿Por qué tanto sufrimiento en el reino de un Dios misericordioso? Las palabras del Pandit Vidyasagar: 'Si Dios es misericordioso ¿por qué millones de personas en tiempos de hambruna mueren de inanimación?' sonaban en mis oídos con amarga ironía. Me siento terriblemente enojado con Dios. Era el momento propicio para que la duda entrara en mi corazón. Nunca, desde niño, traté de ocultar mis pensamientos, fuera por temor u otro motivo. Ahora, era perfectamente normal que manifestara y probara ante el mundo que Dios era un mito o bien que en el caso que existiera, era inútil llamarlo. Estas declaraciones mías hicieron que me consideraran un ateo que no tenía escrúpulos en beber y frecuentar casas de mala fama. Estas calumnias endurecieron más mi corazón. Abiertamente sostienía que en este mundo no es nada reprochable que un hombre busque
alivio a sus pesares por cualquier medio. Una distorsionada versión de este asunto llegó a oídos del Maestro y de sus devotos de Calcuta. Algunos de estos fueron a verme para conocer la verdad de primera mano dándome a entender que creían en tales rumores. Exasperado les dije sin ningún reparo que era una cobardía creer en Dios por temor al infierno, discutí con ellos acerca de Su existencia o inexistencia citando como testigos a varios filósofos occidentales. Como resultado se fueron con la convicción de que me había perdido irremediablemente. Y yo me alegré. Pensé que tal vez Sri Ramakrishna también lo creeria y sentí un profundo resentimiento. 
Mi mente continuaba columpiándose entre la duda y la convicción mientras mi condición pecuniaria permanencia sin modificación. Pasó el verano y llegó la
estación de las lluvias. La búsqueda de un empleo continuaba sin variación. 
Un atardecer, mojado por la lluvia y sin comer, regresé a casa fisicamente agotado y mentalmente desalentado. Incapaz de dar un paso más me recliné al pie de una columna de una casa. Me sentia demasiado débil como para apartar los pensamientos que cruzaban por mi mente. Súbitamente sentí como si algún divino poder fuera disipando gradualmente la niebla que cubría mi alma. Todas mis dudas respecto a la no-existencia de una divina justicia y misericordia y la
presencia del sufrimiento en la creación de una Providencia plena de Dicha, se disolvieron automáticamente.
Una profunda introspección me hizo comprender el significado de todo eso y quedé satisfecho. Cuando me incorporé no quedaba el menor vestigio de cansancio físico y mental, todo en mi era fuerza y paz. 
Desde ese momento me volví sordo a la alabanza y a la censura. Me convencí de que yo no había nacido como la gente común para ganar dinero y mantener
una familia, y menos aún para luchar por los placeres sensorios. Comencé a prepararme secretamente para renunciar al mundo fijando para ello una fecha determinada. Luego me enteré que en ese dia el Maestro vendria a Calcuta. Pensé: 'Soy afortunado, abandonaré el mundo con la bendición de mi Gurú.' Tan pronto como me vió, me pidió con insistencia que esa noche fuera con él a
Dakshineswar. Pese a mis excusas tuve que acceder. 
Llamándome a su lado dijo: "Yo sé que tú has venido al mundo para hacer el

trabajo de la Madre y que no podrás vivir en el mundo. Pero te lo ruego, quédate en él mientras yo viva. Y rompió a llorar nuevamente.

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GURU y DISCÍPULO

Los discípulos, eran probados por Sri Ramakrishna. Hasta Narendra tuvo que pasar por muchas ordalías antes que el Maestro lo aceptara. Examinó su cuerpo atentamente.
Sri Ramakrishna concluyó que Naren poseía en un grado excepcional, espiritualidad, intrepidez, control y espíritu de sacrificio, y que jamás, aun en medio de las más adversas circunstancias, procedería como un hombre común.
En una ocasión Sri Ramakrishna lo probó severamente. Su presencia en Dakshineswar colmaba de dicha y emoción al Maestro, pero llegó un día en que todo cambió y comenzó a tratar a Narendra con una total indiferencia. Naren llegaba, lo saludaba, se sentaba ante él y esperaba un rato pero el Maestro no lo miraba ni le dirigía la palabra. Pensando que estaria absorto, Naren dejaba el cuarto y se iba a conversar y fumar con Hazra.
Cuando oía que el Maestro estaba conversando regresaba a su habitación para recibir un trato peor aún, pues el Maestro no sólo no lo saludaba sino que volvía su rostro hacia otro lado. Finalmente Narendra regresaba a Calcuta ante la indiferencia del Maestro. Esto se repitió varias veces, no obstante continuaba yendo a Dakshineswar sin el menor signo de resentimiento. Entre una y otra visita el Maestro enviaba a alguien a Calcuta para enterarse de su estado de salud, pero en presencia de su discípulo su indiferencia era total. Después de un mes sin que Narendra tuviera la menor reacción, el Maestro le dijo: "Yo no te dirijo la palabra pero tú sigues viniendo, ¿Cómo es eso?" Naren le respondió: "Yo no vengo sólo a escucharlo, vengo porque lo quiero." 
Sri Ramakrishna sumamente complacido con su respuesta Le dijo: "Yo sólo te estaba probando, unicamente alguien de tu calibre puede soportar tanto desdén e indiferencia. Cualquier otro hubiera dejado de venir para siempre”.
En otra ocasión el Maestro lo llevó al Panchavati y le dijo: "Mediante una severa disciplina espiritual he adquirido poderes sobrenaturales. Para qué me sirven? Por lo tanto con el permiso de la Madre estoy pensando en transmitirtelos. Ella me ha hecho saber que tú harás mucho trabajo para Ella. Podrías usar estos poderes en el momento oportuno. ¿Qué opinas?" Narendra sabía que el Maestro poseía poderes. Le preguntó: "Esos poderes me ayudarán a realizar a Dios?", "No,  dijo Sri Ramakrishna - pero servirán mucho, cuando, después de realizar a Dios, tengas que hacer Su trabajo." Naren dijo entonces: "No los quiero. Déjeme que realice a Dios primero, puede ser que luego piense si los quiero o no. Si los aceptara ahora podría olvidar mi Ideal y si los usara con algún fin egoísta podría causar gran sufrimiento.
Un examen de la juventud de Narendranath muestra tres factores primordiales obrando y forjando su carácter: 1) Su innata tendencia espiritual y percepción de su naturaleza real, 2) la influencia de su familia y estudios, 3) La guía de su gran maestro espiritual Sri Ramakrishna, quien Lo elevó de la infelicidad y el escepticismo, a la seguridad y la paz.
A Narendra le interesaban toda clase de conocimiento, tanto de Oriente como de Occidente, en lo filosófico, artistico y cientifico. Muy especialmente le atraía la filosofía Occidental. Como consecuencia se abocó a su estudio, a la par de la ciencia, la historia el arte de Occidente con la peculiar intensidad de su personalidad, determinado a descubrir y dominar la substancia subyacente en ellas. Sabía que la mayoría de los sistemas filosóficos eran diagramas intelectuales que no dejaban lugar para las emociones del hombre, asfixiando así sus cualidades sensibles y creativas.
Pero él no quería diagramas de la Verdad, por más inteligentes que estos fueran, sino que anhelaba La Verdad. Una filosofía que no sea la madre de la acción espiritual, la fuente de la energía creadora y el más elevado y noble estímulo para la voluntad, no es digna de ser tenida en cuenta, decía él.
Sin embargo, de todo ello Narendra adquirió discernimiento penetrante y espíritu de investigación, y una base científica que le permitió destacarse, años más tarde, cuando predicó su mensaje al mundo.
Veremos que fue esta inherente capacidad para una visión más amplia lo que salvó al joven Narendranath de volverse un ateo escéptico y fatalista. El místico estaba latente en él y su alma vivaz y decidida, no le permitía detenerse a mitad del camino hacia el agnosticismo. 
Se encontraba en una total rebeldía contra el sistema social hindú. Sus ojos estaban alertas a la esclavitud en que se encontraba India bajo la autocracia de la casta sacerdotal. La red de casta y credo se le hizo intolerable. En este estado complejo se encontraba intelectualmente. Este fue un período tempestuoso para Naren, que involucraba toda su personalidad. Su mente fue arrastrada más allá del oscuro y cuestionable reino de los sentidos al mundo del puro intelectualismo, por su determinación de encontrar una salida de la red de la ignorancia de la realidad de su propia naturaleza, si es que tal realidad existía, y con el propósito firme de hallar el camino hacia Dios, si es que Dios existía. La solución de este problema se convirtió en una necesidad imperiosa. 
Narendra estaba perdido en un laberinto, pero su corazón no se extraviaba. 
Si la filosofia no podia ayudarle, debía descartarla como una abstracción, la cual, por más atrayente que fuera, no era digna de tenerse en cuenta.
La ciencia empírica no puede trascender el reino del intelecto y de los sentidos y por lo tanto, no capacita al aspirante para realizar aquella Realidad permanente que es la base y causa de todo lo fenomenal.
Narendranath estaba de acuerdo con la ciencia y filosofía Occidental en su fallo de que todo lo que el hombre conoce del mundo, es la reacción del tiempo y del espacio sobre sus sentidos dirigidos a objetos externos y que este mundo, permanece por siempre desconocido e incognoscible. 
Sabía muy bien que los órganos de los sentidos, la mente y el intelecto, son incapaces de resolver el enigma ulterior del universo, porque los sentidos de percepción en los cuales el hombre funda sus especulaciones y teorías, no están libres del error y por lo tanto no son confiables.
Los sabios de Occidente han fallado totalmente en su intento de establecer la existencia del Ser aparte de la conciencia fisica y como consecuencia, han fracasado en cuanto a una conclusión final con respecto a la Verdad Última. 
No obstante Narendra sentía gran respeto por la ciencia materialista de Occidente y su proceso analítico, el que utilizaba para contrastar las experiencias sobrenaturales de Sri Ramakrishna y aceptar únicamente aquellas que soportaban la prueba. Si bien ansiaba intensamente la Verdad, aun así no aceptaba nada por presión externa o por temor. Estaba dispuesto a convertirse en un ateo honesto si ese habría de ser el final de todo razonamiento y a renunciar a todas las cosas placenteras del mundo y hasta a su vida misma, por una visión de la Verdad.
Sus investigaciones no se limitaban a la filosofia. Hizo un curso de medicina Occidental con el fin de conocer el funcionamiento del sistema nervioso, el cerebro y la espina dorsal. Tenía pasión por la historía para conocer las condiciones bajo las cuales el carácter y los sucesos humanos se habían desarrollado. Para él la historia era el registro del latido del corazón de los siglos, hablando de las aspiraciones y logros de las naciones del mundo. 
La poesía, siendo el lenguaje de los ideales, ejercía a su vez una atracción irresistible en su personalidad. 
Era amante de las sanas diversiones y se entregaba a ellas con cuerpo y alma. Profundamente humano, era querido por todos a causa de sus historias, ingenio y sentido del humor, todo lo cual lo conviertían en un compañero ideal. El era el líder y ningún paseo o esparcimiento estaba completo sin su presencia. Aun así, jamás permitió que sus distracciones interfirieran con sus profundizaciones. A menudo, después de pasar todo el día con sus amigos, se sumergía durante la noche en el estudio de algún complejo tratado filosófico hasta dominarlo completamente. Su cerebro estaba siempre despejado aun cuando su salud no fuera buena y se sintiera fisicamente débil. En los últimos días de su vida solía decir: "A pesar de que mi cuerpo está quebrantado, mi cerebro continúa tan lúcido como siempre”.
Desde muy joven consideró al matrimonio como un obstáculo para la espiritualidad. Dijo a un amigo: "Tú estás casado, estás atado a la vida de hogareño. Yo soy libre. Estoy seguro que mi camino es la vida monástica.
Consideraba la vida monástica como el único medio de protesta contra la falsedad de todo lo demás. En ese período, el gran obstáculo hacia la realización final fue su intelecto. Este tenía que ser silenciado sin impedir su crecimiento. Tampoco suprimiéndolo como se hace con los deseos, sino mediante su desarrollo cumbre. Debía enfrentar valientemente las fases de la duda y la incertidumbre para llegar a la percepción de la realidad y prepararse para pernetrar en el campo de las emociones de la vida espiritual. 
Cómo llegó Narendra a esto, es un misterio. De qué manera el intelecto fue iluminado, nadie lo sabe. Tal vez se debió a su contacto con Sri Ramakrishna, cuyas realizaciones eran el cumplimiento y la solución de todas las dudas y de la sed intelectual. 
Las escrituras dicen que el que llega a conocer a Dios, conoce el Universo entero, la naturaleza no puede esconder sus secretos a esa persona. Pero Narendranath tenía todavía que andar por cierto tiempo más en la oscuridad. Había muchas dificultades que vencer, muchas dudas que aclarar antes que él estuviera en condiciones de inclinarse ante un maestro y aceptar sus enseñanzas sin cuestionar. Para ello debía luchar por cada pulgada del camino, no aceptando nada hasta haberlo probado y examinado de manera concluyente. Cada triunfo se volvía iluminación interior .
Naren era puro de corazón. "Los puros de corazón verán a Dios", dijo Jesucristo.
Uno de sus compañeros de estudio, el Dr. Brajendranath Seal, líder intelectual de la India, publicó en el Prabuddha Bharata en 1907, luego reproducido en
el Brahmavadin al mes siguiente, estas palabras sobre Narendranath: "Conocí a Vivekananda en 1881 siendo ambos estudiantes y alumnos del Principal William Hastie. Era un joven extraordinariamente dotado, sociable, libre y desprejuiciado en cuanto a su manera de ser. Cantor de dulcísima voz, alma de los circulos sociales, brillante conversador, un tanto mordaz y cáustico, hacía trizas con su agudo talento lleno de ingenio, el teatro y la mojigatería del mundo. Escondía bajo su máscara de cinismo un tierno corazón y al mismo tiempo era un inspirado bohemio pero con una voluntad de hierro. Hablaba con autoridad y tenía el extraño poder de mantener en suspenso a todos los que lo escuchaban. Lo que era conocido por unos pocos, era el hombre interior que se expresaba en sus vagabundeos de bohemio y en su permanente intranquilidad. Ese fue el comienzo de un período crítico de su historia mental durante la cual despertó a la conciencia del Ser y construyó los cimientos de su futura personalidad. 
Se sentía asaltado por el problema del Mal en la Naturaleza y el Hombre, lo cual de ninguna manera podía conciliar con la bondad de un Creador Todopoderoso y Omnipotente. 
Un amigo lo condujo al escepticismo de Hume y a la doctrina de lo Incognoscible de Spencer, como consecuencia su incredualidad asumió la forma de un escepticismo filosófico.
Su frescura emocional se agotó. Perturbaba a su espíritu un tedio que él encubría bajo un aire de negligencia e indiferencia, que se manifiestaba en sus ironías. La música aún lo conmovía y le brindaba una misteriosa percepción de las realidades aún no experimentadas. 
Él me habló de sus dudas y de su desesperación por lograr la certidumbre de la Realidad Ultima.
Los conocimientos adquiridos por medio de la lectura no le satisfacían tanto como la vívida experiencia personal. 
En él, la vida encendía vida y el pensamiento iluminaba el pensamiento. 
Sus sentidos eran agudos y exactos, sus pasiones y anhelos fuertes e imperiosos, sus tiernos sentimientos juveniles y su alegria era libre y espontánea. 
La lucha pronto tomó un giro éticamente grave, la razón luchando por predominar sobre la pasión y el sentido. La fascinación del sentido y la viva ansiedad de una naturaleza vital, pronto se le aparecieron como algo impuro, denso y carnal. Esta fue la hora de prueba más oscura para él. 
Naren confesaba que si bien su intelecto se sentía conquistado por lo universal, su corazón mantenía su lealtad al Ego individual y se quejaba de que una pálida razón no lograra sostenerlo ni salvarlo en las horas de tentación. 

Narendranath recurrió a los lideres del Brahmo Samaj a quienes pidió, un ideal que fuera real a los sentidos, una verdad hecha visible, un poder que condujera a la liberación. Probó con diversos maestros, credos y cultos hasta que su intensa búsqueda lo llevó, si bien con un espíritu escéptico, al Paramahamsa de Dakshineswar, quién le habló con una autoridad como nadie lo había hecho hasta entonces y quién, mediante su Shakti, llevó paz a su alma y curó las heridas de su espíritu. Aun así, su intelecto, de una rebeldía indomable, no le permitía reconocer al Maestro. Dudaba y se preguntaba si esa paz que sentía en presencia del Maestro no sería ilusoria. Gradualmente esas dudas de su agudo intelecto quedaron vencidas por la calma seguridad que surge de una evidencia.  Él encontró lo que buscaba en la salvadora Gracia y Poder de su Maestro para luego predicar y enseñar al mundo entero el credo del Hombre Universal y la absoluta soberanía del Ser."
Narendranath anhelaba sinceramente el conocimiento certero, real, permanente y satisfactorio. Quería salir del laberinto de la duda y la incertidumbre. Para él el agnosticismo fue la voz de la angustia que tanto sufrimiento le causara. Un sentimiento de vacuidad y tristeza lo invadía. 
En medio de esta confusión del intelecto y el agnosticismo, practicaba meditación. Este esfuerzo por aquietar la mente le dio gran paz mental. Cuando en esos momentos de silencio y paz se apoderaba de él ese gran
silencio, él penetraba en los más recónditos pliegues de su naturaleza. En ese período, durante las primeras visitas a Dakshineswar, las visiones le ayudaron a mantener su mente firme en la creencia de la Realidad Última. 
Las palabras de Sri Ramakrishna fueron muy reconfortantes y lo mantuvieron firme en la práctica de la meditación,fuere cual fuere el estado tumultuoso de su mente.
"Dios escucha las sinceras oraciones y ruegos de la mente humana. Puedo asegurarte que tú puedes verLo más intensamente de lo que me ves. Puedes hablar con Él más íntimamente de lo que me hablas a mi. Uno puede escuchar Sus palabras y sentir Su toque. Puede ser que tú no creas en las diversas formas divinas y las consideres producto de la imaginación. Si tú crees en la Realidad Última, entonces puedes rogar así: 'Oh Dios, yo no Te conozco. ¡Sé misericordioso y revélame Tu real naturaleza!' Si tu ruego es sincero, Él te escuchará." Estas palabras del Maestro le animaron y lo ayudaron a dirigir su mente más y más hacia la práctica espiritual.
A pesar de que ahora dedicaba gran parte de su tiempo y energia a la práctica
espiritual, no descartó sus libros de filosofia. Estudio, música y meditación ocupaban la totalidad de su mente.

También emprendió un nuevo método de meditación. Hasta entonces había meditado en Dios siguiendo el credo Brahmo Samaj como siendo sin-forma pero dotado con atributos. Ahora rogaba desde el fondo de su corazón: ";Oh Señor, Sé misericordioso y revélame Tu real naturaleza que es la Personificación de la Verdad!"

lunes, 13 de enero de 2020

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GURU y DISCÍPULO

El crecimiento espiritual del discipulo tuvo comienzo con la pregunta: "Señor ha visto Ud. a Dios?" y culminó cuando el espíritu del Maestro, antes de dejar el cuerpo, descendió sobre el discípulo. 
Esta relación sirvió a un propósito magno e impersonal, el renacimiento de la religión de los Vedas y la prédica del Moderno Evangelio a toda la humanidad. 
Fue realmente el amor del Maestro lo que mantuvo a Narendra a su lado, hasta que le fue posible apreciarlo intelectualmente. Algo 'lo sostenia' por así decir.
Naren lo expresó así: "Es su amor por mí lo que me ata a Él."
Durante los cinco años de discipulado Narendra visitó a Sri Ramakrishna una o dos veces por semana y ocasionalmente pasaba con él algunos días. Durante los últimos años, las preocupaciones familiares no le permitieron ir a Dakshineswar frecuentemente como él queria. Sri Ramakrishna se consolaba con este pensamiento: “Es mejor que Naren no venga, porque cada vez que lo veo experimento una verdadera conmoción de sentimientos, Su llegada hace de la ocasión todo un acontecimiento."
Lo que más atraía a Narendranath de Sri Ramakrishna era su renunciación, su pureza y constante devoción a Dios. Por su parte el Maestro respetaba a su discípulo por su inquebrantable fe en sí mismo, fortaleza y total devoción a la Verdad. Es imposible decribir la fe que tenía Sri Ramakrishna en Naren. La gente común consideraba la fe en sí mismo que Narendra tenía, como jactancia, su rectitud como obstinación y su inamovible adhesión a la Verdad como demostración de un intelecto inmaduro. Además las personas no podian comprender su total indiferencia por las alabanzas, su franqueza infantil y sobre todo, su espíritu de libertad e intrepidez en pensamiento, palabra y acción. Sri Ramakrishna desde el primer momento se dió cuenta que la aparente presunción y obstinación de Narendranath eran manifestaciones de confianza en sí mismo y de la conciencia de su propio poder mental poco común, que se traducía en libertad de pensamiento y obra, autocontrol y una total indiferencia hacia el halago o la crítica, todo ello debido a la pureza de su corazón. El Maestro previó que cuando el genio latente de Narendra alcanzara su madurez, el orgullo y la arrogancia aparentes se convertirían en amor y compasión por los afligidos, su confianza en sí mismo inspiraría coraje y valor en los desválidos, y su amor a la libertad mostraría a la humanidad el camino hacia la liberación.
El Maestro consideraba a Naren y a unos pocos más de sus discípulos, como Nitya-Siddhas, perfectos desde su nacimiento, "Cualquier austeridad que practiquen decía- no será porque ellos lo necesitan sino para el bien del mundo”.
Narendranath dijo en una ocasión acerca de Sri Ramakrishna: "No tuve reparo en usar palabras duras reprochándole su ciego cariño por mí. Le decía que si pensaba en mi constantemente se volvería como yo, como le pasó al Rey Bharata quien estaba tan apegado a su cervatillo que a la hora de la muerte no pensó en otra cosa y como consecuencia tuvo que nacer como ciervo. Al oir estas palabras el Maestro se mostró nervioso y me dijo: 'Lo que tú dices es bien cierto. Qué va a ser de mi! La verdad es que no puedo estar separado de ti. Luego se dirigió al templo de Kali volviendo a los pocos minutos con una sonrisa.
Al verme dijo: Sinvergüenza! No te escucharé nunca más. La Madre me ha dicho que yo te amo porque en ti veo al Señor y que el dia que no Lo vea más ¡no podré ni siquiera mirarte!" Y de inmediato descartaba todo lo que yo le había dicho."
Así era la clase de amor de Sri Ramakrishna por Naren.
En otra ocasión Sri Ramakrishna se refirió a su relación con sus jóvenes discípulos con estas palabras: "Hazra me reta cuando me siento ansioso por ver a estos muchachos y me dice: “Cuándo va a pensar en Dios?' Esto me preocupó y dije a la Madre: "Hazra me pregunta por qué pienso tanto en Naren y otros jóvenes.' Y la Madre de inmediato me mostró que Ella Misma estaba en todas las formas humanas y que se manifiesta especialmente en los cuerpos que son puros. Cuando volvi del samadhi me sientí enojado y pensé: ¡Vean como perturbó mi mente este tonto!' Pero luego me dije: por qué he de censurarlo? ¡Cómo puede saber él!" El Maestro continuó reflexionando: "Considero a estos muchachos como la personificación de Naráiana. Cuando ví a Narendranath por primera vez reconocí que él no tenía conciencia del cuerpo. Tan pronto como lo toqué en la región del corazón, perdió toda conciencia exterior. Gradualmente se apoderó de mí un intenso anhelo y dije a Bholanath (un oficial del templo de Kali): Cómo es posible que sienta de esta manera por un jóven de casta Kayastha?' Y él me respondió: 'Señor, está muy bien. En el Mahabharata ya está explicado que cuando la mente de un hombre
vuelve del samadhi al plano normal, encuentra paz únicamente en la compañía de personas sáttvicas de la más elevada espiritualidad' y esto me tranquilizo."
Una vez Narendranath estaba en su cuarto de estudio con algunos amigos. Hacía cierto tiempo que no iba a Dakshineswar. De pronto oyó una voz llamando: Naren, Naren!'. De inmediato él bajó apresuradamente las escaleras para recibir a Sri Ramakrishna, quien había llegado y lo llamaba.
Con sus ojos llenos de lágrimas Le dijo: "Hijo mio ¿porqué no has ido a verme durante todos estos dias?" Parecia un niño pleno de inocencia y candor. Había traído consigo algunas golosinas y con sus propias manos dió de comer a Narendra. 
Qué maravillosos son los modos del Señor para mostrar el camino a los sinceros devotos que luchan por la Verdad! El Señor Mismo va hacia quien Lo busca cuando éste está preparado. "Canta uno de tus cantos", le rogó el Maestro. Naren tomó la tampura y cantó unos versos a la Divina Madre. Los amigos guardaban absoluto silencio. En pocos minutos Sri Ramakrishna quedó inconsciente del mundo exterior.
En una de las primeras visitas de Narendra a Dakshineswar, Sri Ramakrishna le dijo: "En ti está Shiva y en mi está Shakti. Y estos dos son Uno." En ese momento Naren no pudo comprender el significado de tan profunda declaración. 
A él muy rara vez le era permitido prestar algún servicio al Maestro tal como abanicarLo, masajear Sus pies, etc., servicios que se supone todo discípulo debe prestar a su maestro espiritual durante su entrenamiento. Sería que 
Sri Ramakrishna veía a la Divinidad, a Shiva, tan intensamente en Narendranath que no le permitía aceptar algún Seva (servicio) de él?
Seva es para la purificación del corazón. Entonces qué necesidad tiene de Seva uno cuyo corazón es puro? 
El Maestro muy rara vez se lo permitía. Le decía: "Tu sendero es diferente”.
La relación y la actitud de Sri Ramakrishna para con él, difería casi totalmente de su trato con los otros discipulos. Con ellos observaba ciertas restricciones con respecto a comida, meditación, oración, sueño y otros detalles de la vida diaria. Con Narendra tales restricciones no existían. Decía: "Naren es un Nitya-Siddha, perfecto en realización desde su mismo nacimiento y también es
Dhyana-Siddha, práctico y experimentado en meditación. El fuego bramador de conocimiento está siempre ardiendo en él y convierte en cenizas cualquier impureza que pueda contener el alimento. La impureza del alimento jamás puede afectar su mente pura, él está constantemente haciendo trizas los velos de Maia con la espada del conocimiento. La inescrutable Maia no puede someterlo bajo Su control. Cuando alguien llegaba a Dakshineswar con ofrendas de frutas y dulces para el Maestro, Él las ponía a un lado para que sus discípulos no se sirvieran hasta que Él quedara completamente seguro de que el donante era puro de corazón. Pero a Narendra se lo permitía y decía: "A él nada puede afectar." Y cuando Naren no aparecía por Dakshineswar, el Maestro le enviaba las golosinas que había recibido. Luego de haber almorzado en algún hotel Narendra decía al Maestro: "Señor, hoy he comido algo que se considera prohibido." Sri Ramakrishna sabiendo que esto no era jactancia, le respondía: "Eso no te afectará. Si uno puede mantener la mente en Dios éstas cosas serán tan buenas como arroz preparado con manteca clarificada. En cambio las verduras que come un hombre inmerso en la mundanalidad no son mejores que cerdo o carne vacuna.Que tu hayas comido algo prohibido no me molesta en absoluto pero si lo hubiera hecho alguno de estos otros muchachos no le hubiera permitido que me tocara.
Narendranath se asombraba de esta discriminación con respecto al alimento y la aceptación de regalos que Él hacía y pensaba que era superstición o puritanismo. Pero Sri Ramakrishna insistia diciendo que cuando Él rechazaba ciertas ofrendas era porque el dador era de dudoso carácter y conducta. Esto despertó la curiosidad en Naren y se propuso averiguarlo por sí mismo. Observaba y estudiaba el carácter de aquellos cuyas ofrendas no eran aceptadas por Él y comprobó que Su juicio había sido correcto.
Asombrado se decía: "Qué hombre extraordinario! Su pureza está más allá de toda comprensión. Es asombroso cómo puede leer la mente de otros."
Como miembro del Brahmo Samaj, Naren se había comprometido a creer en un Dios sin forma y con atributos, volviendo la espalda a los dioses del Hinduismo. En su entusiasmo había convencido a Rakhal, otro de los grandes discípulos del Maestro, para que se adhiriera al credo del Samaj. Pero Rakhal era un gran devoto cuyo latente fervor devocional, estaba alcanzando las mayores alturas en su contacto con Sri Ramakrishna. Cuando acompañaba al Maestro al templo de Kali, Rakhal se prosternaba ante las imágenes lo cual estaba en contradicción con el credo del Brahmo Samaj al que se había suscripto a instancias de Narendra, Un día, Naren lo vio ir al templo y lo increpó duramente. Rakhal desde ese momento trató de evitar su encuentro con él. Entonces Sri Ramakrishna dijo a Naren: "Te ruego que no ofendas a Rakhal, él ahora te teme porque él cree en Dios con forma. Todos no pueden realizar el aspecto sin forma de Dios desde el comienzo."
Narendranath comprendió y nunca más interfirió con los conceptos religiosos de Rakhal.
Ocasionalmente Narendra manifiestaba una marcada tendencia hacia el fanatismo. Sri Ramakrishna lo reconvenía: "Hijo mío, trata de ver la Verdad
desde todos los ángulos y a través de cada aspecto." Esa intolerancia desapareció cuando realizó la unidad que existe en todo esfuerzo espiritual y toda creencia religiosa. Aun así continuaba arguyendo con Sri Ramakrishna sobre la adoración de las imágenes. Un día el Maestro, cansado de hacerle comprender que la imagen adorada no era otra cosa que el símbolo de los ideales espirituales, le dijo: "Por qué vienes aquí si no quieres reconocer a mi Madre?" Narendra valientemente le respondió: "¿Acaso debo aceptarLa simplemente porque vengo aquí?" El Maestro le contestó: "Muy bien. No pasará mucho tiempo antes que tú, no sólo reconocerás a mi bendita Madre sino que llorarás repitiendo Su Nombre." Luego el Maestro comentaba con otros devotos: "Este muchacho no tiene fe en las formas de Dios y me dice
que mis experiencias supra sensorias son alucinaciones. Él no cree en nada a menos que tenga una prueba directa. Ha estudiado y leído mucho y posee un gran poder de discernimiento."
Uno de los temas preferidos de discusión entre el Maestro y Naren era el episodio Radha-Krishna de las escrituras hindúes. Ante todo Narendra dudaba de la autenticidad histórica de la narración y en segundo lugar consideraba inmoral y objetable la relación de Krishna y Radha.
Un día Sri Ramakrishna le dijo: "Admitamos que la histórica personalidad de Radha no haya existido y que el relato sea producto de la imaginación de algún devoto amante de Dios, ¿Por qué no concentras tu mente en el intenso anhelo de Radha y las Gopis por Aquél que es Lo Supremo? ¿Por qué adherirte a la expresión? Toma como real el anhelo, la visión de lo Divino.
En lo intimo de su corazón el Maestro se sentía complacido con la rebeldía de Narendranath, pues sin fuerza y lucha intelectual nadie puede llegar a la Iluminación.
La idea del Maestro desde el comienzo, había sido la de iniciar a Narendra en los misterios de la Advaita Vedanta. Con este propósito le pedía que leyera en voz alta pasajes del Ashtávakra Samhita y otros tratados de lo Advaita, con el propósito de familiarizarse con esa filosofía. A Narendra, firme adherente del Brahmo Samaj, esos escritos le parecían una herejía y en una franca rebeldía decía: "Esto es una blasfemia, no hay ninguna diferencia entre esta filosofia y el ateísmo. Qué desatino pensar de mi mismo como siendo idéntico con el Creador: Yo soy Dios, usted es Dios, todas las cosas creadas son Dios! Qué absurdo! No hay duda que los sabios que escribieron semejante cosa estaban mal de la cabeza."
Sri Ramakrishna se divertía con sus explosiones y simplemente Le decía: 
"Si no quieres, no aceptes las declaraciones de estos Rishis, pero ¿por qué insultarlos o limitar la infinitud de Dios? Continúa orando al Dios de la Verdad y cree en cualquier aspecto Suyo que Él te revele."
Pero Narendra no se sometía fácilmente. Todo lo que no coincidía con  su razón era considerado falso por él y toda su naturaleza se rebelaba contra la falsedad, al mismo tiempo que no perdia la oportunidad de ridiculizar la filosofia Advaita. El Maestro sabia que el sendero de Narendranath era el de Conocimiento o Gñana, por esa razón siguió firmemente hablándoLe de la filosofia Advaita. Un dfa trató de hacerle comprender la idea de la identidad del alma individual con Brahman, pero sin éxito. Narendra dejó el cuarto y acercándose a PratapChandra Hazra le dijo: “¿Cómo puede ser? Esta jarra es Dios, esta taza es Dios y nosotros también somos Dios. ¡Qué absurdo! ¡Qué ridiculez!" 
Sri Ramakrishna estaba en su cuarto en un estado semiconsciente. AI escuchar las risas de Naren salió con sus ropas bajo el brazo y Le dijo: "De qué están hablando?" Y tocándolo se sumergió en samadhi. El efecto de ese toque fue descripto así por Naren: "El toque del Maestro aquel día produjo de inmediato una tremenda transformación en mi mente. Quedé sin habla al comprobar que, realmentete, no había nada en el universo excepto Dios. Me quedé en silencio para observar si la idea perduraba. Efectivamente, esa impresión no disminuyó en lo más minimo durante todo el día. Volví a casa pero allí también todo aparecía como siendo Brahman. Me senté a comer y ví que todo, la comida, el plato, la persona que me servía y hasta yo mismo, todo era Aquello. Comí un poco y luego quede inmóvil. Desperté de mi ensimismamiento al oír a mi madre que decía: "Termina de comer'. Entonces
seguí comiendo pero todo el tiempo, fuera comiendo, acostado o caminando, tenía la misma experiencia al tiempo que sentía como una especie de ebriedad. Mientras caminaba por las calles veía que se acercaban algunos carruajes pero no sentía el impulso de apartarme del camino, sentía que los coches y yo mismo estabamos compuestos de la misma substancia. No tenía sensación alguna de mis miembros y pensé que estaba por quedarme paralizado. Cuando comía tenía la impresión que era otro el que comía. 
A veces me recostaba en mitad del almuerzo y después de unos minutos me levantaba y seguía comiendo. El resultado fue que algunos dias comía demasiado pero eso no me afectó. Mi madre estaba alarmada y pensaba que me estaba ocurriendo algo grave, temia que no viviera mucho tiempo más. Cuando ese estado menguó un poco, el mundo apareció ante mí como un sueño. Caminando por Cornwallis Square golpeaba mi cabeza contra las rejas para comprobar si eran reales o era sólo un sueño. Ese estado de cosas prosiguió durante algunos días. Cuando volví a la normalidad me dí cuenta que había tenido una vislumbre del estado de Advaita y como una súbita revelación, sentí que las Escrituras decían la verdad y no pude negar nunca más las conclusiones de la filosofia Advaita,"
Así era la grandeza de las enseñanzas de Sri Ramakrishna y así era el entrenamiento de Narendranath, quien paulatinamente fue conducido de la duda a la beatitud, de las tinieblas a la luz, de la angustia mental a la dicha,
del agitado torbellino del mundo a la infinita expansión de la Unidad universal. Por el poder de Sri Ramakrishna fue llevado de la ligadura a la infinita libertad, de la palidez de un poco de erudición a la omnisciencia que es la conciencia de Brahman. Fue elevado de toda concepción objetiva de la Divinidad a la gloriosa conciencia de la naturaleza subjetiva del verdadero Ser, a la uniformidad y realidad sobre todo bien y mal relativo, a la absoluta infinitud de Brahman más allá de forma, pensamiento y sentidos. 
El respeto y acatamiento de Naren hacia el Maestro fue en paulatino aumento, había comenzado a aceptarlo como el ideal espiritual más elevado.

Repetidas veces el Maestro pedía a sus discípulos que pusieran a prueba sus realizaciones: "Pruébenme como hace el agente de cambio con sus monedas. No deben aceptarme hasta haberme probado exhaustivamente."