jueves, 18 de octubre de 2018

Articulo: Counselor Veronica Pomerane (17/10/18)





La vida mental comienza en la Conciencia pura, es deir, sin ninguna idea ni pensamiento. Es como la luz que ilumina todos los objetos que tiene ante sí.
Si aceptamos que nuestras experiencias externas y nuestros pensamientos son producidos por la actividad de nuestra mente, la psicología hindú distingue en nosotros un órgano que denomina órgano interno. Es el ANTAKARANA. Este órgano guía todas las acciones de la mente dirigidas al exterior.
Tiene varias funciones:
-Todas las sensaciones llegan a nuestro conocimiento por medio del MANAS (es una de las funciones del Antakarana). Proporciona las sensaciones sin comprenderlas.
Manas es la facultad que recibe y registra las impresiones recogidas por los sentidos desde el exterior.
Para la psicología hindú, la percepción es una proyección del Manas, que se ha dirigido sobre el objeto, lo ha tanteado, , lo ha envuelto, se ha apoderado de algún modo de él, adoptando su forma y produciendo así, una sensación.
  • Otra función es la de CHITTA. En este caso el órgano interno, ejecuta una actividad diferente, la de conservar las impresiones sensoriales que se producen constantemente, con la excepción del sueño profundo, (mientras que el Manas nos provee de sensaciones).
Es la reserva de todas nuestras experiencias.
Puede decirse que conserva todos los recuerdos y las huellas dejadas por las impresiones anteriores.
No sólo recibimos constantemente nuevas impresiones sino que tenemos permanenteente los recuerdos de nuestras experiencias anteriores.
-La 3era. función se llama BUDDHI, la inteligencia. Esta función es la más importante. Todas las informaciones dadas por el Manas deben ser examinadas y analizadas con un criterio discriminatorio. El Manas carece de la capacidad de discernimiento.
Por ejemplo, ese objeto que vemos no es una mesa, sino una silla. Este tipo de comprensión nos llega gracias a la actividad del Buddhi.
Es la facultad determinativa que clasifica esas impresiones y reacciona ante ellas.
Es nuestra razón, la cualidad distintiva de nuestra condición humana.
Nuestro Buddhi, determina nuestra conducta en la vida cotidiana. Es individual, pero al mismo tiempo es una manifestación del Buddhi cósmico o inteligencia cósmica, llamada Mahat.
Por ello, el hombre que logró purificar su Buddhi individual de toda atadura egoísta consigue establecer el contacto con el Buddhi cósmico y está más próximo a la Conciencia pura.
Es así como el hombre alcanza la realización. Quién alcanza tal estado, puede ponerse en contacto con el pensamiento de otras personas. Es el poder de comprender inmediatamente el pensamiento de otra persona. Esta capacidad de entrar en comunicación con la inteigencia cósmica permite comparar al Buddhi con un puente que uniera la Conciencia suprema y la conciencia de la vida ordinaria.
Con la conciencia de la vida ordinaria, nuestro Buddhi es muy impuro, pues lo mezclamos con nuestros impulsos, nuestros gustos, nuestro temperamento y nuestra personalidad.
Otra función del Antakarana: AHAMKARA, que es la que nos permite la conciencia de nuestro Yo.
Todas las experiencias que yo realizo me pertenecen. No pasamos por ninguna experiencia sin ligarla al yo.

El AHAMKARA es el generador de la individualización, del sentido del ego.