viernes, 19 de enero de 2018

SEGUIR APRENIENDO: La vacuidad; Sra. Noemi Lavagno







SEGUIR APRENIENDO: La vacuidad; Sra. Noemi Lavagno

En el transcurso de nuestra vida, comenzamos a notar que existe un vacío dentro nuestro que nos inquieta y genera esa constante necesidad de desear algo, con la permanente esperanza de que eso tan ansiado, colme nuestro vacío, y así pensamos que quizás un auto nuevo, un viaje, un marido o esposa, hijos y así sucesivamente, nos den la paz y felicidad tan buscada.

Pero no es así y ¿qué sucede? Nos llenamos de enojo y frustración. Si tenemos la gracia y la sensatez de reconocer nuestra incapacidad para solucionar este problema, pediremos ayuda. Es cuando brota de nuestro corazón un angustiado ruego, ¡Señor ten piedad de mí! Y como decía el Rdo. Swami Vijoyananda, ante un ruego así, Dios no permanece lejano, como creíamos nosotros, se vuelve muy próximo y responde a nuestras súplicas. Él decía que la misericordia es Dios en acción. Dios comienza su tarea de transformación en nosotros. Comprendemos que, al igual que un rompecabezas, nos faltaba la pieza que vuelve todo significativo y esa pieza es Dios mismo.

Comienza para nosotros la permanente gratitud, a las almas dedicadas y generosas, los Swamijis, y a Dios mismo que gradualmente va colmando el vacío.

Fe, humildad, fidelidad y gratitud, dice el Rdo. Swami Pareshananda. Cuatro virtudes enormes y necesarias para aproximarnos a Dios. Ninguna de ellas surge espontáneamente en nosotros, son el resultado del sufrimiento purificador, de la sinceridad de propósito y de un ruego desesperado por ayuda.