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lunes, 29 de diciembre de 2025
Artículos : CCV : Dr. Alejandro Cabrera : Fisiología del Vedanta I
Fisiología del Vedanta I
Cuando pensamos por ejemplo en la vida de la Santa Madre, Sri Sarada Devi, lo primero que se nos viene a la mente es amor, cariño, afecto, compasión. Y si lo tenemos que referir a algún órgano, inmediatamente lo que pensamos es en el corazón, ¿verdad ? Entonces vamos a hablar de eso, del diálogo entre el corazón y el cerebro y de esa química que los conecta, todos nuestros órganos están en un diálogo constante, pero es muy rica esa química, esa comunicación entre el corazón y el cerebro.
También surge una pregunta:
¿Qué pasa cuando nosotros hacemos nuestras prácticas o participamos en una reunión espiritual como ésta ? Swami Pareshananda nos dice siempre que es una práctica espiritual participar de estas reuniones. ¿Qué sucede? ¿Qué pasa con nuestra química y nuestros órganos, especialmente el cerebro?
Por ese motivo le puse a esta charla el título: Fisiología del Vedanta.
Entonces, fisiología significa cómo funcionan las cosas, cómo funciona todo esto dentro de nuestro cuerpo.
¿Cómo es este diálogo? Bueno, es muy importante primero pensar qué relación tenemos entre nuestro corazón y nuestro cerebro. ¿Cómo tratamos a nuestro corazón y nuestro cerebro? ¿Están disociados o van juntos? Aunque estamos hablando del órgano, también nos referimos al corazón sutil, según el vedanta y el yoga tenemos un cuerpo sutil, que es el asiento de la mente.
Existe una relación estrecha, unívoca entre el cerebro físico y el corazón, que está modulada por nuestros pensamientos y emociones. El corazón tiene más de 20.000 neuronas, algo desconocido, y que influyen químicamente, no sólo en el propio corazón, sino también en el cerebro.
¡Hay más sustancias que el corazón le envía al cerebro que las que el cerebro le envía al corazón! Nosotros pensábamos que era al revés. El corazón envía más información al cerebro. Asombroso.
Entonces, pensemos en una imagen del cerebro dentro del corazón para ubicarnos.
Qué bueno es cuando el corazón y el cerebro están unidos, ¿no es cierto? Que hay una armonía. Eso es lo que siempre nos están enseñando los swamis.
Y hay un tercer órgano que está arriba del corazón, se llama timo. El corazón, el timo y el cerebro. Este órgano, timo, es el regulador y orquestador básico de toda la inmunidad. El corazón, como ustedes saben, está dentro de una bolsita, que se llama pericardio; dentro de esa bolsita también está el timo. Entonces estos dos órganos funcionan como uno. Qué interesante. Parecen dos órganos, pero están encerrados en la misma cubierta.
¿Qué relación hay en esto? No es ninguna casualidad. ¿Y qué relación hay entre el timo y el cerebro? Aquí viene lo científico que apoya la teoría y práctica del Yoga del Vedanta desde hace miles de años.
Presten atención: se hicieron experimentos con ratitas de laboratorio que no tenían timo. Esto significa que les producía una deficiencia de la inmunidad. Pero fíjense qué interesante, además de producir una deficiencia de la inmunidad, notaron también que la corteza cerebral de estos animalitos estaba disminuida, una relación inesperada.
¿Qué tiene que ver el timo, el órgano de la inmunidad con que haya más o menos corteza cerebral? Fue un descubrimiento.
Entonces, siguiendo con esta investigación, con este descubrimiento, les trasplantaron tejido del timo y estos animalitos recuperaron su capacidad inmunitaria, ¡pero no sólo esto, también aumentó su corteza cerebral a una forma normal! Regeneraron su corteza cerebral. Esto significa que hay una relación directa entre la inmunidad, la parte cognitiva y cómo funciona nuestro cerebro.
Sabemos que la inmunidad tiene que ver directamente con las emociones y los estímulos positivos, (eso no es ninguna novedad), lo nuevo es que tiene una relación con el tamaño de la corteza cerebral. Esto es algo maravilloso. Entonces, la conclusión es que las emociones influyen en el timo y éste también a su vez influye en el cerebro. Los buenos pensamientos, avalados por el famoso dicho «mens sana in corpore sano», las emociones positivas no sólo afectan nuestra inmunidad, sino que también pueden afectar y modificar nuestro cerebro. Esto ya está demostrado. ¡Impresionante!
Si sucede así en los animalitos, se imaginan el ser humano.
Por otro lado, hicieron otro experimento.
Se les ocurrió tomar algunos de estos animalitos y comenzar a acariciarlos diariamente a ver qué resultados tenían. Entonces, para empezar, midieron longevidad. Estos estaban en las condiciones básicas dentro de una jaula, sin estímulo extra ni compañía, pero diariamente los sacaban y acariciaban.
¿Qué pasó al acariciar a las ratitas durante un periodo prolongado? Las que vivían 600 días llegaron a vivir ¡900!
En otro experimento separaron a estos animalitos y les produjeron un estímulo extra, con un ambiente enriquecido y compañía.
Esto ya se había hecho con animales jóvenes comprobando el aumento de la corteza cerebral, con estímulos de aprendizaje y compañía de otros animales. Esto se llama neuroplasticidad, la capacidad de modificar anatómicamente el cerebro de acuerdo a los estímulos recibidos.
Pero al poner a los animales más viejos que habían sido acariciados y vivían más en las condiciones nuevas de estímulo extra, comprobaron que también se incrementaba la corteza cerebral. Esto significa que no hay edad para estimular el cerebro para su crecimiento, desarrollo y conexiones. Especialmente esto último es lo que se evidenció de forma notable, no el aumento del número de neuronas pero sí de sus conexiones.
Hace poco salió otro estudio de Harvard de cómo en los seres humanos el aislamiento influye mucho en la longevidad y la capacidad cognitiva.
Si eso pasa en una especie tan primitiva, ¿qué pasará con un ser humano? ¿Por eso será que Bhakti, el camino de la integración a través de la devoción, es el más recomendado para esta época?
Muy bien, entonces, vuelvo a la pregunta inicial.
Recapitulando, entonces:
Lo relacionado con el ánimo, el estímulo y el afecto puede afectar y modificar positivamente la parte cognitiva y la inmunidad también, no sólo hacer crucigramas, aprender un idioma, o algún instrumento, todo eso ya está estudiado también.
Entonces, ¿cómo puede influir participar en una reunión con personas con intereses afines donde nos sentimos acompañados por pares? Recibimos estímulo de conocimiento, afecto, emociones, pensamientos positivos y cantamos y repetimos mantras o nombres divinos. Esta misma pregunta se está respondiendo sola, ¿verdad?
Y para finalizar, les voy a comentar otro estudio que se hizo.
El siguiente protocolo se aplicó a un grupo de personas que sabían jugar al bridge. El bridge, es una especie de póker distinto donde hay que utilizar la memoria, el razonamiento, asociación, la interacción de varias áreas del cerebro. Y se le extrajo sangre antes y después de una hora y media a este grupo de amigas que se juntaron a jugar, donde tenían la compañía, el afecto mutuo y el estimular al cerebro.
¿Saben lo que pasó? Midieron los linfocitos, unos tipos de linfocitos especiales que son los encargados de ayudar a toda la inmunidad y después de una hora y media habían aumentado su cantidad en sangre. Esto pone en evidencia que la asociación amorosa y positiva no sólo estimula nuestra espiritualidad, participar también estimula nuestra inmunidad.
Tenemos varios ejemplos dentro de los devotos que están participando habitualmente: su pensamiento positivo, su buena onda, su actitud que nos ayuda a todos.
Muchas gracias.
sábado, 27 de diciembre de 2025
Artículos : CCV : Lic. Arturo Flier : El encanto y poder de los Upanishads
El encanto y poder de los Upanishads
Por Swami Ranganathananda
LOS UPANISADS Y EL ENFRENTAMIENTO IDEOLOGICO
Vivimos en una época marcada por una intensa lucha de ideas decía Swami en el año 2009 cuando se publica este libro. Lo que no podía saber que es que lamentablemente este siglo XXI se presenta vacío de ideas puesto que el debate político se limita a improperios, bravuconadas sin contenido y aún peor sin propuestas de desarrollo humano como no sea el matonismo y la restricción de derechos adquiridos así como una dinámica bélica impensable. Pareciera que no hemos aprendido nada de la pandemia que nos expuso en nuestra real dimensión.
Volvamos al Swami quien decía que en esa lucha de ideas, las ideologías políticas, económicas y culturales compiten por definir qué es el ser humano, cómo debe organizarse la sociedad y cuál es el sentido último de la vida. Que lejos estamos de ello no?. Agrega Swami “estas disputas no permanecen en el plano abstracto: modelan nuestra convivencia cotidiana, atraviesan a las naciones y, muchas veces, dividen profundamente a las personas”.
Swami Ranganathananda nos invita, en este capítulo, a dar un paso atrás y mirar este fenómeno desde una perspectiva espiritual más profunda. Los Upanisads no se alinean con ninguna ideología, ni antigua ni moderna. Su propuesta es más radical: nos llaman a cuestionar el nivel mismo desde el cual pensamos, discutimos y nos enfrentamos.
Para comprender esta enseñanza, es importante preguntarnos primero qué es una ideología. Una ideología es un sistema de ideas que intenta explicar la totalidad de la realidad desde un ángulo parcial, una perspectiva solamente. Cuando una ideología se absolutiza, deja de ser una herramienta y se convierte en un dogma. Entonces reduce la riqueza del ser humano a una sola dimensión: económica, política, biológica o cultural. En ese punto, el pensamiento deja de liberar y comienza a encerrar.
S. Ranganathananda observa que muchas ideologías modernas, aún cuando se presentan como racionales o científicas, funcionan de hecho como religiones seculares. Agrego yo: un streaming oficialista argentino tiene un programa partidario que se llama “la misa”. Continúa el Swami que esas ideologías tienen sus verdades indiscutibles, sus ortodoxias y sus herejías. Y, como ocurrió tantas veces en la historia, cuando una idea se vuelve absoluta, el ser humano queda subordinado a ella.
Los Upanisads señalan con claridad el límite de todo sistema conceptual. La realidad última —aquello que sostiene y atraviesa todo— no puede ser capturada por ninguna formulación intelectual. Las palabras, las ideas y las teorías son necesarias, pero siempre parciales. Confundir una descripción con la verdad total es el origen profundo de la lucha ideológica.
La sabiduría upanishádica nos invita a ir más allá de los opuestos. No niega el pensamiento ni la acción en el mundo, pero nos recuerda que la verdad no se agota en ninguna construcción mental. Allí donde la mente se aferra a una identidad rígida, nace el conflicto. Agrego yo: ello se da también a nivel de identidades religiosas o espirituales. Agrega Swami “allí donde la conciencia se expande, las diferencias pierden su carácter absoluto”.
En el corazón de los Upanisads encontramos una afirmación decisiva: Atman es Brahman. El núcleo más íntimo del ser humano no es una idea, una pertenencia política ni una identidad social, sino la misma realidad absoluta que sostiene el universo. Desde esta visión, el ser humano no puede ser reducido a productor, consumidor, ciudadano o militante. Es, antes que nada, una realidad espiritual profunda.
Cuando esta verdad es olvidada, las ideologías ocupan el lugar de la identidad última. Entonces el otro deja de ser un semejante y se transforma en un adversario, en un obstáculo o incluso en un enemigo. Así, las ideas —que deberían servir a la vida— terminan justificando la exclusión, la violencia y la deshumanización.
S. Ranganathananda subraya que los Upanisads ofrecen un antídoto espiritual a esta dinámica: ver al otro como partícipe de la misma realidad última. Esta visión no elimina las diferencias de pensamiento ni las legítimas opciones sociales, pero impide que esas diferencias se conviertan en absolutos. Cuando reconocemos la unidad esencial del ser, la confrontación pierde su carácter destructivo.
La salida que proponen los Upanisads no es la evasión del mundo ni la indiferencia frente a los problemas sociales. Es una transformación interior desde la cual la acción se vuelve más lúcida y más humana. Actuar sin quedar prisioneros de las ideas. Sostener convicciones sin absolutizarlas. Recuperar el silencio interior como fuente de discernimiento y compasión.
Desde esta perspectiva, la verdadera revolución no es ideológica, sino espiritual. Las ideas recuperan su lugar legítimo como instrumentos al servicio de la vida, y dejan de ocupar el trono que no les corresponde.
Los Upanisads nos recuerdan, finalmente, que mientras el ser humano se identifique solo con sistemas de pensamiento, la lucha ideológica será inevitable. Cuando descubre su identidad más profunda, las diferencias dejan de ser campos de batalla y se transforman en espacios de diálogo.
La unidad del ser no niega la diversidad del mundo; al contrario, la sostiene. Y es desde esa unidad interior que puede nacer una convivencia verdaderamente humana.
Artículos. : CCV : Counselor Veronica Pomerane : ¿Qué hay para ser codiciado? Charla 26 /12/25
Swami Sarvapriyananda
Charla 26 /12/25
¿Qué hay para ser codiciado?
Vive tu vida, viendo a Dios en todos. Swami Vivekananda fue elocuente en esto: "Viendo a Dios en la felicidad y en la miseria". El collar y el brazalete son dos cosas hechas del mismo oro. "Oh, no, la miseria es muy desagradable, la felicidad es agradable". Cuando ves la realidad subyacente, cuando ves la misma divinidad subyaciendo a un suceso desagradable y a la cosa más placentera de igual manera, tendrás lo que se llama "Sama Drishti". Significa "uniformidad de visión". Lo que significa es que se ve una unidad en todas partes de este universo y que esa unidad eres tú. Viendo esa unidad, las llamadas cosas buenas del mundo y las cosas miserables del mundo, ya no son tan buenas, ni tan miserables. Encuentras una luz, en la peor de las circunstancias. Ves que la misma luz constante está brillando. Y en las cosas más agradables, donde suceden cosas buenas, encuentras que es la misma luz apareciendo. De eso viene la verdadera renunciación. Los productos de Maya, para tu realización nunca podrán realizarte.
Swami Vivekananda dijo: "Estamos sentados junto a un océano de néctar y muriendo de sed. Estamos sentados junto a montones de comida y muriendo de hambre". Lo que buscamos para la realización está justo aquí, dentro de nosotros. No lo vemos en absoluto. Lo confundimos una y otra vez. ¿Cuál es el error? Lo vemos como el mundo ahí fuera. "Yo soy esto, eso es el mundo. Y el mundo tiene dos fases: atractiva, tentadora; o temible, aterradora. Tentadora y aterradora". Así que Vivekananda dijo: "estas cosas están muertas en sí mismas. Nosotros les infundimos vida, luego corremos hacia ellas o huimos de ellas. No codicies la riqueza. Porque, ¿de quién es la riqueza, después de todo? De hecho lo que consideras que son cosas atractivas es todo como la princesa de Kashi. Es una apariencia de ti mismo proyectada ahí fuera. Un producto de Maya.
Entonces, ¿cómo vive uno en este mundo? ¿Qué pasa con el trabajo, las actividades del mundo? ¿Tienes que renunciar a ellas? En absoluto.
Es la persona iluminada quien puede trabajar. ¿Cómo? La persona en el samsara, impulsada por la esperanza y la tentación, impulsada por el miedo y la ansiedad, y el gran miedo a la muerte, ¿cómo puede esta persona trabajar real y verdaderamente? Es la persona iluminada, es el sabio y el santo quien puede hacer un buen trabajo. Enteramente, trabajando completamente desde un sentido de plenitud, para el mundo, no para la realización personal. Personalmente, siempre realizado, siempre feliz.
viernes, 26 de diciembre de 2025
Artículos : CCV : Profesora Leonor Bakún : Una bendecida visita navideña
Una bendecida visita navideña
Sister Devamata cuenta en Días en un Monasterio hindú que, en ocasión de la visita de Swami Brahmananda a Madrás, en Navidad. Swami Ramakrishnananda le dijo que como ella era el miembro cristiano del Math, debería darles una fiesta de Navidad. Ella le preguntó qué tipo de fiesta quería y la respuesta fue que hiciera la fiesta de Navidad más occidental que pudiese hacer.
Como ella cuenta, un árbol de Navidad estaba fuera de cuestión, pero buscó frutas, dulces y pasteles que tuvieran sabores propios de esas fiestas. Decoró la casa con largas guirnaldas de hojas de mango y ramas verdes de la jungla. Con guirnaldas de jazmín adornó el altar de Navidad junto al que había colocado algo de pan y vino como un símbolo de la eucaristía. En otra habitación estaba la mesa con frutas, dulces y pastel de ciruela.
A las cuatro en punto Swami Brahmananda y Swami Ramakrishnananda llegaron. Swami Brahmananda tomó su asiento en el extremo lejano del pasillo frente al altar con Swami Ramakrishnananda a su lado. Los demás se sentaron en una larga fila por ambos lados. Swami Brahmananda le pidió a la hermana que leyera la historia del nacimiento de Cristo y ella eligió el Evangelio de Lucas.
Cito: “Cuando terminé de leer, la intensa calma en el aire me llevó a mirar hacia Swami Brahmananda. Sus ojos estaban abiertos y fijos en el altar, había una sonrisa en sus labios pero era evidente que su conciencia había ido a un plano superior. Nadie se movió ni habló. Al final de veinte minutos o más, la mirada volvió a sus ojos y nos pidió continuar el Servicio. Las luces, incienso y alcanfor ardiente fueron ofrecidos ante el altar, se cantaron el canto de la noche y el himno y todos se inclinaron en oración silenciosa. Así terminó el servicio de Navidad.
“Swami Brahmananda pidió luego visitar las otras habitaciones de la casa, después de lo cual nos dijo que lleváramos los refrescos. Explicó con énfasis que la casa era como un templo, la comida era bendita y cada uno podía participar libremente. Todos lo obedecieron y comieron lo que había preparado. Cuando a Swami Brahmananda le pareció suficiente, dijo que podían retirarse. Y agregó ′′Swami y yo nos quedaremos un poco más." Después de que se fueran, dijo: ′′Ahora, hermana, trae tu pan y mantequilla, tu pastel de ciruela inglesa, tus castañas francesas y tus ciruelas alemanas y tendremos una verdadera fiesta occidental." Tomó un poco de cada cosa y me pidió que se la diera. Disfrutó especialmente del pan y la mantequilla.
“Cuando estaba comiendo, me comentó: ′′ He sido muy bendecido al venir a tu casa hoy, hermana". Respondí rápidamente: ′′Swamiji, soy yo quien he sido bendecida con tu venida."
′′No entiendes" respondió él. ′′He tenido una gran bendición aquí esta tarde. Mientras estabas leyendo la Biblia, Cristo repentinamente se paró ante el altar vestido con una larga capa azul. Habló conmigo durante algún tiempo. Fue un momento muy bendito."
Terminaron de comer. Vertí agua sobre sus manos, luego un perfume dulce, y con Swami Ramakrishnananda volvió al monasterio radiante con la alegría de la visión.”
jueves, 25 de diciembre de 2025
NAVIDAD 2025
miércoles, 24 de diciembre de 2025
lunes, 22 de diciembre de 2025
Artículos : Profesora Leonor Bakún : Quo vadis
Quo vadis
Leonor Bakún
La frase es conocida. En latín significa ¿A dónde vas? Pedro huye de Roma y ¿casualmente? se encuentra con Jesús. Entonces le pregunta ¿Quo vadis, Domine? La respuesta de Jesús también es conocida, y es tal vez un recordatorio de las consecuencias de elegir un determinado camino, y también de lo que ocurre cuando uno huye.
En el S. XIX, Henry Sienkiewicz escribió una novela que llevaba esta frase por título. La novela perduró, sobre todo, por las distintas versiones fílmicas que se hicieron de ella. En la novela el autor relacionar la frase ¿Quo Vadis, Domine? con la frase ¿Quo Vadis, homine? que significa ¿A dónde vas, hombre? Y por si queda alguna duda la reformula diciendo: ¿A dónde quiere llegar el ser humano sin humanidad, si olvida la faceta que debería caracterizarlo?
Este concepto no es original. Cicerón, antes de Cristo, en De republica (L. III) dice que el mundo en su conjunto se halla penetrado por una “ley verdadera” que “es la recta razón”, “diseminada en todos, invariable, eterna”; “la que exhorta a lo que ha de hacerse con sus mandatos y aparta de lo que ha de evitarse con sus prohibiciones”. Cicerón atribuye al hombre la capacidad de discernirla, en el ámbito de su interioridad. Y sostiene: “Todo aquel que le desobedece huirá de sí mismo y, por el hecho de desdeñar la naturaleza del hombre, será castigado con las máximas penas aunque crea que escapa de otros tormentos”.
En el mismo texto dice que sólo el hombre, entre los demás seres del mundo, posee la capacidad para descubrir la ley que gobierna lo existente, dado que las almas son un don del dios. Y afirma enfáticamente (L.IV): “¡cuán miserable es un alma que se hubiese bestializado [aunque conservase] la figura de un hombre!”
Las advertencias hacen pie en dos puntos centrales: por un lado, las consecuencias de huir que a veces conducen precisamente a eso que uno quería evitar, aunque, reconozco, también es sano, a veces, una prudente retirada. Y, por otro lado a tener cuidado de no deshumanizarse, de no bestializarse, de no olvidar que hay otro que es como uno.
Por lo tanto, quizás sería el momento de volver a poner en cuestión, de reiterar la pregunta: ¿Quo vadis?
Y si bien no hay una receta porque somos de distintos modos, creo que estas palabras de Swami Brahmananda podrían servir como guía: “Si trabajan con la idea de complacer a los hombres se sentirán defraudados. Pero si Él está complacido, todo el mundo se sentirá complacido. En circunstancias favorables o adversas sientan que no tienen a nadie más que a Él y que lo están sirviendo mediante el cumplimiento fiel de los deberes que les han sido asignados.”
Como dijo Thakur en su momento, como Swamiji comprendió y convirtió en el lema de la Orden, servicio a Dios en el hombre no es solo un lema para los monjes. Es una actitud que puede preservar de la deshumanización y permitir el reconocimiento del prójimo. Y ¿adónde vamos? también lo sabemos. Tarde o temprano llegaremos pero seguramente será más sencillo si recordamos que Krishna, Jesús, Thakur entre otros vinieron para recordarnos el modo de transitar este camino.
Feliz Navidad!
Jay Thakur, Jay Ma!
Artículos : CCV : Lic. Arturo Flier : LOS UPANISADS Y EL SECULARISMO INDIO
El encanto y poder de los Upanishads
Por Swami Ranganathananda
LOS UPANISADS Y EL SECULARISMO INDIO
Una pregunta espiritual para nuestro tiempo
Más allá de los debates políticos y jurídicos como por ejemplo la división entre Estado y religión o la convivencia de diversas tradiciones religiosas en un mismo territorio como actualmente se da en Europa, el secularismo plantea una pregunta profundamente humana y espiritual: ¿cómo convivir en la diversidad sin perder profundidad interior ni identidad cultural? Ej. Usar burka en el caso de las mujeres las hace más musulmanas o bien aquellos que plantean la teoría del gran reemplazo por el crecimiento del Islam en Europa llevará a ser menos franceses o ingleses?
En este capítulo, Swami Ranganathananda nos invita a mirar los Upanisads no como textos del pasado, sino como una fuente viva de sabiduría cultural, capaz de iluminar el modo en que la India —y el mundo— pueden sostener la pluralidad religiosa sin caer en el conflicto ni en la indiferencia espiritual.
La idea central es clara: el secularismo indio nace de una visión espiritual inclusiva, no del rechazo de la religión.
Dos modos de entender el secularismo
El secularismo como reacción: en gran parte de Occidente, el secularismo surge como respuesta histórica a guerras religiosas y a la imposición de una fe dominante. La solución fue separar estrictamente religión y vida pública.
El secularismo como madurez espiritual: en la tradición india, tal como la interpreta S. Ranganathananda, el secularismo no implica expulsar lo sagrado del espacio común, sino reconocer que lo sagrado se expresa de múltiples formas. Entender que la diversidad religiosa no es un problema a resolver, sino una realidad natural que debe ser comprendida espiritualmente.
La visión upanisádica: unidad en lo profundo, diversidad en la forma
Los Upanisads proponen una intuición radical: la Verdad es una; los sabios la nombran de muchas maneras. Esta afirmación no es solo filosófica; es una experiencia espiritual. Brahman es la realidad última, infinita, sin forma definitiva y Atman es el núcleo más íntimo del ser humano.
Cuando los Upanisads declaran Tat Tvam Asi —Eso eres tú—, afirman que la misma realidad habita en todos los seres, más allá de credos, ritos o nombres divinos. Desde esta mirada, ninguna tradición puede arrogarse el monopolio de lo absoluto.
De la tolerancia al reconocimiento espiritual
S. Ranganathananda señala una diferencia esencial:
Tolerar es soportar al otro.
Reconocer espiritualmente es comprender que el otro también camina hacia la verdad.
Los Upanisads no piden una uniformidad religiosa, sino una apertura interior capaz de percibir la autenticidad espiritual allí donde se manifieste. Este reconocimiento profundo es el verdadero cimiento cultural del secularismo indio.
Secularismo indio como herencia cultural viva
A lo largo de los siglos, la India ha sido hogar de múltiples tradiciones espirituales: hinduismo, budismo, jainismo, islam, cristianismo, sijismo.
Esta convivencia no fue perfecta ni exenta de tensiones, pero estuvo sostenida por una intuición cultural profunda: la verdad espiritual no se agota en una sola forma.
Los Upanisads desplazaron el centro desde el dogma hacia la experiencia interior, desde la pertenencia externa hacia la realización personal. Por eso, el secularismo indio no es una fórmula política importada, sino una expresión cultural de una antigua sabiduría espiritual.
Una enseñanza para el mundo contemporáneo
En un tiempo marcado por fundamentalismos, identidades rígidas y miedos culturales, la voz de los Upanisads resulta sorprendentemente actual.
S. Ranganathananda nos recuerda que:
La espiritualidad auténtica une, no divide.
La diversidad es una riqueza cuando se sostiene en una visión interior de unidad.
El secularismo, entendido así, es una expresión de profundidad espiritual, no de superficialidad.
Una invitación interior
El mensaje final del capítulo es silencioso pero poderoso:
Cuando el ser humano descubre la unidad espiritual que subyace a todas las formas, el respeto deja de ser una norma externa y se convierte en una actitud natural del corazón.
El secularismo indio, inspirado en los Upanisads, nos recuerda que la armonía social comienza en la realización interior.
Donde se percibe la unidad del ser, la diversidad deja de ser amenaza y se vuelve expresión de lo infinito.














