viernes, 12 de julio de 2024

CCV : Poemas etc. : Counselor Verónica Pomerane : Fui elegida

 




"Fui elegida

Te acercaste a mí Ramakrishna
por Tu pura Misericordia.
Cabalgaste mis miserias
cruzaste mis heridas
utilizaste el eco eterno
para entreabrir
mis férreas espesuras.
Y así llegaste
a ese fondo que desconozco de mí
y que es Tu lugar.
En mí, Tú
mi Tú que es mi más íntimo abrazo
que ni los amantes
ni los amados
jamás imaginaron.
Yacía yo embalsamada
y fue ese suspiro Tuyo
ese rostro eterno
que me guardó
en las solapas de mi historia.
Osé gemir
el extracto concentrado de amor
a Tí".

V.


martes, 9 de julio de 2024

Articulos : CCV : Counselor Verónica Pomerane : Charla 5/07/24

 


Charla 5/07/24 :

“Por su naturaleza la mente-intelecto se proyecta hacia fuera para adquirir conocimientos sobre el universo y su funcionamiento. Pero así solo se puede conocer aquello que es en sí mismo ilusorio e irreal. La persecución de tales conocimientos simplemente prolonga la ignorancia a través de la continuidad de la falsa identidad del conocedor. A no ser que este proceso cambie radicalmente, y la indagación se dirija hacia dentro, será imposible acercarse al descubrimiento de las auténticas naturalezas del hombre y del universo”. 


En el sistema hindú, el primer estado de la evolución, partiendo de la indiferenciada Prakriti, es Ilamado Mahat, "la gran causa". Mahat es el sentido del ego cósmico, la primera luz del amanecer de la consciencia diferenciada. 

De Mahat se evolucionó a Buddhi, la facultad de discernimiento. De Buddhi evolucionó Ahamkara, el sentido del ego individual. De Ahamkara las líneas de la evolución se ramificaron en tres direcciones diferentes: para producir Manas, -la facultad registradora; los cinco poderes de percepción-vista, olfato, oído, gusto y tacto; los cinco órganos de acción-lengua, pies, manos y los órganos de evacuación y procreación y los cinco tanmatras o sea las cinco esencias sutiles: sonido, tacto, aspecto, sabor y olor. Se dice que estos tanmatras sutiles, en sus combinaciones y recombinaciones, producen los cinco elementos densos: tierra, agua, fuego, aire y éter, de los cuales está compuesto el universo exterior.
Se describe a la creación como una evolución hacia el exterior, desde lo indiferenciado hacia la conciencia diferenciada, de la mente a la materia. La consciencia pura, por así decir, queda gradualmente cubierta por sucesivas capas de ignorancia y diferenciación, siendo cada capa más densa y oscura que la anterior hasta que el proceso termina en la superficie física externa del mundo visible y tangible.
Si queremos comprender la técnica de meditación, debemos mantener esta idea de la evolución bien clara en nuestra mente, porque meditación es evolución en sentido contrario. Meditación es un proceso de (volver al estado anterior). Comenzando a nivel de superficie de la vida, la mente meditativa va hacia lo interior en una constante búsqueda de la causa detrás de la causa, hasta alcanzar la más recóndita Realidad.


Qué es este cosmos? ¿De qué está hecho? 

Vedanta enseña que el Cosmos está hecho de Prakriti, la materia elemental, indistinguible y homogénea, de mente y materia. 

Se define a Prakriti como el poder o efecto de Brahman. En el mismo sentido que el calor es un poder o efecto del fuego. Así como el calor no puede existir separado del fuego que lo causa, así Prakriti no podría existir separada de Brahman. Los dos son eternamente inseparables. El último causa al primero.

¿Por qué Brahman causa Prakriti? Esta pregunta probablemente no pueda ser contestada en términos de ninguna filosofía creada por el hombre porque el intelecto humano está dentro de Prakriti y por lo tanto, no puede comprender su naturaleza. 

Sólo un ser iluminado puede experimentar la naturaleza de la relación Brahman-Prakriti mientras se halle en el estado de perfecta unión o yoga, pero no puede comunicar su conocimiento en términos de lógica y lenguaje porque desde el punto de vista absoluto, Prakriti no existe. 

Es la realidad como aparece ante nuestros sentidos humanos, la Realidad distorsionada, limitada, mal interpretada.


sábado, 6 de julio de 2024

Artículos : CCV : Counselor Verónica Pomerane : Romain Rolland, Charla 28/6/24

 


Romain Rolland

Charla 28/6/24


No obstante, luego de haberle dejado su aguijón, ella le huyó, se rehusó a manifestarse. Ahora que su amor le traspasara, la avispa volvía a entrar en su vaina de piedra, él no podía animarla. El apasionado de la Diosa muda se consumía. Alcanzarla, estrecharla, robarle una señal de vi-da, una mirada, un soplo, una sonrisa, se convirtió en el único objetivo de su existencia. Se revolcaba en un rincón salvaje del jardín, como una jungla, meditando y llorando, despojado de sus vestiduras y del cordón sagrado, que ningún brahmín debe quitarse jamás; más el amor de la Madre le había revelado que, quien quiere pensar en Dios, debe primero despojarse de todos sus prejuicios. Era como un niño perdido. Suplicaba, con lágrimas, a la Madre, que se mostrase. Cada día que en vano pasaba le enloquecía. Había perdido todo control. Desesperado, revolcábase ante los visitantes, era para ellos objeto de piedad, ironía escandalo ¿Qué le importaba? Una sola cosa importaba: se sabía a dos dedos del bien supremo, lo separaba un tabique, y no podía atravesarlo. En su exhaltación sin nada que le guiase pues ignoraba la ciencia del éxtasis dirigido, que en el curso de miles de años la India religiosa anotó y codificó minuciosamente, con todo el rigor, se lanzaba al azar, llevado por el delirio ciego; y corría el riesgo de perecer. La muerte acecha siempre al yoguin imprudente, que anda sobre el abismo. Los testigos le describen en estos días de extravío, rojos el rostro y el pecho, como secuela de la afluencia sanguínea, los ojos bañados de lágrimas, el cuerpo sacudido por espasmos. Está en el límite de las fuerzas de la vida. Allá está la caída en la noche, la apoplejía, o bien, la visión...

¡Ve! El tabique cae... Le dejo hablar.


“Un día, yo estaba dominado por una intolerable angustia. Parecía que mi corazón se retorcía como un paño mojado... El sufrimiento me desgarraba. Ante la idea de que jamás en mi vida tendría la bendición de esa visión divina, se apoderó de mí un frenesí terrible. Pensé: Si esto debe ser así, ¡ya viví bastante!... La gran espada pendía, en el santuario de Kâlî. Mi mirada cayó sobre ella; y un relámpago atravesó mi cerebro: Ella... "Ella me ayudará a poner fin..." Me precipité. La empuñé como un loco... ¡Y he aquí!... La habitación con todas sus puertas y ventanas, el templo, todo se desvaneció. Me pareció que nada más existía. Y, en lugar de ello, percibí un océano del espíritu, sin límites, deslumbrante. Dondequiera volviera mis ojos, por más lejos que mirase, veía llegar enormes olas de este océano reluciente. Se precipitaban furiosamente sobre mí, con un ruido formidable, como para tragarme. En un instante, estuvieron sobre mí, se desplomaron, me sepultaron. Sacudido por ellas, me ahogué. Perdí la conciencia, y caí... No sé cómo pasaron ese día y los siguientes. Dentro de mí rodaba un océano de júbilo inefable. Y hasta el fondo, yo tenía conciencia de la presencia de la Madre Divina...


Se observará, en este bello relato que, salvo las últimas palabras, no existe más la cuestión de la Madre Divina, Ella se fundió en el Océano...

miércoles, 26 de junio de 2024

Boletín RA-SA-VI: 165, 26/6/24

 


Artículos : CCV : Counselor Verónica Pomerane : Charla 20/06/24, Romain Rolland, La vida de Ramakrishna

 



Charla 20/06/24

Romain Rolland

La vida de Ramakrishna


Ramakrishna, nació el 18 de febrero de 1836. 

No tenía la menor idea -y él menos que nadie- sobre espacios infinitos, abismos abiertos, en ese cuerpecito infantil, risueño y movedizo. Pero se le revelaron a los seis años.

Ese primer éxtasis revela ya los caracteres propios de la empresa divina en el alma de este niño. La emoción artística, el instinto apasionado por lo bello, es el primer camino que le pone en contacto con Dios. 

Como lo veremos por la revelación, existen otros caminos: o el amor al prójimo, o el de la idea; o el dominio de sí, y el del trabajo digno y desinteresado; o la compasión o la meditación... Los conocerá todos. Pero el más inmediato, el suyo, el de su naturaleza, es el embeleso del bello rostro de Dios, que ve en todo lo que ve. Es un artista nato. 

Ah, cómo difiere de aquella otra gran alma, del Mahatma de la India, Gandhi, el hombre sin arte, el hombre sin visiones, que rehúsa poseer, y hasta desconfiaría casi, el hombre que vive en Dios por la acción razonada! Su ruta es la más segura y la más tranquilizadora; es la que conviene al conductor de pueblos. La ruta de Ramakrishna será mucho más peligrosa; pero lleva más lejos; desde los precipicios que costea, descubrirá los horizontes ilimitados. Es la ruta del Amor!


Su padre murió cuando tenía siete años. La familia, sin recursos, conoció años penosos. El primogénito, Ramkumar, fue a Calcuta y al abrió una escuela. Hizo venir a su hermano menor, ya adolescente

En ese entonces, una mujer rica, de casta inferior, Rani Rasmani, fundó en Dakshineswar, un templo consagrado a la Gran Diosa, la Madre Divina, Kâli. Le era muy difícil hallar un brahmín que consintiese ser sacerdote.

Por más extraño que nos parezca, en la India religiosa (que venera a los monjes, los sadhus, los videntes libres) la condición de sacerdote, funcionario retribuido, es poco considerada. Los templos no son, como nuestras iglesias de Europa, el cuerpo, el corazón de Dios, el sitio de su sacrificio renovado cada día. Son fundaciones meritorias de los ricos, que así se crean títulos cerca de la divinidad. Pero la religión verdadera es un asunto privado, su sede está en cada alma aislada. Además, la fundadora del templo de Dakshineswar era una sûdra. Para el brahmín que aceptase el empleo existía una descalificación. Ramkumar se resignó en 1855.; pero a su joven hermano, cuando, al año siguiente, murió el hermano mayor, Ramakrishna se decidió a reemplazarlo.


LA MADRE KALI


Tenía veinte años. El joven sacerdote de Kali no tenía la menor idea del dominio terrible de quien aceptaba el servicio. Igual que una tigresa que ronronea y fascina a su presa, ella se alimentaría con él, solazándose, durante casi diez años. Diez años de hechizo bajo las pupilas de fuego. Vivió en el templo, solo con ella. Pero en el centro de una corriente circular vertiginosa. Porque el ardiente aliento de muchedumbres visionarias soplaba como los monzones bajo los pórticos del templo, sus torbellinos de polvo. Innumerables peregrinos, monjes, sadhus, faquires, hindúes o musulmanes..., todos los locos de Dios reunidos.!

El templo era vasto, de cinco domos. Se ingresaba en el por una terraza abierta, por encima del Ganges, entre una doble hilera: doce domos de pequeños templos dedicados a Shiva. Y del otro lado del gran patio pavimentado, rectangular, frente a Kâli, se elevaba otro vasto templo consagrado a Krishna y Radha. Todo un mundo de símbolos: la Trinidad de la Naturaleza Madre (Kâli), del Absoluto (Shiva), y del Amor (Radhakanta: Krishna, Radha), el Arco extendido entre la tierra y el cielo.

Mas la soberana del lugar era Kâli.

  1. (Estaban los locos del Libro, donde reinaba la palabra única: OM. Estaban los que bailaban y se retorcían de risa, gritando: "¡Bravo!" a la ilusión del mundo. Estaban los que, totalmente desnudos y comiendo las sobras de los mendigos con los perros, no distinguían más diferencia alguna entre una forma y otra, y no se apegaban a nada. Estaban las rondas místicas y báquicas de los tantrikas... Y el joven Ramakrishna observaba (describía más tarde no sin humor) con mirada atenta y emocionada, con una mezcla a veces de repulsión y fascinación...

  2. El templo todavía existe). 


Estaba allí, moldeada en basalto y vestida con tejidos suntuosos de Benarés, reina del mundo y de los dioses. Danzaba sobre el cuerpo de Shiva, extendido. Y con sus brazos múltiples a la izquierda sostenía la espada y una cabeza cortada, a la derecha ofrecía los dones y hacía la señal: "¡ Ven! ¡No temas!..." Era la Naturaleza, destructora y creadora. Era mucho más para quien supiera oírla; 

La Madre del Universo, mi Madre todopoderosa, que se revela a sus hijos mediante formas variadas y Encarnaciones divinas, el Dios visible, que conduce a los elegidos hasta el Dios invisible; y si le place, quita a todo ser creado el último vestigio de Ego y le colma del conocimiento del Dios absoluto, indiferenciado.

El Ego limitado, gracias a Ella, se pierde en el EGO sin límites -el Atman- Brahman...

Pero el joven sacerdote de veinte años estaba lejos todavía de alcanzar, incluso por los caminos indirectos de la inteligencia, el núcleo de fusión de toda realidad. La realidad única, divina y humana, que le fue accesible, era la que podía ver, oír y tocar.




¿Cómo Ramakrishna no habría visto a la Madre, de tez azul oscura?

Ella, la Visible, la Encarnación misma, en forma de mujer, de las Fuerzas de la Naturaleza, de lo Divino, que se mezcla con los mortales: ¡ Kali!... Ella se envolvía en el templo con el olor de su cuerpo, las lianas de sus brazos y su cabellera. Ella no era una figura de seminario, de sonrisa coagulada, que se nutría de letanías. Vivía, respiraba, se levantaba de su lecho, comía, caminaba, se recostaba. Todo el servicio del templo se calcaba dócilmente sobre el ritmo de sus jornadas. Cada mañana, al alba, la bandada de pequeñas campanas sonaba, se agitaban las luces. En la sala de conciertos, la flauta ejecutaba el aire sagrado, acompañado por tambores y címbalos: la Madre despertaba. Se recogían, en el jardín embalsamado de jazmines y rosas, guirnaldas para adornarla. A las nueve de la mañana la música anunciaba el culto, al que la Madre asistía. Al mediodía, la música escoltaba a la Madre, que iba a descansar, durante las horas calurosas, en su lecho de plata. La música la saludaba, al atardecer, a las seis, cuando la Madre rea-parecía. Sonaba aún, al caer el día, con las llamas trémulas, para el culto nocturno; y sonaban las conchas, y tintineaban sin tregua las campanillas.

A las nueve de la noche, al fin, para el descanso. La Madre se dormía.

Y el sacerdote se asociaba a todos sus actos íntimos de la jornada. La vestía, la desvestía, le ofrecía flores y alimentos. Atendía a la Reina desde que se levantaba hasta que se acostaba. ¿Cómo sus dedos, sus ojos, su corazón, no iban a impregnarse, poco a poco, de su carne? Los primeros contactos que le ataron, cuando aún vacilaba en servirle, habían tenido lugar al reparar con sus manos de artista ciertos detalles quebrados de la estatua.

Guardó en los dedos el dardo de Kâli.





REVISTA SIGUE CAMINANDO N° 25

 Les compartimos la edición N° 25 del ejemplar de la revista bimestral "Sigue caminando", realizada por el Ramakrishna Ashrama Argentina.


Para acceder haga un clic en  la imagen o clic aquí>>


martes, 18 de junio de 2024

Artículos : CCV : Profesora Leonor Bakún : Thakur, el regalo de la Madre

 



CCV – Thakur, el regalo de la Madre  

Leonor Bakún

En un cierto sentido, Thakur fue el regalo de Sri Sarada Devi a la humanidad.

El casamiento de ellos dos es un remedio psicológico aconsejado para Thakur. Él, embriagado de Dios, actuaba de modo que las personas lo suponían demente. Años más tarde, en Jairambati ella escucha rumores sobre su marido, que vive en Dakshineswar. Dicen que ha perdido la razón y así, nuevamente en alas de la locura, vuelven a encontrarse, porque ella decide constatar por sí misma como son las cosas.

Al llegar, se instala en Dakshineswar, la morada de Sri Ramakrishna, donde es recibida amorosamente y allí comienza su discipulado. Pero, además de discípula, es su esposa, joven y hermosa y Thakur es consciente de eso. Así, en un momento de gran intimidad, le pregunta: “Dime la verdad que hay en tu corazón: ¿has venido para arrastrarme al mundo?”

De inmediato responde: “No. ¿Por qué habría de hacerte descender al mundo? Estoy aquí para ayudarte en tu sendero elegido.” Sri Ramakrishna reconoció su deuda para con ella. Dijo: “Si ella no hubiera sido tan pura ¡Quién sabe si yo no hubiera perdido el autocontrol por su persuasión”. Y así, virtualmente, ella abrió las puertas de la liberación para millones de seres humanos.

No mucho tiempo después de que el Maestro pasara a la habitación de al lado, sus discípulos comenzaron la vida monástica. Sin embargo, debido a que la gran mayoría había partido, el Monasterio se encontraba en un estado de poca solidez y con muy pocos monjes residentes.

A la Madre le destrozaba el corazón verlos viajando de un lado a otro. Con gran sentimiento rogó a Ramakrishna por ellos, para que vivieran juntos, sustentando los ideales del Maestro. Finalmente, su ruego se cumplió.

Después de que Sri Ramakrishna dejara su cuerpo físico, Narendra decidió hacer tapasya y austeridades, para lo cual anduvo como monje errante durante siete años. Ocurrió que como había cambiado su nombre, a veces alguno de sus compañeros oía hablar de él e iba a conocerlo, y se encontraba con que era Naren, su Narendra. Así sucedió más de una vez.

En esos años él conoció la pobreza y las necesidades de su pueblo. Promediando el último de esos siete años, en Kaniakumari hizo una meditación en la que tuvo una visión de India bajo un nuevo perfil. Comprendió entonces que su misión era convertir su país en esa India que él había vislumbrado. Para eso llevaría la espiritualidad hindú a Occidente y traería de Occidente, ayuda técnica y material. Pero no se apresuró. Un grupo de devotos, sabedores de su intención de viajar, juntó dinero para que lo hiciera. Swamiji, sin embargo, lo destinó a otros fines y dijo: “Si la Madre quiere que yo viaje, el dinero va a estar de nuevo”. Y estuvo. Y así, con la bendición de la Santa Madre por todo equipaje, partió a Occidente.

Sister Nivedita en un relato conmovedor nos cuenta sobre el trabajo de Swamiji en Occidente. Dice: “En Occidente se nos había revelado únicamente como instructor religioso. Aún ahora, basta un instante para evocarlo nítidamente en la vieja sala de conferencias, dominando a su auditorio desde su sitio ligeramente elevado, como en un trono, calmo como un Buda, haciendo escuchar al mundo entero la voz de un lejano pasado. Los temas de esas conferencias fueron: la renunciación; la sed por la liberación; la ruptura de las cadenas; el fuego de la pureza; la dicha del testigo; la inmersión de lo personal en lo impersonal. Sólo uno o dos relámpagos habían revelado fugazmente en él al gran patriota. Pero el más leve signo es suficiente cuando quien habla es el destino, mientras que esos fugaces instantes que cambian el giro de una vida pueden pasar inadvertidos a los ojos de centenares de espectadores.”

Andando el tiempo, la Santa Madre tuvo una visión. Sentada en las gradas que conducen al Ganges, vio al Maestro entrar en sus aguas y disolverse en ellas mientras de alguna parte llegaba Swami Vivekananda, quien tomó en sus manos agua del río y roció con ella a la multitud reunida y de inmediato se liberaron. Esto, para la Madre fue un símbolo del futuro de la Orden Ramakrishna: salvar al mundo mediante el mensaje del Maestro. Y su visión se cumplió.

Y si bien Swamiji fue central para que esto sucediera sus Gurubhais no hicieron menos. Swami Vijoyananda cuenta que en 1896 Swamiji llamó a Swami Saradananda a Londres para que lo ayudara a difundir el mensaje del Vedanta. El Swami partió de la India con la bendición de la Santa Madre y de Swami Brahmananda. Después de pasar aproximadamente dos años en Inglaterra y en varias ciudades de la costa atlántica de América del Norte, llamado de nuevo por Swamiji, regresó a India y fue elegido Secretario de la Orden Ramakrishna. Swami Brahmananda fue el presidente y director de la Orden Ramakrishna y Swami Saradananda fue el arquitecto que levantó las mansiones de Dios en la tierra.

La visión de Swami Vivekananda era tan penetrante como vasta; él había analizado profundamente los elementos de la obra a cumplir. En el monasterio se introdujeron nuevos reglamentos prácticos y entre otras medidas revolucionarias, se amueblaron tres o cuatro cuartos. Nivelar los terrenos, hacer jardines, cuidar de los animales, remar, hacer gimnasia, tales fueron las actividades que poco a poco penetraron en la vida de los jóvenes brahmacharis. El Swami sabía hacer surgir oleadas de entusiasmo en el cumplimiento de los trabajos menos ortodoxos, se tratara de cavar un pozo o de amasar el pan. Durante el último 'Charaka Puya' de su vida, llegó al monasterio un equipo de gimnastas y hubo concurso de premios. Entonces él expresó el deseo de que esa festividad, de allí en adelante, fuera celebrada con competencias atléticas, pues era su opinión que esa energía hasta entonces consagrada a la mortificación del cuerpo, era mejor, en las condiciones modernas, consagrarla al entrenamiento de los músculos. 

La educación de los jóvenes brahmacharis estaba basada en las enseñanzas recibidas de Thakur.

Sabemos que Ramakrishna dijo: “Deben amar a todos porque Dios reside en todos los seres. Pero a las personas malvadas hay que saludarlas de lejos.”

Podemos suponer que eso recordaba una tarde Sarat Maharaya cuando le dijo a Swami Vijoyananda: “Aquel que busca ser apreciado por su trabajo en este mundo está muy equivocado; en primer término, tienes que saber que hay gente envidiosa que te hará sufrir con sus injustas críticas, ya que jamás serás perfecto conforme al criterio de todos.”



La Santa Madre, Sri Sarada Devi, decía: "El Maestro, Sri Ramakrishna, consideraba a todas las criaturas como manifestaciones de la Divina Madre. Él me dejó para dar expresión a esa Maternidad". Y la enseñanza más básica y profunda de una vida entregada a la Madre, es la que Swamiji formuló para todos nosotros. Vale la pena recordarla aquí.

“Sólo una eterna, incuestionable entrega a la Madre puede darnos paz. Ámala  porque eres su hijo, sin especular. Es la Madre misma cuando así la realizamos. Hasta entonces la miseria nos perseguirá. Sólo descansando en la Madre estamos a salvo.”

sábado, 15 de junio de 2024

Artículos : CCV : Counselor Verónica Pomerane : Charla 14/7/24

 



El proceso es: Cuidado de Sí, Cuidado del otro, Cuidado del mundo.

Tenemos que volver a nuestro corazón con la Intención y el recuerdo. 


En la medida que estamos tomados por lo reactivo, no escuchamos ni percibimos emociones más poderosas y sutiles que están permanentemente emanando.

No recibimos el verdadero alimento porque las impresiones son tomadas por la personalidad, y esta a su vez tiene una falsa personalidad que se estructura para cubrir manifestaciones de nuestros complejos individuales.

Para encubrir esa llaga que ha generado un patrón, que tiene que ver con nuestros complejos individuales, la personalidad se construye de manera que recubre y falsea la fragilidad que la persona tiene respecto al trauma que dio lugar a ese condicionamiento (Samskaras).

Nos hemos quedado tomados por alguna circunstancia de nuestra infancia y eso genera el complejo. 


Hay que tener el corazón abierto y para eso hay que hacer las prácticas. Hay algo en nuestro corazón que imanta, que nos está llamando. El centro, nuestro corazón tiene poder magnético y una fuerza centrípeta. Nuestro ser emana e imanta.

En lo profundo del ser humano Dios está más presente que nosotros mismos.

También hay una fuerza centrífuga que nos lanza hacia afuera por eso estamos tomados por todos los estímulos exteriores. Sería la superficialidad de la circunferencia.

Tampoco podemos liberarnos de una gravedad, de algo denso, que está en lo colectivo.

Hacemos cosas para los nuestros, para nuestra familia, pero si no hay un intención de hacer algo por responder u obedecer a la voz de nuestro interior, esto significa que estamos dormidos y no estamos vinculados con nuestro corazón.

Estamos permanentemente auto centrados, centrados en la periferia. Somos absolutamente auto referencial. Sentimos que todo el mundo nos ofende o agrede. 

Somos tremendamente susceptibles.

Si nos tocan un complejo, directamente nos separamos del otro.

Pero si salimos de este mecanismo, comenzamos a alejarnos del obrar mecánico. Establecer una jerarquía. El centro, nuestro corazón es el que tiene que tener el poder.

Y que nuestro ser exterior pueda reflejar una cercanía con nuestro corazón y con Dios.

A cada momento, tratar de concientizar que hay algo que se está manifestando de otro orden. Una enseñanza oculta. Si la asimilamos deviene una comprensión.

Y si verdaderamente nos toca, se produce una movilización.


                   FUERZAS DE CHOQUE


1er. Fuerza:: Es una fuerza volitiva. Por ejemplo: “Tengo que hacer las practicas”. El anhelo.

2da. Fuerza: Me justifico (entonces aparece la 2da.fuerza). Por ejemplo: “No llego, estoy cansada/o”. 

La justificación es una fuerza de resistencia interior. Es algo que pongo afuera aunque sea un hecho objetivo. En general no somos conscientes de esa 2da. fuerza a nivel interior.

Si permanentemente se repite la justificación es un TOPE.

Ese tope activa mi falsa personalidad.  Algo que está estructurando mi personalidad.

Empezar a percibir cómo funciona eso en mí. Esa fuerza de resistencia.

La observo pero recuerdo que lo tengo que hacer.

Se produce un proceso involutivo si la fuerza neutralizante es nuestra vida mecánica. Se hace una tríada involutiva, hacia abajo. Si la fuerza neutralizante es el trabajo sobre 

sí ,la tríada es ascendente o evolutiva. Paso al 3er. Paso.


3er. Fuerza: Es el recuerdo de Dios. Hace que uno sea accesible a influencias superiores.

Se concreta la acción. Comienza a operar la 3era. Fuerza.

Cuando estamos en la parte más sutil de nuestro centro, más esencial allí es cuando uno puede ser ayudado. Se recibe el amor que viene de Dios.

El ser humano se vuelve accesible a algo que no depende de su voluntad, que no está en él.

Aquí aparece el sacrificio, la entrega, un despojarse de un montón de justificaciones, que son hipocresías psíquicas. 

Observo mis resistencias a hacerlo, pero lo hago igualmente. Hago esa entrega, el yo la hace.

La justificación es la mayor fuerza de cristalización.

Si no lo hago obedezco a mi falsa personalidad en una tríada involutiva.

(Estamos recubiertos de cosas que no queremos ver).

Es interesante ver la realidad como fuerzas de choque.

Si paso al 3 puedo interiorizar el conflicto que se produjo. Ver el dualismo que uno tiene adentro.


- Counselor Verónica Pomerane