miércoles, 30 de mayo de 2018

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Encuentro con "Pedacitos de India" editado por Ramakrishna Ashrama de Buenos Aires, Marzo de 1940

Habiendo sido interrogado cierta vez acerca de las razones que motivaban su inflexible celibato, no obstante el hecho de tener esposa, contestó el Maestro (Sri Ramakrishna) narrando el cuento de Dios Kartikeya.
Kartikeya, conductor de los ejércitos celestiales, arañó en cierta ocasión a un gato. Al regresar a su hogar vio sobre el rostro de su madre la marca del arañazo.
"Como es posible, madre -pregunto- que hayas recibido en la mejilla un arañazo tan feo?".
" Hijo mío -contestó la Divina Durga-  bien sabes que esto ha sido obra tuya; lleva la señal de tu propia uña".
"Como a podido ser eso -preguntó el asombrado Kartikeya.  No recuerdo haberte arañado nunca".
" No -le respondió su madre-  pero acuerdate de lo que le hiciste esta mañana al gato..."
"Cierto es -confesó el hijo-  Pero cómo pudo aquello lastimarte?".
" Hijo querido -repuso la madre- nada existe en este mundo sino Yo. Soy la creación entera. Cuando dañas algo, sea lo que fuere, Yo sufro".
Quedó Kartikeya profundamente impresionado por tales palabras y resolvió no casarse nunca, pues desde aquel instante consideró a cada mujer como madre suya.
De igual modo (dijo el Maestro) considero a cada mujer como mi Divina Madre. Cuando veo mujeres buenas pertenecientes a familias respetables, contemplo en ellas a la Divina Madre en Su pureza; e igualmente cuando veo mujeres públicas en la ciudad, sentadas en la galería de su casa a la vista de todos, cubiertas con el ropaje de la inmoralidad y el impudor, en ellas también percibo a y Madre Divina divirtiéndose, aunque con distinto atavío.