Ramakrishna Ashrama Argentina
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domingo, 31 de mayo de 2026
viernes, 22 de mayo de 2026
jueves, 21 de mayo de 2026
miércoles, 13 de mayo de 2026
Artículos CCV: Maria Eugenia Peldoza Castro, Superstición y Fanatismo en Vivekananda: Una crítica a la intolerancia
Corren vientos de guerra que afectan nuestro continente de una y otra manera y al mundo entero. Pero estos vientos no son provocados por el clima, son provocados por la intolerancia, el ego, el fanatismo, el poder e incluso por la religión. ¿De quién? De nosotros, los seres humanos.
Esto trae separaciones, odio, guerras y muertes brutales e innecesarias. Y, Vivekananda con su gran visión, con mensajes absolutamente vigentes hasta el día de hoy, hablaba no necesariamente de la guerra, sino aquello que las provoca – la intolerancia del ser humano. Siendo esto, el principal tema del cual hablaré el día de hoy.
Superstición y Fanatismo en Vivekananda: Una crítica a la intolerancia
Lo siguiente es una recopilación de mensajes e ideas expuestas por Swami Vivekananda.
La famosa frase atribuida a Swami Vivekananda – “la superstición es nuestro gran enemigo, pero el fanatismo es peor” – no aparece de forma literal en una sola línea verificable dentro de sus obras completas. Sin embargo, lejos de ser una invención arbitraria, constituye una síntesis extremadamente fiel de su pensamiento, el cual puede reconstruirse con precisión a partir de sus discursos y escritos, especialmente en la colección Obras Completas de Swami Vivekananda )Advaita Ashrama).
Para comprender esta idea, es necesario distinguir los dos conceptos clave que Vivekananda analiza: la superstición y el fanatismo.
En primer lugar, la superstición aparece en su obra como una forma de ignorancia. En el Volumen II de sus Obras Completas, en textos relacionados con Vedanta Práctico y conferencias sobre educación, afirma de manera contundente:
“Es mejor ser ateo que ser un necio supersticioso” – Obras Completas de Swami Vivekananda, Vol. 2, sección Vedanta Práctica (conferencia de Londres de 1896)
Esta declaración revela que para Vivekananda la superstición no es simplemente un error inocente, sino un obstáculo serio para el desarrollo intelectual y espiritual. La superstición implica aceptar creencias sin comprensión ni cuestionamiento, lo que debilita la capacidad humana de razonar y buscar la verdad.
Sin embargo, aunque crítica duramente la superstición, Vivekananda reserva su condena más severa para el fanatismo. En su célebre discurso en el Parlamento de las Religiones de Chicago (1893), recogido en el Volumen I de sus obras completas, declara:
“El sectarismo, la intolerancia y su horrible descendiente, el fanatismo han poseído durante mucho tiempo esta hermosa tierra… y la han llenado de violencia…” – Discurso en la Respuesta a la Bienvenida (11 de septiembre se 1893).
Aquí el fanatismo no aparece como un simple error intelectual, sino como una fuerza histórica destructiva, responsable de la violencia, persecución y atraso social. A diferencia de la superstición que puede ser pasiva, el fanatismo es activo: no solo cree sin cuestionar, sino que impone, excluye y ataca.
Esta diferencia se profundiza en sus enseñanzas filosóficas sobre la mente y el conocimiento. En textos de Jnana Yoga, Vivekananda insiste que “el peligro de la rigidez mental, señalando que aferrarse a una idea como absoluta impide el crecimiento espiritual”.
Desde el punto de vista filosófico, esta crítica se basa en la tradición Vedanta, que sostiene que la verdad es una, pero puede expresarse de múltiples maneras. Por ello, negar otras visiones no solo es intolerante, sino también filosóficamente incorrecto.
A partir de estas fuentes se puede reconstruir con precisión el sentido profundo de la frase popular. Para Vivekananda, la superstición representa la ignorancia y limita al individuo, pero el fanatismo va más allá: combina ignorancia con certeza absoluta y agresividad, convirtiéndose en una amenaza social. En otras palabras, mientras la superstición oscurece la mente, el fanatismo endurece el corazón.
En este marco, la frase difundida – aunque no textual – resume adecuadamente su pensamiento: el verdadero peligro no es simplemente estar equivocado, sino creer que no se puede estar equivocado. Esta actitud, según Vivekananda, es la base de la intolerancia y la raíz de gran parte del sufrimiento humano.
En conclusión, el contraste entre superstición y fanatismo en Vivekananda no es meramente retórico, sino profundamente ético y filosófico. Su mensaje sigue siendo relevante: la humanidad no avanza solo eliminando el error, sino superando la rigidez mental que impide reconocerlo.
Un monje budista, poeta y activista por la paz Thich Nhat Hanh dijo, “Si queremos paz, tenemos que ser paz. La paz es una práctica, no una esperanza.”
Om Ramakrishna Om
Om Ramakrishna Om
Om Ramakrisna Om
lunes, 4 de mayo de 2026
martes, 28 de abril de 2026
Artículos : CCV : Lic. Cristina Viturro : La atención y el camino espiritual
La atención y el camino espiritual
Hace poco, Swami Pareshananda contó una anécdota de Thakur, del Lila Prasanga, la referente a la ceremonia del cordón sagrado. Brevemente la recuerdo: una vecina le había pedido a Gadadhar que, en ocasión de esa ceremonia, le pidiera a ella su primera comida y la llamara “madre”. El niño así se lo había prometido. Pero, cuando se enteró su hermano Ramkumar, se opuso: el protocolo indicaba que tenía que mendigar su primera comida, como si fuera un pequeño monje, a una mujer brahmín. Y esta señora vecina era de la casta de los herreros. Con mucho criterio, Gadadhar defendió el pacto: si no lo hacía, no iba a cumplir con su palabra y un mentiroso no tiene ningún derecho de llevar el cordón sagrado. El asunto se resuelve con la intervención del señor Dharmadas Laha, amigo del padre de Gadadhar y Ramkumar, que le dice al hermano mayor que, aunque no había ocurrido nunca en la familia, en otras familias nobles solía pasar.
En una ocasión, Swami Vivekananda hizo una peregrinación a Vrindaban, en el año 1888. Y pasó lo siguiente (acá leo un fragmento de Vida de Swami Vivekananda por sus discípulos de Oriente y Occidente, del capítulo XII del Tomo I, El Math de Baranagore).
“Las últimas 30 millas las hizo a pie, con otros monjes itinerantes llevando como única posesión un báculo, un kamándalu (pote para el agua) y uno o dos libros. Faltándole unas dos millas para llegar a Vrindaban, vio a un hombre cómodamente sentado, fumando en pipa a la orilla del camino. Narén estaba cansadísimo y pensó que fumar lo reconfortaría; entonces le pidió al hombre que le permitiera fumar de su pipa. El hombre retrocedió y dijo, vacilante, “¡Señor, soy un bhangi, un barrendero!”. Narén, influido por las ideas tradicionales de casta y posición social, retomó su camino sin cumplir su deseo. Después de recorrer cierta distancia pensó: “He tomado el voto de Sanniasin y abandonado todas las ideas de casta, familia, prestigio y todo lo demás y aun así he caído nuevamente en ellas cuando el hombre me dijo que era un barrendero, ¡y no pude fumar de la pipa que él ha usado! ¡Esto se debe a los siglos de tradición en cuanto a las castas!”. Entonces se volvió en busca del hombre quien continuaba donde lo había dejado, todavía fumando. Narén le dijo: “¡Hijo mío, por favor, prepárame la pipa!”. No hizo caso a las objeciones del hombre esta vez, sino que insistió en fumar de su propia pipa. Después de haber fumado, Narén continuó su marcha hacia Vrindaban.
Hablando años más tarde con un discípulo le refirió este incidente y agregó: “¿Crees que los ideales de Sanniasa son fáciles de practicar en la vida, hijo mío? No hay sendero más arduo ni resbaloso que éste. Si permites que tu pie resbale al borde de un precipicio te encontrarás de pronto en lo hondo del valle. Si uno ha tomado el voto de Sanniasin está obligado a examinarse a cada instante para comprobar si está libre de las ideas de casta, color, etcétera. Este incidente me enseñó la gran lección de que no debía menospreciar a nadie sino considerar a todos como hijos del Señor”.
Hablando del crecimiento espiritual, Swamiji dice que cada hombre tiene su propio método, que debe proceder del interior y que su única condición es la libertad. El despertar espiritual no es un hecho aislado: es un don y es un primer paso que, a cada cual, llevará por su propio camino. Pero es necesario seguirlo despierto y muy atento: el joven Gadadhar se dio cuenta de que, si no cumplía su palabra, no iba a ser un Sanniasin digno, como Narén tampoco lo era si seguía atado a las leyes sociales, que son las leyes del mundo. En ambos casos, se opusieron a la tradición (social o religiosa) como individuos conscientes, servidores de un orden superior, trascendente, como hijos de Dios.
Nosotros somos devotos hogareños comunes y silvestres (al menos yo lo soy), pero empeñados en nuestra vida espiritual, nos caben las generales de esa misma ley. Maharaj siempre nos habla de “awareness”, de conciencia, una conciencia que, a veces, como en estos casos, puede llevar a actos que cuestionan un sistema de creencias, una convención, una tradición. Pero a la vez, significan que la vida espiritual no es adherir a una letra muerta o cumplir con determinados ritos sino que es algo que late y respira en nuestro interior, que vamos haciendo a cada paso y nos da sentido y dirección.
lunes, 27 de abril de 2026
REVISTA SIGUE CAMINANDO N° 36
Con alegría les compartimos la edición N° 36 del ejemplar de la revista bimestral "Sigue caminando", realizada por el Ramakrishna Ashrama Argentina.
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