domingo, 12 de julio de 2026

Artículos : Counselor Veronica Pomerane : Swami Sarvapriyananda , Charla 10/07/26

 

Swami Sarvapriyananda


Charla 10/07/26

Recuerdo una historia de la madre de Gopal, la anciana viuda que solía ir a ver a Sri Ramakrishna. Ella adoraba al Dios Krishna como el bebé Krishna, Gopala, a través de una imagen. Comenzó con eso, luego tuvo una experiencia, una visión de Gopala. Se convirtió en una experiencia viva. Así se inundó de éxtasis y devoción. Encontrando a Gopala en todas partes, en todo, en todos. Llamaba Gopala a todos. Solía llamar a Ramakrishna "Gopala". Un día le dijo a Sri Ramakrishna: "Veo esto. ¿Qué debo hacer ahora? ¿Debo continuar con mis prácticas, repitiendo el nombre de Krishna...?". Y él le da un consejo muy hermoso y dulce. Él dice: "Ya no necesitas hacer nada, madre. Lo has alcanzado todo. Pero para el bienestar de Gopala, continúa con tus prácticas espirituales, repite el mantra. Ahora lo estás haciendo por el bien de Dios, no por tu propio bien".



​Una vez Sri Ramakrishna la puso en debate con Narendra, Swami Vivekananda, que era racional,y escéptico y no aceptaba todos estos dioses con formas. Y la simple anciana le decía cómo veía a Dios en todas partes y en todos. Cuando ella terminó su relato, Narendra lloraba. La señora simplemente le preguntó: "Hijo mío, ¿es verdad, o es solo mi alucinación? Tal vez sólo estoy alucinando". Narendra le dijo: "No, madre es todo verdad. Lo que has visto es verdad. Lo que estás viendo es verdad".

​Empieza con uno, terminarás con lo mismo: viendo a Dios en todo.

Dios está dentro de todo y está más allá de todo. ¿Por qué en la enseñanza de la serpiente y la cuerda, porqué la serpiente es falsa? 

No solo elimina tu miedo a la serpiente, sino que señala dónde está la cuerda: justo donde está la serpiente. ¿Dónde está el oro? Justo donde está la tiara o el collar. ¿Dónde está el agua? Justo donde está la ola. ¿Dónde está Dios? Justo aquí. En el hombre, en la mujer, en el esposo, en la esposa, en el hijo, en la hija, en los amigos e incluso en los llamados enemigos. En lo vivo y en lo no vivo. En lo alto y poderoso, y en lo bajo y despreciado. 

Es una divinidad en todas partes. Uno puede realmente ver esto. Entonces está resuelto. Liberación. "Mukti". Iluminación y liberación aquí y ahora.

​¿Por qué no lo vemos? El propio Upanishad lo dice. Tercer mantra del Upanishad: "Aquellos que no saben esto, ignorantes... están ocultos por el no saber... van a ir a los mundos demoníacos". "Asurya nama te loka". "Cubiertos de oscuridad cegadora". "Después de la muerte, estas almas van a tales mundos, los mundos demoníacos". ¿Qué es el mundo demoníaco? No es otro que el mundo en el que vivimos. El mundo de no conocer a Dios. 

Me dicen: "Pero, Swami, estoy bien. No es un mundo demoníaco, es Manhatan después de todo, es agradable". 

Sí, pero lo que esto significa es este ciclo de nacimiento y muerte. Este venir a esta vida y crecer, y luego perseguir cosas en la vida, conseguir algo, frustrarse en otras cosas, luego envejecer, decaer, morir. Y luego dejar el escenario de la vida, ya sea victorioso o derrotado, no lo sabemos. Y así continúa. El Upanishad dice, este es el mundo demoníaco. Ser arrastrado de una cosa a otra y luego a otra cosa.



sábado, 11 de julio de 2026

Artículos : Lic. Arturo Flier : Swami Vivekananda y el futuro: ¿vivimos en una época de oscuridad... o de oportunidad?

 


Swami Vivekananda y el futuro: ¿vivimos en una época de oscuridad... o de oportunidad?


Buenas tardes.

Quisiera comenzar con una pregunta.

¿En ocasiones no sienten que el mundo está perdiendo el rumbo?

Guerras, polarización política, ansiedad, desconfianza en las instituciones, relaciones humanas cada vez más frágiles.

Si alguien describiera nuestra época con esas palabras, pensaríamos que está hablando del siglo XXI.

Sin embargo, esa descripción tiene miles de años.

En la tradición hindú existe una idea fascinante: la humanidad atraviesa extensos ciclos históricos llamados Yugas. Hoy vivimos en el Kali Yuga, la era de mayor confusión espiritual y moral.

Pero antes de explicar qué significa eso, vale la pena detenernos en una idea central.

Para Swami Vivekananda, el universo no tiene un comienzo ni un final definitivos.

Respira- Se expande - Se contrae -Vuelve a nacer.

Cada uno de esos ciclos recibe el nombre de Kalpa y dura 4.320 millones de años.




Lo extraordinario es que S. Vivekananda hablaba de estas escalas cósmicas cuando gran parte de Occidente todavía pensaba que el universo tenía apenas unos pocos miles de años. 

Incluso científicos destacados como Nikola Tesla quedaron profundamente impresionados por esa visión de un universo dinámico y cíclico.

Pero para Swamiji lo importante no era la astronomía. 

Era la condición humana. Porque si todo cambia continuamente, entonces también nuestras propias crisis son transitorias. 

Lo permanente no es el mundo exterior. Lo permanente es nuestra verdadera y profunda naturaleza.

Ahora bien...

Si vivimos en el Kali Yuga, ¿qué caracteriza a esta época?

Los antiguos textos hablan de cuatro grandes rasgos.

Primero, el predominio del materialismo.

El éxito se mide por lo que tenemos más que por lo que somos.

Segundo, la pérdida de confianza.

La verdad se vuelve confusa y las relaciones se vuelven cada vez más transaccionales (te doy si me das”).

Tercero, la agitación mental.

Vivimos hiperestimulados, incapaces de sostener la atención durante mucho tiempo.

Y cuarto, el crecimiento del egoísmo y la fragmentación social.

¿Les resulta familiar?

Lo interesante es que S. Vivekananda no veía esto como una condena.

Veía exactamente lo contrario.

Decía que los tiempos difíciles son los que producen las almas más fuertes.

Y afirmaba algo que parece paradójico:

En la era más oscura es también donde el crecimiento espiritual puede ser más rápido.

¿Por qué?

Porque un pequeño acto de conciencia tiene un efecto mucho mayor cuando todo alrededor parece perder el equilibrio.

Por eso proponía cuatro prácticas extraordinariamente simples.

La primera era el Karma Yoga.

Trabajar con excelencia, pero sin quedar esclavos del resultado.

Hacer del servicio a los demás una forma de crecimiento personal. "Aquel que sirve a los seres vivos, sirve a Dios"

La segunda era el Raja Yoga.

Dedicar cada día algunos minutos a entrenar la mente.

No dejar que la ansiedad gobierne nuestra vida.

La tercera era el Jnana Yoga.

Aprender a preguntarnos quiénes somos realmente.

No identificarnos completamente con nuestros miedos, nuestros fracasos o nuestras circunstancias. "Yo no soy este cuerpo físico propenso a enfermar, ni esta mente propensa a la ansiedad; soy el Atman (el Ser eterno)"

Y la cuarta era el Bhakti Yoga.

Transformar nuestras emociones en amor, compasión y servicio.

No desperdiciar nuestra energía emocional en resentimientos permanentes. Es el amor universal: dado que el Kali Yuga debilita la voluntad racional, el sendero del amor es el más accesible. Consiste en dirigir la inmensa carga emocional que el ser humano desperdicia en pasiones mundanas hacia un ideal divino supremo o hacia el bienestar de la humanidad

Quizás hoy podríamos resumir toda la enseñanza de Vivekananda en una sola frase.

No podemos elegir la época que nos tocó vivir.

Pero sí podemos elegir la conciencia con la que la atravesamos.

Tal vez el verdadero desafío del siglo XXI no sea únicamente desarrollar inteligencia artificial.

Sino desarrollar seres humanos más conscientes.

Porque, como repetía S. Vivekananda:

"Cada alma es potencialmente divina."

Y nuestra tarea no consiste simplemente en sobrevivir a esta época.

Consiste en manifestar esa divinidad en medio de ella.





martes, 7 de julio de 2026

Artículos : Profesora Leonor Bakún : Actitudes

 




CCV – Actitudes

Leonor Bakún

Cierta vez, un mono fue a ver al Señor Buda y le dijo que él era el rey de los monos, que era muy poderoso y, para reafirmar lo dicho, desplegó sus numerosos atributos.

El Señor Buda no pareció muy impresionado con la presentación y entonces, el rey de los monos decidió demostrar quién era. Faltaba más, haría proezas tan grandes que todos lo reconocerían, hasta el Señor Buda.

Anunció que daría la vuelta al mundo y partió en el acto. En el trayecto escaló altas montañas, atravesó umbrías selvas y calurosos desiertos. Cruzó peligrosos ríos, vadeó arroyos y arroyuelos y finalmente regresó ante el Señor Buda a quién relató con lujo de detalles sus numerosas aventuras.

Después de escuchar su relato, el Señor Buda, con una tierna sonrisa, le dijo: “Mirá dónde estás” y cuando el mono miró a su alrededor se dio cuenta de que el Señor Buda tenía tendida su mano y sobre ella estaba él, el rey de los monos.

Jamás había ido más allá de la mano de Dios.

Quizás el punto de partida sea comprender que uno está haciendo monerías en la mano de Dios y tratar entonces de acercarse lo más posible a Aquel que lo sostiene.

El tema es que cuando se habla de punto de partida está implícito el concepto de que hay un camino a recorrer, una meta a la cual llegar, algo ya está delineado, trazado, esperándonos. La pregunta es: ¿sabemos eso? ¿lo descubrimos de a poco? ¿lo descubrimos alguna vez?

Los grandes sistemas místicos alguna cosa nos dicen sobre el tema. En Cábala, por ejemplo, se habla de aquello que sabemos antes de nacer como es el caso de respirar. También coinciden en señalar que es la gracia de Dios la que nos concede la compañía, la presencia, de los seres santos que obran como faros de luz y a través de su ejemplo nos hacen comprender que somos uno con Dios. Sin el contacto con un ser santo nos será muy difícil comprenderlo y mucho menos intentar lograrlo. Nos muestran que es posible retirar de nuestro espíritu aquello que lo turba y penetrar en su propia profundidad. Cuando atisbamos, aunque sea por un instante, esta posibilidad, es cuando comenzamos a dejar de hacer monerías.

Claramente hay un camino, pero necesitamos que alguien nos dé, por así decirlo, el mapa de carretera.

Se necesita el Guru y esto, por cierto, no es un descubrimiento original y tampoco algo propio de una sola cultura. Ya vimos cómo los grandes sistemas místicos lo señalan, pero también la filosofía se ocupa del tema. Para dar un ejemplo, Epicuro, un filósofo griego, escribe en su conocida Carta a Meneceo: “Hay que meditar en lo que produce la felicidad, ya que cuando está presente lo tenemos todo y, cuando falta, todo lo hacemos por poseerlo.”

Epicuro llega a Atenas por primera vez en el 323 a.C., que es el año en que muere Alejandro de Macedonia. Es una fecha clave en la que el mundo está cambiando en forma trágica. El cosmos ordenado y seguro se derrumba. Las murallas de la ciudad caen y el hombre se encuentra solo, inerme en un sitio que se vuelve inmenso y peligroso. Se ha convertido en un juguete de “Tiqué”, la diosa de la fortuna y dedica todos sus esfuerzos religiosos a tratar de aplacarla y tenerla de su parte. Es en este escenario donde habla de felicidad.

Filosóficamente está bastante consensuado hoy, llamar moral al modo en que los hombres se mueven en sus acciones y en ellas diferencian bien, mal, prohibido, permitido, ley, obligación. Cuando eso se convierte en objeto de análisis hablamos de ética. La ética es un pensamiento crítico, una reflexión sobre la moral. Esta reflexión tiene que fundamentar el bien, la acción correcta y analizar el modo en que estos conceptos se sostienen. Por eso se dice que no se puede hablar de ética sin hablar de felicidad, placer, deber, amor o justicia.

Felicidad en griego se dice “eudaimonía”. “Eu” significa bien y “daimon”, deidad. Ser feliz es estar en armonía con la deidad que es el modelo de felicidad que el Maestro tiene como guía para sus discípulos. La escuela de Epicuro y la escuela estoica postulan, desde distintos ángulos, una ética de la felicidad vinculada con la virtud, elemento de conjunción entre la felicidad y la moralidad. Por cierto no son los únicos, andando el tiempo y la geografía Cicerón se ocupará de estos temas. 

También en Oriente encontramos datos sobre el tratamiento de este punto. Patanjali, en el Libro segundo. Aforismo 27, cuando habla de los estados de conciencia señala como uno de ellos el Deseo de felicidad que define como una cualidad básica en todos los seres humanos, aunque se manifiesta de manera muy diversa. El descontento por la condición presente está basado en el vago recuerdo de una época de satisfacción y bienaventuranza. Lo coloca junto al Deseo de conocimiento que es la causa de toda experiencia, el Deseo de liberarse que es el anhelo por una condición diferente y el Deseo de cumplir con el propio deber que es el móvil de la vida, es el cumplimiento del propio dharma. Esta tendencia es el principio de la vida de servicio.

El hombre aspira a una realización que denomina felicidad. El hombre se hace a cada instante, se define cuando asume, o no, su responsabilidad por lo hecho. Nada está predeterminado. Todo puede darse. En la vida normal nuestra mente se modifica constantemente y por ello no podemos conocer nuestra auténtica naturaleza. La conciencia es la que no cambia, lo que cambia es la materia, por eso la tarea es expandir la conciencia. Dicen los sabios que para lograrlo sería bueno prestar atención a las situaciones inconfortables de nuestra vida. Esas que parecen cumplir con la ley del eterno retorno. Que se instalan y reaparecen con continuidad y recurrencia. Quizás un modo de empezar a dejar de hacer monerías sea tratar de ser diferentes ante lo mismo.

JT, JM



sábado, 4 de julio de 2026

Artículos : Counselor Veronica Pomerane : Los enemigos de la mente : Swami Vijoyananda

 





Los enemigos de la mente

Swami Vijoyananda


Para mantener al intelecto en estado constante de

vigilancia debemos educar nuestra mente de modo

que reciba bien las impresiones.

Se nos hace, pues, cosa fácil y natural el tener un

cuerpo sano y una mente robusta cuando nace en

nosotros el deseo de ser nuestros propios guías; de

lo contrario permanecemos inválidos a perpetuidad.

¡Cuántas veces te quejaste de que tenías el deseo

de ser mejor pero que te faltaba la voluntad! ¿Se te

ocurrió alguna vez que esta falta de determinación

no es otra cosa sino falta de práctica?

Te atraen las teorías y te dedicas a ellas, visitas una

institución tras otra, una biblioteca entera de libros

roe tus células cerebrales, y mientras tanto tratas

torpemente de convencerte de que has aprendido

mucho. Pero cuando llegamos al problema de tu

vida observas que poco has adelantado; sigues

siendo el mismo individuo que eras en el pasado, la

menor cosita te perturba, cualquier argumento o

persona te derriba. ¿Por qué no pones en práctica

todo cuanto aprendiste o por lo menos una parte de

ello? ¿Por qué no haces una pausa y te dices a ti

mismo: Ahora haré algo, ahora yo mismo descubriré

lo que hay de eficaz y cierto en lo que he

aprendido?

La práctica del poder volitivo es como cualquier otra

práctica: simple repetición. Si fallas una vez, ensaya

dos veces; si de nuevo fallas, prueba una vez más.

Sigue practicando hasta conseguir tu objetivo. En

cuanto empieza a actuar nuestro poder volitivo, en

cuanto el intelecto guía nuestra vida, hemos dado el

primer empujón a la puerta hasta entonces cerrada

del depósito de los conocimientos, Muchas veces

sentiste en tu vida como relámpagos de dicha o

dolor que fuiste incapaz de interpretar, y otras tantas

veces te contentaste con tomarlos como cosas de la

mente subconsciente. Esta nuestra mente

subconciente, este depósito de conocimientos, este

lago cuyo oleaje impide que el Ser se refleje en

forma completa, constituye el tema de estudio en el

cual se especializan los yogis. Dice el yogi: Tengo

cuerpo humano y mente humana, ¿por qué pues he

de actuar como un animal? Y para averiguar la

causa se sumerge muy, muy profundamente en sí

mismo. No le resultan indispensables ni los libros, ni

los consejos, ni los amigos. Es el yogi mismo, y eres

tú y soy yo quienes debemos elevar el

subconsciente al plano consciente. Somos hijos de

la luz y nada debe permanecer oculto o desconocido

para nosotros; no hay rincón por oscuro que sea

donde no pueda brillar la luz de la sabiduría. no hay

debilidad que no pueda ser conquistada por la

voluntad. Tal es nuestro objetivo, y como buenos

yogis, como sinceros aspirantes religiosos, tú y yo

purificaremos nuestro intelecto y trataremos de

explicarnos la razón de ser de cada burbuja que

sube a la superficie del siempre agitado lago.



martes, 30 de junio de 2026

Artículos : Lic. Arturo Flier : FIN DEL MUNDO O TRANSFORMACIÓN DE ESTA CIVILIZACIÓN?

 



FIN DEL MUNDO O TRANSFORMACIÓN DE ESTA CIVILIZACIÓN?

Perspectiva del Swami Vivekananda

La reciente amenaza de “destruir una civilización entera” por parte del presidente de EEUU que alertó al mundo entero respecto al peligro de un conflicto nuclear, terremotos como en Venezuela o las temperaturas extremas en distintas regiones no confronta al temor a la extinción humana. Ello nos lleva a abrevar nuevamente en las enseñanzas de S. Vivekananda buscando respuestas


  1. La humanidad no termina, se transforma

S. Vivekananda veía la historia humana como un proceso continuo de cambio, no de destrucción final:

“Cada civilización pasa por olas de ascenso y caída, pero el alma humana sigue avanzando.”

Para él:

  • No hay un “fin definitivo” 

  • Hay ciclos de auge, decadencia y renacimiento 

  • La esencia espiritual del ser humano es indestructible 

Esto se conecta con la tradición hindú de los Yugas (eras), donde el mundo pasa por fases de mayor y menor conciencia. En la actualidad vivimos en el Kali Yuga (la era del fuego) y la multiplicación de conflictos armados así como la falta de sentido de vida de muchos y desarticulación familiar así lo atestigua


2. Crisis como antesala de evolución

S. Vivekananda interpretaba los momentos de crisis como necesarios:

“Cuando hay caos y confusión, es señal de que una nueva era está naciendo.”

En su visión:

  • El conflicto (social, tecnológico, moral) no es el final 

  • Es una transición hacia un estado más elevado 

  • La humanidad aprende a través del choque entre valores. Ej. EEUU y China, Descartes vs. Confucio 

Si lo traemos a hoy (IA, fragmentación social, etc.), encaja bastante con la idea de que estamos en una mutación civilizatoria, no en un colapso final.


3. El peligro: el materialismo sin espiritualidad

Una de sus advertencias más claras:

“Una civilización que olvida el espíritu y vive solo en lo material está condenada a decaer.”

No hablaba de destrucción física, sino de:

  • Vacío existencial 

  • Pérdida de sentido 

  • Deshumanización (IA=peligro de dejar de pensar delegando en ella)

Para él, el “fin” de una civilización ocurre cuando pierde su eje espiritual, no cuando desaparece físicamente.


4. Oriente y Occidente: síntesis futura

S. Vivekananda anticipó algo muy interesante:

“Occidente desarrolló el poder externo; Oriente desarrolló el poder interno. El futuro depende de su unión.”

Su visión del futuro humano:

  • Integración de ciencia + espiritualidad (estudios de la conciencia, de física cuántica “todo es energía”, etc)

  • Tecnología + conciencia acerca de su uso para que sea instrumento y no sus esclavos

  • Acción + sabiduría interior. En Occidente se sobrevalora la actividad sobre el sentido, Oriente basa incluso sus estrategias geopolíticas en los procesos sobre la inmediatez

Esto es sorprendentemente actual en debates sobre IA, transhumanismo y sentido humano.


5. El verdadero “fin”: destrucción de la ignorancia

Desde su filosofía (basada en el Vedanta):

  • El mayor problema de la humanidad es la ignorancia de su verdadera naturaleza 

  • El “fin” no es el del mundo, sino el de esa ignorancia 

“Cada alma es potencialmente divina.”

Entonces:

  • El destino humano es realizar esa divinidad 

  • La historia es el proceso para lograrlo 


En síntesis

S. Vivekananda no creía en un apocalipsis, sino en:

  • Ciclos de civilización 

  • Crisis como transformación 

  • Riesgo de materialismo vacío 

  • Futuro de integración (Oriente + Occidente) 

  • Evolución espiritual como destino final


Arturo Flier



sábado, 27 de junio de 2026

Artículos : Counselor Veronica Pomerane : Swami Prabhavananda

 



Swami Prabhavananda


Dios es júbilo y amor. Por medio de la práctica y recuerdo

constante de Él, gradualmente llegaremos a probar el júbilo

de la vida espiritual.

El Amor surge en nuestros corazones y el deseo de

aferrase a la vida superficial, esta conciencia normal, se

desvanece. Llegaremos así a ser almas libres mientras

vivimos sobre la tierra.

Todos los conflictos surgen del amor por aquello que es

transitorio, pero un amor por algo infinito y eterno llena la

mente con júbilo.

Por lo tanto, debe ser deseado y buscado con toda nuestra

fuerza.

¿Qué no saben que son templos de Dios?" (San Pablo)

Cuando vayas a orar y meditar no mires hacia el cielo; mira

hacia dentro, al santuario de tu propio corazón. Ahí está Su

presencia.

Si le diriges la palabra, Él lo sabe. Si tú escuchas, Él lo

sabe. Uno no puede respirar, uno no puede hablar, uno no

puede moverse, sin esa Presencia.

El ideal del sendero de la devoción es estar unido con Dios,

verLo. Es el Ser singular que habita todo ser. No podremos

ver a Dios en el prójimo, si no lo vemos dentro de nuestros

corazones primero.

Surge la pregunta: ¿Cómo podemos amar a Dios si no Lo

conocemos? Vedanta y la Cristiandad señalan que

debemos adorar un aspecto. Una oración Hindú reza:

“Te llaman por muchos nombres y por lo tanto Te dividen,

aún así, en cada uno de ellos Manifiestas Tu Omnipotencia.

Eres alcanzado por cualquiera de ellos". Sea que

adoremos al Señor como personal o impersonal, con o sin

atributos, con o sin forma, debemos adquirir un amor fijo

por el aspecto que hemos escogido. Pero al mismo tiempo,

debemos recordar que nuestro Ideal predilecto se

manifiesta también en cada uno de los otros aspectos de

Dios. Por ejemplo, si adoramos a Cristo, debemos saber


que Él es el Atman, el Ser dentro de nosotros, y al mismo

tiempo, la Divinidad trascendente.

Swami Vivekananda ha explicado la necesidad de aceptar

un Ideal predilecto de la siguiente manera:

"Dios es las dos cosas, sujeto y objeto. Él es el "Yo" y el

"Tu".

¿Cómo puede ser esto? El conocedor no se puede conocer

a sí mismo; Yo veo todo, pero no me veo yo mismo. El Ser,

el conocedor, el Señor de todo, el Ser Real, es la causa de

toda visión en el universo.

Uno no puede ver su propia cara excepto con la ayuda de

un espejo, entonces el Atman, el Ser, no puede ver su

propia naturaleza hasta que es reflejado, y este universo

entero, por lo tanto, es el Ser tratando de realizarse. Este

reflejo, primero rebota en un protoplasma, y después en

plantas y animales, luego va a mejores reflectores, hasta

llegar al mejor, el hombre perfecto. Así como un hombre

que deseando ver su cara, primero se mira en un charco de

agua lodosa, allí ve sólo su contorno sin detalles. Entonces

luego se observa en agua limpia y ve una imagen mejor,

hasta que por fin se percibe en un espejo y se ve como es

en realidad. Por lo tanto, el hombre perfecto es el reflejo

más elevado de aquel Ser que es el sujeto y el objeto. Esta

es la razón por la que los hombres perfectos son adorados,

instintivamente, como Dios, en diferentes países. Ellos son

las más perfectas manifestaciones del Ser eterno. Esa es

la razón por la cual los seres humanos adoran a

Encarnaciones como Cristo y Buda.

"Es verdad que Tú y yo, el más pobre de todos nosotros, el

más malévolo aún, encarnamos a ese Dios, e incluso lo

reflejamos.