sábado, 4 de julio de 2026

Artículos : Counselor Veronica Pomerane : Los enemigos de la mente : Swami Vijoyananda

 





Los enemigos de la mente

Swami Vijoyananda


Para mantener al intelecto en estado constante de

vigilancia debemos educar nuestra mente de modo

que reciba bien las impresiones.

Se nos hace, pues, cosa fácil y natural el tener un

cuerpo sano y una mente robusta cuando nace en

nosotros el deseo de ser nuestros propios guías; de

lo contrario permanecemos inválidos a perpetuidad.

¡Cuántas veces te quejaste de que tenías el deseo

de ser mejor pero que te faltaba la voluntad! ¿Se te

ocurrió alguna vez que esta falta de determinación

no es otra cosa sino falta de práctica?

Te atraen las teorías y te dedicas a ellas, visitas una

institución tras otra, una biblioteca entera de libros

roe tus células cerebrales, y mientras tanto tratas

torpemente de convencerte de que has aprendido

mucho. Pero cuando llegamos al problema de tu

vida observas que poco has adelantado; sigues

siendo el mismo individuo que eras en el pasado, la

menor cosita te perturba, cualquier argumento o

persona te derriba. ¿Por qué no pones en práctica

todo cuanto aprendiste o por lo menos una parte de

ello? ¿Por qué no haces una pausa y te dices a ti

mismo: Ahora haré algo, ahora yo mismo descubriré

lo que hay de eficaz y cierto en lo que he

aprendido?

La práctica del poder volitivo es como cualquier otra

práctica: simple repetición. Si fallas una vez, ensaya

dos veces; si de nuevo fallas, prueba una vez más.

Sigue practicando hasta conseguir tu objetivo. En

cuanto empieza a actuar nuestro poder volitivo, en

cuanto el intelecto guía nuestra vida, hemos dado el

primer empujón a la puerta hasta entonces cerrada

del depósito de los conocimientos, Muchas veces

sentiste en tu vida como relámpagos de dicha o

dolor que fuiste incapaz de interpretar, y otras tantas

veces te contentaste con tomarlos como cosas de la

mente subconsciente. Esta nuestra mente

subconciente, este depósito de conocimientos, este

lago cuyo oleaje impide que el Ser se refleje en

forma completa, constituye el tema de estudio en el

cual se especializan los yogis. Dice el yogi: Tengo

cuerpo humano y mente humana, ¿por qué pues he

de actuar como un animal? Y para averiguar la

causa se sumerge muy, muy profundamente en sí

mismo. No le resultan indispensables ni los libros, ni

los consejos, ni los amigos. Es el yogi mismo, y eres

tú y soy yo quienes debemos elevar el

subconsciente al plano consciente. Somos hijos de

la luz y nada debe permanecer oculto o desconocido

para nosotros; no hay rincón por oscuro que sea

donde no pueda brillar la luz de la sabiduría. no hay

debilidad que no pueda ser conquistada por la

voluntad. Tal es nuestro objetivo, y como buenos

yogis, como sinceros aspirantes religiosos, tú y yo

purificaremos nuestro intelecto y trataremos de

explicarnos la razón de ser de cada burbuja que

sube a la superficie del siempre agitado lago.



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