martes, 4 de diciembre de 2018

SEGUIR APRENDIENDO: Counselor Veronica Pomerane (1.12.18)





El deseo de aferrarse a la vida es propio tanto del ignorante como el erudito. Esto es porque la mente retiene impresiones de la experiencia de la muerte de muchos nacimientos previos.
Prakriti ha sido definida como el efecto o el poder de Brahman, la Realidad. En otras palabras, esta ilusión (en sánscrito: maya) de un universo espacio-temporal objetivo, es proyectado por la Realidad misma. Por lo tanto, se deduce que Prakriti y Brahman deben ser coexistentes y que Prakriti, al igual que Brahman, no tuvo principio ni tendrá fin. Prakriti continuará tejiendo la tela de un universo, absorbiendo esa tela en sí misma; tejiendo nuevamente la tela, una y otra vez y así indefinidamente por siempre jamás.
Al mismo tiempo, dentro del universo se encuentra funcionando otro proceso.
Está en la naturaleza del sentido de ego individual luchar lentamente hacia arriba, hacia la auto- realización, desde lo inanimado a lo animado, de lo vegetal a lo animal, de lo animal a lo humano a través de miles y hasta millones de nacimientos. El Atman está dentro de la piedra en no menor medida que dentro del hombre. Pero la piedra jamás puede conocerse como el Atman mientras permanezca como piedra. Debe evolucionar a través de formas más elevadas hasta que finalmente alcanza el estado humano.
Es solamente dentro de la mente y cuerpo humanos que el ego individual puede conocer su real naturaleza y así ser liberado del ciclo de la reencarnacion.
A través de este largo viaje hacia la conciencia total, el individuo está sujeto a la Ley de Karma. Sus deseos y acciones regulan la velocidad de su progreso. El construye o destruye sus propios obstáculos hacia la iluminación.
Su estado actual está continuamente condicionado por su karma pasado y constantemente generando futuro karma. La muerte no interrumpe este proceso y tampoco el renacimiento. El individuo renace simplemente con un cuerpo, una mente, un carácter y un medio ambiente social que expresa, por así decir, la suma total de su balance kármico en ese particular momento dentro del tiempo.
La doctrina de la reencarnación es rechazada por muchos porque los hace directamente responsables de la condición en la que se encuentran. A todos nos disgusta tener que enfrentar esta responsabilidad y algunos prefieren culpar a Dios o a sus padres o al sistema político existente por lo que son.