Corren vientos de guerra que afectan nuestro continente de una y otra manera y al mundo entero. Pero estos vientos no son provocados por el clima, son provocados por la intolerancia, el ego, el fanatismo, el poder e incluso por la religión. ¿De quién? De nosotros, los seres humanos.
Esto trae separaciones, odio, guerras y muertes brutales e innecesarias. Y, Vivekananda con su gran visión, con mensajes absolutamente vigentes hasta el día de hoy, hablaba no necesariamente de la guerra, sino aquello que las provoca – la intolerancia del ser humano. Siendo esto, el principal tema del cual hablaré el día de hoy.
Superstición y Fanatismo en Vivekananda: Una crítica a la intolerancia
Lo siguiente es una recopilación de mensajes e ideas expuestas por Swami Vivekananda.
La famosa frase atribuida a Swami Vivekananda – “la superstición es nuestro gran enemigo, pero el fanatismo es peor” – no aparece de forma literal en una sola línea verificable dentro de sus obras completas. Sin embargo, lejos de ser una invención arbitraria, constituye una síntesis extremadamente fiel de su pensamiento, el cual puede reconstruirse con precisión a partir de sus discursos y escritos, especialmente en la colección Obras Completas de Swami Vivekananda )Advaita Ashrama).
Para comprender esta idea, es necesario distinguir los dos conceptos clave que Vivekananda analiza: la superstición y el fanatismo.
En primer lugar, la superstición aparece en su obra como una forma de ignorancia. En el Volumen II de sus Obras Completas, en textos relacionados con Vedanta Práctico y conferencias sobre educación, afirma de manera contundente:
“Es mejor ser ateo que ser un necio supersticioso” – Obras Completas de Swami Vivekananda, Vol. 2, sección Vedanta Práctica (conferencia de Londres de 1896)
Esta declaración revela que para Vivekananda la superstición no es simplemente un error inocente, sino un obstáculo serio para el desarrollo intelectual y espiritual. La superstición implica aceptar creencias sin comprensión ni cuestionamiento, lo que debilita la capacidad humana de razonar y buscar la verdad.
Sin embargo, aunque crítica duramente la superstición, Vivekananda reserva su condena más severa para el fanatismo. En su célebre discurso en el Parlamento de las Religiones de Chicago (1893), recogido en el Volumen I de sus obras completas, declara:
“El sectarismo, la intolerancia y su horrible descendiente, el fanatismo han poseído durante mucho tiempo esta hermosa tierra… y la han llenado de violencia…” – Discurso en la Respuesta a la Bienvenida (11 de septiembre se 1893).
Aquí el fanatismo no aparece como un simple error intelectual, sino como una fuerza histórica destructiva, responsable de la violencia, persecución y atraso social. A diferencia de la superstición que puede ser pasiva, el fanatismo es activo: no solo cree sin cuestionar, sino que impone, excluye y ataca.
Esta diferencia se profundiza en sus enseñanzas filosóficas sobre la mente y el conocimiento. En textos de Jnana Yoga, Vivekananda insiste que “el peligro de la rigidez mental, señalando que aferrarse a una idea como absoluta impide el crecimiento espiritual”.
Desde el punto de vista filosófico, esta crítica se basa en la tradición Vedanta, que sostiene que la verdad es una, pero puede expresarse de múltiples maneras. Por ello, negar otras visiones no solo es intolerante, sino también filosóficamente incorrecto.
A partir de estas fuentes se puede reconstruir con precisión el sentido profundo de la frase popular. Para Vivekananda, la superstición representa la ignorancia y limita al individuo, pero el fanatismo va más allá: combina ignorancia con certeza absoluta y agresividad, convirtiéndose en una amenaza social. En otras palabras, mientras la superstición oscurece la mente, el fanatismo endurece el corazón.
En este marco, la frase difundida – aunque no textual – resume adecuadamente su pensamiento: el verdadero peligro no es simplemente estar equivocado, sino creer que no se puede estar equivocado. Esta actitud, según Vivekananda, es la base de la intolerancia y la raíz de gran parte del sufrimiento humano.
En conclusión, el contraste entre superstición y fanatismo en Vivekananda no es meramente retórico, sino profundamente ético y filosófico. Su mensaje sigue siendo relevante: la humanidad no avanza solo eliminando el error, sino superando la rigidez mental que impide reconocerlo.
Un monje budista, poeta y activista por la paz Thich Nhat Hanh dijo, “Si queremos paz, tenemos que ser paz. La paz es una práctica, no una esperanza.”
Om Ramakrishna Om
Om Ramakrishna Om
Om Ramakrisna Om




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