jueves, 3 de mayo de 2018

SEGUIR APRENDIENDO: Sra. Noemi Villacorta




Cuentos de los derviches(Idries Shah)

Los cuentos sufies transmiten enseñanza moral y espiritual Sufí a través de situaciones muy simples e ingeniosas, que encierran mensajes de enseñanza interior y de agudo conocimiento.

"Fatima, la hilandera y la tienda"

Una vez, en una ciudad del lejano Occidente, vivía la joven Fatima, hija de un próspero hilandero.
Un día, su padre le dijo: " Hija, haremos una travesía, pues tengo negocios en las islas del Mediterráneo. Tal vez encuentres a un joven atractivo, de buena posición, que podrías tomar por esposo"
Se pusieron en camino, su padre hacia negocios, mientras Fatima soñaba con un esposo.Un día, camino a Creta, se levantó una tormenta y el barco naufragó. Fatima, semiconciente, fue arrojada a una playa de Alejandria. Su padre había muerto y ella quedó desamparada. 
Exhausta, recordaba vagamente su vida.
Miembro vagaba por la arena, una familia de tejedores la encontró.
La llevaron a su humilde casa, y le enseñaron su oficio.
De esta manera, ella inició una segunda vida y en el lapso de unos años volvió a ser feliz, habiéndose reconciliado con su suerte.
Un día, estándo en la playa, una banda de mercaderes de esclavos desembarco y se la llevó, con otros cautivos. La llevaron a Estambul y la vendieron, como esclava.
Por segunda vez, su mundo se derrumbó Sucedió que en el mercado había pocos compradores. Uno de ellos buscaba esclavos para trabajar en su aserradero, donde fabricaba mástiles para barcos. Cuando vio el infortunio de Fatima, decidio comprarla, pensando ofrecerle mejor vida.
Llevó a Fatima a su hogar, para que ayudase a su esposa. Pero cuando llegó a su casa, se entero que había pérdido su dinero, robado por piratas. De modo que él, Fatima y su mujer quedaron solos, para fabricar los mástiles, ya que no podía pagar empleados.
Fatima trabajo duramente y muy bien y obtuvo su libertad, llegando a ser ayudante de confianza.
Un día, él le dijo: " Fatima quiero que vayas a Java, como mi agente, con un cargamento de mástiles, vendelos con provecho ".
Ella se puso en camino, pero frente a la costa china un tifón, hizo naufragar el barco, y una vez más fue arrojada a una playa desconocida. Lloró amargamente, nada sucedia, según sus expectativas.
" Por que será, que se malogra?  Por que tanta desgracia? Pero no hubo respuesta. Se levanto y camino tierra adentro. 
Ahora bien, en China existía la leyenda, que llegaría una mujer extranjera, capaz de hacer una tienda, para el emperador.
En China no existía nadie que pudiera hacer tiendas.
Los sucesivos emperadores enviaban heraldos, una vez al año, a la distintas ciudades costeras, pidiendo que cada mujer extranjera fuera llevada a la corte.
Fatima llegó a una ciudad, y la gente del lugar, a través de un intérprete, le dijeron, que debía ver al Emperador.
"Señora"" Sabéis fábricar una carpa?" dijo el Emperador, cuando vio a Fatima en la corte. "Creó que si" dijo Fatima.
Pidió sogas, no había. Recordó sus tiempos de hilandera, recogió lino y fabricó las cuerdas. Luego pidió una tela fuerte, pero los chinos no tenían la adecúada. Entonces, utilizándo sus experiencias con los tejedores, la fabrico. Tampoco existían parantes para la tienda. Fatima recordó lo enseñado por el fabricante de mástiles. Y cuando todo estuvo listo, trató de recordar como eran las carpas, que vio en sus viajes. Y la tienda fue construida.
El Emperador quedó encantado y quizo cumplir cualquier deseo de Fatima.
Ella eligió, quedarse en China, se casó con un atractivo príncipe,  y rodeada de hijos vivió feliz, hasta el fin de sus días.


Fue a través de sus aventuras como Fatima comprendió, que las experiencias desagradables, fueron esenciales en la elaboración de su felicidad final.