viernes, 14 de diciembre de 2018

SEGUIR APRENDIENDO: Counselor Veronica Pomerane, (8.12.18)


Si buscamos el Sí, debemos alejar nuestra atención por completo de todo lo que es exterior.
En el sueño profundo no soy nada y en él no hay conocimiento algun.
Esto es lo que pensamos todos al aceptar únicamente la experiencia que realizamos despiertos como verdadera, ignoramos que el sueño y el sueño profundo son igualmente valiosos.
No podemos decir que el único estado válido es el que tenemos cuando estamos despiertos. Durante el sueño no estamos muertos y pasamos incesantemente de un estado a otro.
De este modo se llega a comprender que es un sólo testigo, el que lo ve todo. Es Atmán, Realidad última.
Del mismo modo es necesario un sujeto que realice las diversas experiencias.
En los Upanishads se ha dicho que el Sí es Aquel que experimenta también el sueño profundo.
Este es el núcleo de la enseñanza vedántica. Desde el sueño profundo hasta la más intensa actividad realizamos gran cantidad de experiencias que pueden compararse a las imágenes que se reflejan en la pantalla.
El objetivo de esta enseñanza es mostrarnos la existencidel Si, centro inmutable de todos estos estados.
El Si permanece aún en ausencia de objetos que conocer.
Vedanta nos pide que aceptemos como igualmente válidas las experiencias de los tres estados.
Estamos obligados a considerar las experiencias del sueño con ensueño, sueño profundo tan válidas como las que realizamos estando despiertos.
Las experiencias del sueño no son en absoluto irreales, pues un buen o mal sueño nos hace estar contentos o inquietos después. El Sí es Testigo de estas experiencias del mismo modo que lo es cuando estamos despiertos.
Cuando estamos despiertos los sentidos actúan en el cuerpo y el espíritu.
Durante el sueño, sólo el espíritu está activo y crea un universo y una persona, la "nuestra", que experimenta ese universo del sueño que se encuentra en nuestro interior. Durante el sueño la  consciencia del mundo exterior y los sentidos no funcionan.
En el sueño profundo, ni siquiera actúa el espíritu. No hay consciencia de objetos, pero tampoco estamos muertos. En cuánto nos despertamos tenemos el recuerdo de las experiencias de los tres estados.
Así pues, el Si es diferente de los tres estados. Es el Testigo de las experiencias del cuerpo, de la mente y del sueño profundo que carece de consciencia del cuerpo y del espiritu. Esa es nuestra verdadera Realidad. No es ni cuerpo ni mente. Su naturaleza es la de la Consciencia pura, que no está atada al mundo exterior.
A propósito del şueño profundo, objeto de los estudios más importantes.
El Mandukya Upanishad dice:
"El Sí, en realidad es una masa indiferenciada de Consciencia. Es plenitud de felicidad. Él goza de esta felicidad.
El sueño profundo es la via que conduce al conocimiento de los otros dos estados
importantes.
Ese es el Señor supremo, el Conocedor de la Totalidad, el Ordenador interno, la fuente de todo lo que existe; es de Él de donde emana todo y es en Él donde todo acaba por disolverse".