Dice el Bhágavata que el Avadhuta eligió al milano como uno de sus veinticuatro gurús. El milano tenía un pescado en su pico y miles de cuervos lo rodeaban. A cualquier parte que volara con el pescado, los cuervos lo seguían gritando ‘¡Cau! ¡Cau!’ Cuando de pronto el pescado cayó de su pico, los cuervos volaron tras el pescado, dejando en paz al milano. El ‘pescado’ es el objeto de goce. Los cuervos son las preocupaciones y la ansiedad.
M, Evangelio de Ramakrishna, TII, Cap. 6, CONSEJOS A UN ACTOR, Sábado, 24 de mayo de 1884
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