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sábado, 25 de abril de 2026
martes, 21 de abril de 2026
Artículos : CCV : Profesora Leonor Bakún : Gigantes
CCV – Gigantes
Leonor Bakún
Hoy en día se habla mucho de inclusión. Pero, ¿podemos realmente ser inclusivos? No se trata de tener un amigo con las características de aquel que es excluido. No se trata de decir: tengo un amigo que los demás excluyen. Se trata de sentir que ese es mi hermano. ¿Podemos?
Shivamai hablaba de pájaros del mismo plumaje, parecía fácil entender de qué hablaba. Y sí, no es difícil de entender. Lo difícil es darse cuenta con quiénes compartís plumaje y más difícil todavía aceptar que hay algunos pájaros con los que no lo compartís. Estar en un mismo lugar, no implica tener el mismo plumaje. Implica precisamente eso, que uno está en el mismo lugar, lo cual no es poca cosa.
Y así adquiere sentido la insistencia de Thakur en que todos no recorren el mismo camino, si bien todos llegarán, tarde o temprano, al mismo lugar. Y adquiere sentido que la respuesta del Gurú no sea la misma para todos. Baste, a modo de ejemplo, el siguiente relato:
“Cierta mañana, el Maestro estaba reunido con sus discípulos cuando un hombre se aproximó:
-¿Existe Dios?- preguntó:
-Existe- respondió el Maestro.
Después del almuerzo, se acercó otro hombre:
-¿Existe Dios?- quiso saber.
-No, no existe-dijo el Maestro.
Al atardecer un tercer hombre hizo la misma pregunta:
-¿Existe Dios?
-Tendrás que decidirlo tú- respondió el Maestro.
En cuanto el hombre se fue, un discípulo comentó indignado:
-Maestro, ¡Qué absurdo! ¿Cómo es que da respuestas diferentes para la misma pregunta?
-Porque son personas diferentes y cada una llegará a Dios por su propio camino.
El primero tendrá fe en mi palabra.
El segundo hará todo lo posible para probar que estoy equivocado.
Y el tercero sólo cree en aquello que es capaz de escoger por sí mismo.”
Hay una frase que se atribuye al Quijote, circula en las redes: “Lucho contra gigantes: la injusticia, el miedo y la ignorancia.” De hecho se ha viralizado. A raíz de esto, distintos expertos en esa obra avisaron que dicha frase no figura en el texto, no pertenece al Quijote.
Sobre esto, me interesa señalar dos puntos: por un lado, salvo que se dediquen a la literatura y específicamente a la literatura de esa época, la obra auténtica no siempre ha sido leída en su versión original y no siempre en su totalidad. Sin embargo, si del Quijote se trata, la mayoría puede describir su personalidad, puede hablar de Sancho Panza y no ignora que confundió unos molinos de viento con gigantes.
Por el otro, esa frase capta, condensa, el espíritu caballeresco de Don Quijote y la vuelve creíble. Pero no es auténtica. Es verosímil. Y esto muestra la facilidad con que una cita falsa o errónea se convierte en real. Y muestra, sobre todo, la importancia de verificar la fuente antes de dar por cierta cualquier información.
Sentir al otro como mi hermano implica, entre otras cosas, no prestar oído a la calumnia, al murmullo malintencionado, implica mirar al corazón, implica tener siempre presente la frase de la Madre: “Cuando uno ve defectos en otros, su mente se contamina. ¿Qué gano viendo defectos en otros? Sólo se lastima con esto.”
Ese es el punto crucial: hay modos sutiles de lastimar, de excluir. Son situaciones difíciles de ignorar. Alguien en quien confiabas te mintió y al hacerlo cerró una puerta que podía haber hecho tu vida menos difícil. Alguien te excluyó, por mil y una razones a sus ojos justificables pero quizás, más honesto, más confiable y, sobre todo, menos excluyente y menos doloroso, hubiera sido que te dijeran la verdad.
Se produce el desencanto. Siempre pasa, te enterás. Por un lado duele, por el otro te queda claro que no compartís plumaje. Y ese es el punto. El dolor por la exclusión ¿Es simplemente un tema de ego? ¿Cuál es el camino a transitar? Perdonar no significa olvidar, no significa que se mitigue el dolor por aquello que te hicieron. Significa simplemente que no lo voy a cobrar. ¿Cómo seguir?
Y en parte es por estas razones que la frase: “Lucho contra gigantes: la injusticia, el miedo y la ignorancia” se viralizó. No porque sea del Quijote sino porque estos son los gigantes contra, quien más, quien menos, lucha cuando de exclusión se trata. Y estos son los gigantes contra los que han luchado los grandes seres de todas las épocas. Por eso es verosímil, por eso es creíble.
Sabemos de la bendición de la Santa Compañía y conocemos seres santos que libran esta lucha diariamente.
Las tonaditas de Padre Swami y su forma amorosa de decir insistiendo en que tengamos presente y recordemos continuamente que Sri Ramakrishna es nuestro refugio son un regalo bendito para que prestemos atención y no nos enredemos en situaciones que nos alejan de nuestro camino.
Conocemos la vida de Thakur, de la Santa Madre, de Swami Vivekananda y de sus Gurubhais. Todos ellos fueron gigantes que se enfrentaron a esos gigantes. Sólo con leer sus vidas tenemos un arsenal de estrategias para vivir las nuestras.
Como dice Padre Swami en su tonadita:
“En vez de meterme
en estas interminables obsesiones
de lo que el otro debería ser;
ocúpome ahora honestamente
en todo lo que sólo yo mismo puedo hacer.
Así comienzo a caminar
en el único sendero de la armonía y la paz,
comienza el amanecer
en el regazo del infinito
para volverme nada ni nadie.”
JT, JM
jueves, 16 de abril de 2026
miércoles, 8 de abril de 2026
Artículos, CCV : Profesora Leonor Bakún : Sobre la indiferencia
CCV, Sobre la indiferencia
No hace mucho, en un programa, varios participantes coincidieron en recordar la conocida frase de Swami Vivekananda: “Levántate y no te detengas hasta alcanzar la meta”. Padre Swami, refiriéndose a eso dijo: “Para levantarse primero hay que despertarse”.
El tema es ¿Cómo saber si uno está despierto? ¿Cómo saber si ya podemos incorporarnos o simplemente estamos dormidos? Hay numerosas indicaciones en diversas culturas y a través del paso del tiempo para saber que no es un tema menor. Desde los relatos sobre Nárada y sobre Indra, atrapados en las redes de maia hasta Descartes enunciando su hipótesis del genio maligno tenemos numerosas advertencias sobre el peligro de creer que sabemos lo que no sabemos.
Descartes comienza su primera Meditación metafísica haciéndonos sentir que lo que él dice le puede pasar a todos. Nos cuenta que está sentado frente al fuego, vestido con ropa de entrecasa y un papel en la mano, lo cual le hace plantearse: ¿Cómo sé que no estoy soñando esto? ¿Cómo puedo distinguir entre sueño y vigilia?
El texto de Descartes por cierto podría hacer creer a un lector desprevenido que, más que un texto fundamental de la filosofía moderna, estamos frente a un texto propio de la filosofía Vedanta. Dice: “supondré que hay, no un verdadero Dios –que es fuente suprema de verdad–, sino cierto genio maligno, no menos artero y engañador que poderoso, el cual ha usado de toda su industria para engañarme. Pensaré que el cielo, el aire, la tierra, los colores, las figuras, los sonidos y las demás cosas exteriores no son sino ilusiones y ensueños, de los que él se sirve para atrapar mi credulidad.”
Y, de modo magistral escribe uno de los razonamientos fundantes en la historia de la filosofía. No voy a poner las palabras exactas pero dice que, si bien no puede saber si hay o no un genio maligno que lo engaña sobre todo, hay algo que tiene claro y es que no puede dudar de que está dudando, no puede dudar de que piensa y escribe una de las frases que han provocado ríos de tinta para explicarla, para combatirla y que pervive con claridad meridiana: “Pienso, luego existo”. No es casual, es el peldaño que necesita para llegar a lo que quiere demostrar: la existencia de Dios.
Independientemente del fin que persigue, esa frase marca un antes y un después, no sólo en la historia de la filosofía, sino en la concepción que el hombre tiene de sí mismo. No solo funda el racionalismo sino que, entendido como la aplicación extrema de la lógica instrumental y de la eficiencia técnica, se constituyó en uno de los fundamentos para transformar el exterminio en un proceso de trabajo rutinario y deshumanizado.
Celebramos los avances de la ciencia y no los relacionamos con el retroceso que se produce, más de una vez, en nuestras vidas, a pesar de que se nos advierte de ello, sobre todo en la ficción, que en numerosas ocasiones nos plantea por adelantado, lo que después se va a convertir en nuestra vida cotidiana. Y así, discutir dónde reside la verdad y dónde reside la ilusión se convierte en un mero ejercicio dialéctico.
A veces no somos conscientes de las consecuencias directas que estas discusiones tienen en nuestras vidas. Pareciera que todo transcurre en un plano alejado y nos convertimos en espectadores indiferentes de una obra que se desarrolla frente a nuestros ojos y, cuando baja el telón, abrimos la boca con asombro y no siempre reaccionamos, precisamente por esa indiferencia donde da lo mismo que ocurra una cosa que otra.
Ni Thakur ni sus discípulos predicaron la indiferencia, ellos predicaron el servicio a Dios en el hombre. Eso significa registrar al otro, ver su necesidad, sus carencias no sólo económicas. Se puede tener dinero y ser carente de espiritualidad, ser carente de generosidad, de tantas cosas se puede carecer.
Swamiji, antes de proponer algo, quiso saber, en carne propia, como eran las cosas. Vivió privaciones para saber cómo vivían los que no tenían, porque él sabía que es fácil hablar cuando se tiene plata en el banco y comida en la mesa, entonces con ese resguardo es fácil decirle a un pobre lo que tiene que hacer o como tiene que vivir. Pero también sabía que las cosas no eran así y decidió vivir la pobreza desde adentro y así fue como percibió la necesidad de la educación para esas personas desprotegidas, y la necesidad de planes especiales para proteger y hacer crecer a las mujeres. Y también señaló que una persona con hambre mal puede hacer algo y que la solución era levantar al que está por debajo, levantar al chandala hasta la altura del brahmín, buscar la igualdad por medio de un proceso de elevación más que de descenso.
Esta es una semana pascual. El miércoles comenzó Pesaj, el jueves Semana Santa. O sea, estamos en Pascuas. Y hoy es Sábado de Gloria y también es Shabat jol hamoed pesaj.
Moisés tiene su carácter. Cuando Dios le dice lo que tiene que hacer, se enoja y le discute, pero obedece, confía y finalmente lleva a su pueblo hacia la Tierra Prometida, para lo cual hay que cruzar el Mar Rojo, que es un mar bastante embravecido y ocurre que, en el medio, el Faraón se arrepintió y salió en persecución del pueblo que había dejado salir.
Moisés y el pueblo que le sigue tienen detrás al ejército egipcio y delante el Mar Rojo y entonces Moisés se pone a rezar, podemos suponer que para pedir auxilio. ¿Y qué hace Dios? Le pregunta ¿Qué hacés parado ahí? Caminá. Solo cuando Moisés avanza, Dios abre las aguas y el pueblo cruza las aguas. ¿Hacia dónde? Hacia adelante.
Es precisamente en Pesaj, cuando Cristo baja a Jerusalen. Es una de las tres fiestas de peregrinación. Todos van. La última cena de Jesús, es la primera cena de Pesaj.
Cristo sabía perfectamente por lo que iba a pasar si acudía, pero no se negó, lo hizo, a sabiendas del sufrimiento por el que atravesaría y a pesar de eso siguió adelante.
Hay momentos de detenerse a rezar, hay momentos en que es necesario avanzar.
Una de las características de la IA es que aprende de lo que se le da como material y así se va transformando. Tal vez es hora de que los seres humanos nos humanicemos y aprendamos para crecer, para lograr despertarnos, para reconocer nuestras carencias. Que dejemos de ser indiferentes al sufrimiento del otro, que no lo provoquemos con nuestra actitud, que lo consideremos, que no lo humillemos ni lo dejemos de lado. Tal vez eso nos ayude a despertar y así, poder levantarnos para alcanzar la meta.
JT, JM
martes, 7 de abril de 2026
domingo, 29 de marzo de 2026
viernes, 20 de marzo de 2026
jueves, 19 de marzo de 2026
lunes, 16 de marzo de 2026
Artículos, CCV : Profesora Leonor Bakún : Algo sobre la ley
CCV - Algo sobre la ley
Leonor Bakún
Si algo es indiscutible es que la ley es un mandato que se formula al hombre sobre algo que, precisamente, el hombre no tiene una intención y mucho menos una tendencia natural a realizarlo.
Hay leyes escritas, la ley de los hombres y hay leyes no escritas, la ley de los dioses (las agrafa dogmata). A veces entran en contradicción la ley de los hombres y la ley de los dioses y uno debe elegir a cuál ley obedecer. El ejemplo más claro sobre esta situación es el punto sobre el que gira Antígona de Sófocles, una tragedia escrita en el siglo V a. C. y que muestra claramente lo terrible y dolorosa que es esta elección.
Las leyes no escritas las llevamos grabadas en el corazón. La ley de los hombres varía según las épocas, las sociedades, las costumbres y sobre todo la formación de quiénes las promulgan y de quienes las obedecen.
Entonces, y volviendo al principio, eso que la ley manda, lo tenemos que buscar, no es natural en nosotros. Lo natural no es precisamente amoroso. Caín mató a Abel, Rómulo mató a Remo y así sigue la historia. Mejor no mirar los noticieros. Esto que estoy diciendo no es en absoluto original. Hobbes, un filósofo conocido por considerar que el hombre es el lobo del hombre dijo que necesitábamos un líder al cual darle la autoridad sobre nosotros y aclara, hay que obedecerle salvo que quiera matarnos.
Los diez mandamientos son un ejemplo de lo que para muchos es la ley moral. Como ustedes saben son universales, no privativos de un pueblo. Cuando Dios se los entrega a Moisés para que los divulgue está presente el suegro de Moisés con su comitiva y pertenecen a otro pueblo. Dios entrega los mandamientos para todos. No para unos pocos. No los voy a recitar aquí pero si mal no recuerdo el primero dice: “Amarás a Dios por sobre todas las cosas.” Esto es algo que se nos dice de muchas maneras y desde varios lados.
Por ejemplo: la primera palabra de los rollos de la Torá es Bereshit (creación), la última palabra termina en ‘le’. Juntos el comienzo y el fin forman la palabra leb que en hebreo significa corazón. Por eso se dice que la Torá está dentro del corazón. La plegaria dice “Purifica nuestros corazones para creer en Ti, con sinceridad (vetaer libenu leobdeja beemeth) y acepta la meditación de mi corazón.”
Por cierto Jesús, que conocía muy bien la Torá señala varias veces este punto en el curso de sus enseñanzas y recomienda limpiar el corazón para poder ver a Dios. Dice: “Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios.”
Krishna, por su parte, dice en el Bhagavad Gita: “Yo soy el Señor que está presente en el corazón de cada ser.”
La filosofía Vedanta propone meditar en el ideal elegido como práctica que nos conduzca, en algún momento, a realizar a Dios. Tarea muy difícil. Veamos: para meditar se debe fijar la mente en algo y permanecer en ese estado. Y para hacerlo se necesita voluntad porque sin ella hacer tapasya, cumplir con cierta disciplina, sentarse a meditar es prácticamente imposible y el tema es que nadie puede hacerlo por uno. La purificación la tenemos que desear nosotros. Pero mientras una multitud de impresiones se agiten en nosotros, mientras surjan los recuerdos y preocupaciones de nuestra vida cotidiana, la meditación es muy difícil.
Uno tiene que querer, tiene que anhelar, tener una aspiración intensa al conocimiento espiritual para cumplir con sus prácticas. Y rogar por la gracia de la Madre para que la meditación se produzca porque, en definitiva, la que tiene la llave del corazón y abre la puerta del mismo es Ella.
A modo de ejemplo baste recordar como clamaba Thakur por la visión de la Madre, como les pedía a sus discípulos que hicieran puntualmente sus prácticas, despertándolos amorosamente, incluso a la Santa Madre si era preciso.
Es como lo que le ocurrió a un alpinista:
Un alpinista está escalando, se resbala, cae y queda colgando de una soga. En su desesperación clama a Dios por su socorro y, en el silencio que sigue a su plegaria, se escucha la voz de Dios que le pregunta si confía en Él. Tras la respuesta afirmativa, Dios le dice que corte la cuerda. El hombre tiene miedo y, a la mañana siguiente, lo encuentran muerto, colgando a dos metros del suelo.
De eso se trata, de entregarse y cortar la cuerda.
Como dice Padre Swami en su Tonadita:
‘SHARANAM’ es entregarte, refugiarte,
cobijarte, dedicarte y olvidarte;
es lograr el estado de la paz entregándote,
abandonando todo esfuerzo consciente
por distinguirte;
volviéndote humilde para salvarte,
sin juzgarte siempre observarte;
con espíritu de prosternarte
ante Dios, disfrutarte.
¡RAMAKRISHNA te anima
a darte, darte, darte!
sábado, 14 de marzo de 2026
Artículos : CCV : Lic. Cristina Viturro : Una reflexión sobre el camino espiritual
Una reflexión sobre el camino espiritual
“El infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno, el que ya existe aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es arriesgada y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio.”
Con esta frase, el autor italiano Ítalo Calvino cierra su obra Las ciudades invisibles. Se me ocurre que, en algún sentido, es una buena definición del camino espiritual en medio de las alternativas del mundo.
Con más fuerza que en otros momentos, se me aparece este razonamiento: la vida espiritual (la mía, la de todos, diría), comienza cuando atisbamos en nuestro interior la creencia de que existe algo más importante y grande que nosotros mismos. Esa chispa, por nombrarla de alguna manera, nos va acercando a la idea de lo absoluto, y aparece el camino, en nuestro caso, el Vedanta. La chispa del Atman, que es lo mismo que Brahman, nos enseñan, y entonces, caminamos en esa dirección. Pero (y esto es lo que siento con más fuerza ahora), es muy difícil hacer que esa chispa se mantenga y, aún más, crezca. Nos vaya bien o mal, la Maia nos envuelve.
“El mundo distrae”, dije yo, y Swami Pareshananda me contestó: “Peor, el mundo confunde.” La chispa está expuesta al viento y a la lluvia del mundo en cualquiera de sus formas. ¡Qué difícil es mantenerla! La conciencia de lo complejo y esforzado de la tarea me llevó a pensar qué importante es lo que tenemos disponible para llevarla a cabo: las tonaditas de Maharaj, su santa compañía y la de Swami Purnabodhananda, los aratis de los domingos y las fiestas, las reuniones que organizan nuestros compañeros, las lecturas, las visitas al Ashrama. En fin, un montón.
Pensé entonces en la frase de Calvino (un señor que no era para nada religioso pero sí muy clarividente) y su asombroso parecido al camino espiritual, una tarea arriesgada (ojo al adjetivo) que exige atención y aprendizaje continuos detrás de algo que, en medio del infierno del mundo y de Maia, no lo es, y que, cuando se lo reconoce, es un deber (y por supuesto, un privilegio) hacer que dure y dejarle espacio para que no deje de crecer.
Jai Thakur! Jai Ma!











