lunes, 11 de diciembre de 2017

Encuentro con el Ramakrishna Ashrama: Sr. Oswaldo L. Arabezzo




ENCUENTRO CON EL RAMAKRISHNA ASHRAMA
 En mi caso particular, ya en 1953 había tomado  contacto con la cultura de Oriente, leyendo la vida de Mahatma Gandhi y a Swami Vivekananda. Luego para un cumpleaños, mi madre me regaló La Sagrada Enseñanza de Sri Ramakrishna. Así fue pasando el tiempo hasta que un día, en el diario La Nación apareció un aviso anunciando que el Swami Vijoyananda pronunciaría una conferencia en el Club Sirio-Libanés, cosa que me sorprendió al comprobar que era el mismo Swami que había prologado el libro referido.
Atraído por la curiosidad me dirigí al salón principal donde estaba el Swami sentado en un escritorio mirando su reloj y a la hora exacta comenzó a hablar con palabras de un hondo significado.
Luego asistí a algunas conferencias, y me entregaron un folleto con el logo del Ashrama, con su dirección, teléfono y frases de Swami Vivekananda.
Debido a esta nueva experiencia, comenté todo esto con mis padres y con mi novia, decidiendo concurrir con ella al Ashrama en un futuro próximo. Entonces un domingo por la tarde llegamos y sin tocar una campana que había entramos directamente (mi novia no compartía esa conducta) siendo interceptados por el Sr. Pedro, quién me dijo: “¿Ud . siempre acostumbra entrar así? ( La verdad es que lo hice a propósito,para ver cómo era esa institución y que haría el Swami al respecto.) Luego Pedro dijo: ¿Tiene invitación para concurrir? No, le dije pero le mostré el folleto que me habían dado en la conferencia. “Esperen aquí dijo, y luego volvió y nos hizo pasar.
El Swami estaba sentado en su escritorio, lo saludamos y nos hizo sentar. Los ojos de los concurrentes estaban concentrados en nosotros. Después de un breve silencio, el Swami me preguntó: ¿Cómo se gana usted el puchero? (sic) Soy bancario, le dije. Luego le hizo la misma pregunta a mi novia. Trabajo en el Ministerio de Salud, dijo ella. Luego dirigiéndose a los presentes y riéndose dijo: “Aquí tenemos uno para el puesto de gerente” provocando la carcajada general. Después preguntó cómo habíamos tenido conocimiento del Ashrama, y le relaté como fué.
Le preguntamos si podíamos seguir viniendo y nos dijo que dejáramos nuestros datos que a la brevedad nos enviaría una carta al respecto.
Dejamos nuestros datos y al poco tiempo me llegó una carta escrita con tinta verde en la cual de forma muy cariñosa nos invitaba a concurrir el próximo domingo a la tarde, cosa que hicimos con su permiso de ahí en adelante durante muchos años.
Haber conocido el Ashrama, al Swami Vijoyananda, a los Swamis que siguieron la obra iniciada en la Argentina en 1932, sobre todo su actual guía el Rvdo.Swami Pareshananda, es de una riqueza intelectual y espiritual que no se puede borrar de nuestras vidas. Damos fe de ello, mi novia y actual esposa y un servidor.

Osvaldo L. Arabezzo                                                         Diciembre 3 de 2017