viernes, 26 de diciembre de 2025

Artículos : CCV : Profesora Leonor Bakún : Una bendecida visita navideña

 



Una bendecida visita navideña


Sister Devamata cuenta en Días en un Monasterio hindú que, en ocasión de la visita de Swami Brahmananda a Madrás, en Navidad. Swami Ramakrishnananda le dijo que como ella era el miembro cristiano del Math, debería darles una fiesta de Navidad. Ella le preguntó qué tipo de fiesta quería y la respuesta fue que hiciera la fiesta de Navidad más occidental que pudiese hacer.


Como ella cuenta, un árbol de Navidad estaba fuera de cuestión, pero buscó frutas, dulces y pasteles que tuvieran sabores propios de esas fiestas. Decoró la casa con largas guirnaldas de hojas de mango y ramas verdes de la jungla. Con guirnaldas de jazmín  adornó el altar de Navidad junto al que había colocado algo de pan y vino como un símbolo de la eucaristía. En otra habitación estaba la mesa con frutas, dulces y pastel de ciruela.

A las cuatro en punto Swami Brahmananda y Swami Ramakrishnananda llegaron. Swami Brahmananda tomó su asiento en el extremo lejano del pasillo frente al altar con Swami Ramakrishnananda a su lado. Los demás se sentaron en una larga fila por ambos lados. Swami Brahmananda le pidió a la hermana que leyera la historia del nacimiento de Cristo y ella eligió el Evangelio de Lucas.

Cito: “Cuando terminé de leer, la intensa calma en el aire me llevó a mirar hacia Swami Brahmananda. Sus ojos estaban abiertos y fijos en el altar, había una sonrisa en sus labios pero era evidente que su conciencia había ido a un plano superior. Nadie se movió ni habló. Al final de veinte minutos o más, la mirada volvió a sus ojos y nos pidió continuar el Servicio. Las luces, incienso y alcanfor ardiente fueron ofrecidos ante el altar, se cantaron el canto de la noche y el himno y todos se inclinaron en oración silenciosa. Así terminó el servicio de Navidad.

“Swami Brahmananda pidió luego visitar las otras habitaciones de la casa, después de lo cual nos dijo que lleváramos los refrescos. Explicó con énfasis que la casa era como un templo, la comida era bendita y cada uno podía participar libremente. Todos lo obedecieron y comieron lo que había preparado. Cuando a Swami Brahmananda le pareció suficiente, dijo que podían retirarse. Y agregó ′′Swami y yo nos quedaremos un poco más." Después de que se fueran, dijo: ′′Ahora, hermana, trae tu pan y mantequilla, tu pastel de ciruela inglesa, tus castañas francesas y tus ciruelas alemanas y tendremos una verdadera fiesta occidental." Tomó un poco de cada cosa y me pidió que se la diera. Disfrutó especialmente del pan y la mantequilla. 

“Cuando estaba comiendo, me comentó: ′′ He sido muy bendecido al venir a tu casa hoy, hermana". Respondí rápidamente: ′′Swamiji, soy yo quien he sido bendecida con tu venida."

′′No entiendes" respondió él. ′′He tenido una gran bendición aquí esta tarde. Mientras estabas leyendo la Biblia, Cristo repentinamente se paró ante el altar vestido con una larga capa azul. Habló conmigo durante algún tiempo. Fue un momento muy bendito."

Terminaron de comer. Vertí agua sobre sus manos, luego un perfume dulce, y con Swami Ramakrishnananda volvió al monasterio radiante con la alegría de la visión.”




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