jueves, 22 de enero de 2026

Artículos : CCV : Profesora Leonor Bakún : La mente y el ruido




La mente y el ruido

Leonor Bakún

A veces nos encontramos en situaciones que necesitamos resolver. Suele suceder que con la solución ocurra lo mismo que con las campanas de un templo. Suenan, repican con fuerza al lado nuestro, pero nosotros, ocupados con nuestro ruido interno, no las oímos. Pareciera que nuestra mente hubiese olvidado que el mundo es una construcción mental. Thakur dijo: “La mente es como la ropa blanca recién lavada. Toma el color del agua en que uno la sumerge”. Por eso las prácticas son tan importantes, porque nos conducen a recordar nuestro verdadero ser o, como diría Spinoza, a actuar de acuerdo con nuestra propia esencia.

Italo Calvino en Las ciudades invisibles dice “El infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno, el que ya existe aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos.


Hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es arriesgada y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio”.

Somos nosotros quienes le abrimos la puerta de nuestra mente a los pensamientos que querramos tener. Somos nosotros quienes dirigimos nuestra mente. Según como la utilicemos, así será el color en que se sumerja.

Thakur daba el siguiente ejemplo: “Un hombre va caminando cuando ve que de frente viene a toda velocidad un elefante. El conductor le grita que se aparte, que no puede detener al animal, pero el hombre recuerda que su Gurú le enseñó que todo es Dios y no lo hace. Resultado: termina hecho trizas.

Su Gurú le pregunta por qué no se apartó y cuando el discípulo le explica lo que pensó, dice: “También podías escuchar a Dios que te avisaba para que te apartes.”

O sea, ante un mismo hecho tenemos la responsabilidad de dirigir nuestra mente de modo de evitar que el elefante enfurecido del mundo nos haga trizas.

Como dice la tonadita de Padre Swami:

La gente de la mente turbulenta

debe recordar a Dios continuamente.

Aquella mente fue comparada

por la Santa Madre como un loco elefante.

Nadie aquí conseguirá calmar la mente repentinamente.

debe recordar a Dios continuamente,

debe ser un observador practicante

paciente y perseverante.

Sin malgastar más las energías tan inútilmente

debe recordar a Dios continuamente.

Este mundo transitorio lleva

un significado importante.

Es una escuela para crecer

moral y espiritualmente.

Debe recordar a Dios continuamente.

Todos aquí deben ser practicantes atentos e inteligentes.

Tratar de ser adoradores sinceros, diestros y conscientes.

debe recordar a Dios continuamente.

Y, como seguramente acotaría Thakur, cuando uno hace el esfuerzo, la gracia sopla.

Jay Thakur, Jay Ma!


domingo, 11 de enero de 2026

jueves, 1 de enero de 2026

KALPATARU 2025

 


Hoy 1º de enero celebramos Kalpararu en el Ashrama de Bella Vista.

Kalpataru es recordado como el Día de la Gracia de Sri Ramakrishna: una jornada que simboliza la posibilidad real de transformación interior cuando el corazón se abre a Dios.

























Boletín: 227, 1-1-2026;l

 


lunes, 29 de diciembre de 2025

PROXIMA CELEBRACION

 


Artículos : CCV : Dr. Alejandro Cabrera : Fisiología del Vedanta I

 

Fisiología del Vedanta I


Cuando pensamos por ejemplo en la vida de la Santa Madre, Sri Sarada Devi, lo primero que se nos viene a la mente es amor, cariño, afecto, compasión. Y si lo tenemos que referir a algún órgano, inmediatamente lo que pensamos es en el corazón, ¿verdad ? Entonces vamos a hablar de eso, del diálogo entre el corazón y el cerebro y de esa química que los conecta, todos nuestros órganos están en un diálogo constante, pero es muy rica esa química, esa comunicación entre el corazón y el cerebro.




También surge una pregunta:

¿Qué pasa cuando nosotros hacemos nuestras prácticas  o participamos en una reunión espiritual como ésta ?  Swami Pareshananda nos dice siempre que es una práctica espiritual participar de estas reuniones.  ¿Qué sucede? ¿Qué pasa con nuestra química y nuestros órganos, especialmente el cerebro?

Por ese motivo le puse a esta charla el título: Fisiología del Vedanta.

Entonces, fisiología significa cómo funcionan las cosas, cómo funciona todo esto dentro de nuestro cuerpo.
¿Cómo es este diálogo? Bueno, es muy importante primero pensar qué relación tenemos entre nuestro corazón y nuestro cerebro. ¿Cómo tratamos a nuestro corazón y nuestro cerebro? ¿Están disociados o van juntos? Aunque estamos hablando del órgano, también nos referimos al corazón sutil, según el vedanta y el yoga tenemos un cuerpo sutil, que es el asiento de la mente.

Existe una relación estrecha, unívoca entre el cerebro físico y el corazón, que está modulada por nuestros pensamientos y emociones. El corazón tiene más de 20.000 neuronas, algo desconocido, y que influyen químicamente, no sólo en el propio corazón, sino también en el cerebro.

¡Hay más sustancias que el corazón le envía al cerebro que las que el cerebro le envía al corazón! Nosotros pensábamos que era al revés. El corazón envía más información al cerebro. Asombroso.

Entonces, pensemos en una imagen del cerebro dentro del corazón para ubicarnos.

Qué bueno es cuando el corazón y el cerebro están unidos, ¿no es cierto? Que hay una armonía. Eso es lo que siempre nos están enseñando los swamis.

Y hay un tercer órgano que está arriba del corazón, se llama timo. El corazón, el timo y el cerebro. Este órgano, timo, es el regulador y orquestador básico de toda la inmunidad. El corazón, como ustedes saben, está dentro de una bolsita, que se llama pericardio; dentro de esa bolsita también está el timo. Entonces estos dos órganos funcionan como uno. Qué interesante. Parecen dos órganos, pero están encerrados en la misma cubierta.

¿Qué relación hay en esto? No es ninguna casualidad. ¿Y qué relación hay entre el timo y el cerebro? Aquí viene lo científico que apoya la teoría y práctica del Yoga del Vedanta desde hace miles de años.

Presten atención: se hicieron experimentos con ratitas de laboratorio que no tenían timo. Esto significa que les producía una deficiencia de la inmunidad. Pero fíjense qué interesante, además de producir una deficiencia de la inmunidad, notaron también que la corteza cerebral de estos animalitos estaba disminuida, una relación inesperada.

¿Qué tiene que ver el timo, el órgano de la inmunidad con que haya más o menos corteza cerebral? Fue un descubrimiento.

Entonces, siguiendo con esta investigación, con este descubrimiento, les trasplantaron tejido del timo y estos animalitos recuperaron su capacidad inmunitaria, ¡pero no sólo esto, también aumentó su corteza cerebral a una forma normal! Regeneraron su corteza cerebral. Esto significa que hay una relación directa entre la inmunidad, la parte cognitiva y cómo funciona nuestro cerebro.

Sabemos que la inmunidad tiene que ver directamente con las emociones y los estímulos positivos, (eso no es ninguna novedad), lo nuevo es que tiene una relación con el tamaño de la corteza cerebral. Esto es algo maravilloso. Entonces, la conclusión es que  las emociones influyen en el timo y éste también a su vez influye en el cerebro. Los buenos pensamientos, avalados por el famoso dicho «mens sana in corpore sano», las emociones positivas no sólo afectan nuestra inmunidad, sino que también pueden afectar y modificar nuestro cerebro. Esto ya está demostrado. ¡Impresionante!

Si sucede así en los animalitos, se imaginan el ser humano.


Por otro lado, hicieron otro experimento.

Se les ocurrió tomar algunos de estos  animalitos y comenzar a acariciarlos diariamente a ver qué resultados tenían. Entonces, para empezar, midieron longevidad. Estos estaban en las condiciones básicas dentro de una jaula, sin estímulo extra ni compañía, pero diariamente los sacaban y acariciaban.


¿Qué pasó al  acariciar a las ratitas durante un periodo prolongado? Las que vivían 600 días llegaron a vivir ¡900!


En otro experimento separaron a estos animalitos y les produjeron un estímulo extra, con un ambiente enriquecido y compañía.


Esto ya se había hecho con animales jóvenes comprobando el aumento de la corteza cerebral, con estímulos de aprendizaje y compañía de otros animales. Esto se llama neuroplasticidad, la capacidad de modificar anatómicamente el cerebro de acuerdo a los estímulos recibidos.


Pero al poner a los animales más viejos que habían sido acariciados y vivían más en las condiciones nuevas de estímulo extra, comprobaron que también se incrementaba la corteza cerebral. Esto significa que no hay edad para estimular el cerebro para su crecimiento, desarrollo  y conexiones. Especialmente esto último es lo que se evidenció de forma notable, no el aumento del número de neuronas pero sí de sus conexiones.


Hace poco salió otro estudio de Harvard de cómo en los seres humanos el aislamiento influye mucho en la longevidad y la capacidad cognitiva.


Si eso pasa en una especie tan primitiva, ¿qué pasará con un ser humano? ¿Por eso será que Bhakti, el camino de la integración a través de la devoción, es el más recomendado para esta época? 


Muy bien, entonces, vuelvo a la pregunta inicial.
Recapitulando, entonces:


Lo relacionado con el ánimo, el estímulo y el afecto puede afectar y  modificar positivamente la parte cognitiva y la inmunidad también, no sólo hacer crucigramas, aprender un idioma, o algún instrumento, todo eso ya está estudiado también.


Entonces, ¿cómo puede influir participar en una reunión con personas con intereses afines donde nos sentimos acompañados por pares? Recibimos estímulo de conocimiento, afecto, emociones, pensamientos positivos y cantamos y repetimos mantras o nombres divinos. Esta misma pregunta se está respondiendo sola, ¿verdad?


Y para finalizar, les voy a comentar otro estudio que se hizo.


El siguiente protocolo se aplicó a un grupo de personas que sabían jugar al bridge. El bridge, es una especie de póker distinto donde hay que utilizar la memoria, el razonamiento, asociación, la interacción de varias áreas del cerebro. Y se le extrajo sangre antes y después de una hora y media a este grupo de amigas que se juntaron a jugar, donde tenían la compañía, el afecto mutuo y el estimular al cerebro.


¿Saben lo que pasó? Midieron los linfocitos, unos tipos de linfocitos especiales que son los encargados de ayudar a toda la inmunidad y después de una hora y media habían aumentado su cantidad en sangre. Esto pone en evidencia que la asociación amorosa y positiva no sólo estimula nuestra espiritualidad, participar también estimula nuestra inmunidad.


Tenemos varios ejemplos dentro de los devotos que están participando habitualmente: su pensamiento positivo, su buena onda, su actitud que nos ayuda a todos.


Muchas gracias.



sábado, 27 de diciembre de 2025

Artículos : CCV : Lic. Arturo Flier : El encanto y poder de los Upanishads

 

El encanto y poder de los Upanishads

Por Swami Ranganathananda

LOS UPANISADS Y EL ENFRENTAMIENTO IDEOLOGICO

Vivimos en una época marcada por una intensa lucha de ideas decía Swami en el año 2009 cuando se publica este libro. Lo que no podía saber que es que lamentablemente este siglo XXI se presenta vacío de ideas puesto que el debate político se limita a improperios, bravuconadas sin contenido y aún peor sin propuestas de desarrollo humano como no sea el matonismo y la restricción de derechos adquiridos así como una dinámica bélica impensable. Pareciera que no hemos aprendido nada de la pandemia que nos expuso en nuestra real dimensión. 



Volvamos al Swami quien decía que en esa lucha de ideas, las ideologías políticas, económicas y culturales compiten por definir qué es el ser humano, cómo debe organizarse la sociedad y cuál es el sentido último de la vida. Que lejos estamos de ello no?. Agrega Swami “estas disputas no permanecen en el plano abstracto: modelan nuestra convivencia cotidiana, atraviesan a las naciones y, muchas veces, dividen profundamente a las personas”.

Swami Ranganathananda nos invita, en este capítulo, a dar un paso atrás y mirar este fenómeno desde una perspectiva espiritual más profunda. Los Upanisads no se alinean con ninguna ideología, ni antigua ni moderna. Su propuesta es más radical: nos llaman a cuestionar el nivel mismo desde el cual pensamos, discutimos y nos enfrentamos.

Para comprender esta enseñanza, es importante preguntarnos primero qué es una ideología. Una ideología es un sistema de ideas que intenta explicar la totalidad de la realidad desde un ángulo parcial, una perspectiva solamente. Cuando una ideología se absolutiza, deja de ser una herramienta y se convierte en un dogma. Entonces reduce la riqueza del ser humano a una sola dimensión: económica, política, biológica o cultural. En ese punto, el pensamiento deja de liberar y comienza a encerrar.

S. Ranganathananda observa que muchas ideologías modernas, aún cuando se presentan como racionales o científicas, funcionan de hecho como religiones seculares. Agrego yo: un streaming oficialista argentino tiene un programa partidario que se llama “la misa”. Continúa el Swami que esas ideologías tienen sus verdades indiscutibles, sus ortodoxias y sus herejías. Y, como ocurrió tantas veces en la historia, cuando una idea se vuelve absoluta, el ser humano queda subordinado a ella.

Los Upanisads señalan con claridad el límite de todo sistema conceptual. La realidad última —aquello que sostiene y atraviesa todo— no puede ser capturada por ninguna formulación intelectual. Las palabras, las ideas y las teorías son necesarias, pero siempre parciales. Confundir una descripción con la verdad total es el origen profundo de la lucha ideológica.

La sabiduría upanishádica nos invita a ir más allá de los opuestos. No niega el pensamiento ni la acción en el mundo, pero nos recuerda que la verdad no se agota en ninguna construcción mental. Allí donde la mente se aferra a una identidad rígida, nace el conflicto. Agrego yo: ello se da también a nivel de identidades religiosas o espirituales. Agrega Swami “allí donde la conciencia se expande, las diferencias pierden su carácter absoluto”.

En el corazón de los Upanisads encontramos una afirmación decisiva: Atman es Brahman. El núcleo más íntimo del ser humano no es una idea, una pertenencia política ni una identidad social, sino la misma realidad absoluta que sostiene el universo. Desde esta visión, el ser humano no puede ser reducido a productor, consumidor, ciudadano o militante. Es, antes que nada, una realidad espiritual profunda.

Cuando esta verdad es olvidada, las ideologías ocupan el lugar de la identidad última. Entonces el otro deja de ser un semejante y se transforma en un adversario, en un obstáculo o incluso en un enemigo. Así, las ideas —que deberían servir a la vida— terminan justificando la exclusión, la violencia y la deshumanización.

S. Ranganathananda subraya que los Upanisads ofrecen un antídoto espiritual a esta dinámica: ver al otro como partícipe de la misma realidad última. Esta visión no elimina las diferencias de pensamiento ni las legítimas opciones sociales, pero impide que esas diferencias se conviertan en absolutos. Cuando reconocemos la unidad esencial del ser, la confrontación pierde su carácter destructivo.

La salida que proponen los Upanisads no es la evasión del mundo ni la indiferencia frente a los problemas sociales. Es una transformación interior desde la cual la acción se vuelve más lúcida y más humana. Actuar sin quedar prisioneros de las ideas. Sostener convicciones sin absolutizarlas. Recuperar el silencio interior como fuente de discernimiento y compasión.

Desde esta perspectiva, la verdadera revolución no es ideológica, sino espiritual. Las ideas recuperan su lugar legítimo como instrumentos al servicio de la vida, y dejan de ocupar el trono que no les corresponde.

Los Upanisads nos recuerdan, finalmente, que mientras el ser humano se identifique solo con sistemas de pensamiento, la lucha ideológica será inevitable. Cuando descubre su identidad más profunda, las diferencias dejan de ser campos de batalla y se transforman en espacios de diálogo.

La unidad del ser no niega la diversidad del mundo; al contrario, la sostiene. Y es desde esa unidad interior que puede nacer una convivencia verdaderamente humana.