viernes, 28 de noviembre de 2014

Fe y Corazón Puro: Compartido la Sra. Noemi Lavagno

 


Compartido la Sra. Noemi Lavagno
Fe y Corazón Puro

Quiero relatarles una conmovedora historia que solía contar Sri Ramakrishna a sus discípulos para ilustrar cómo debe ser esa sencilla e infantil fe que el Señor espera de nosotros, cuando nos acercamos a Él en la oración: En una aldea bengalí vivía una pobre viuda cuyo único hijo tenía que atravesar el bosque todos los días para asistir a la escuela, que se encontraba en una aldea vecina. El muchacho le dijo un día a su madre: Madre, me da miedo atravesar el bosque yo solo. ¿Por qué no envías a alguien conmigo? Y la madre le respondió: Hijo mío, somos demasiado pobres para permitirnos el lujo de tener un criado que te acompañe a la escuela. Pide a tu hermano Krishna que te acompañe: Él es el Señor del bosque y escuchará tu oración. Y así lo hizo el muchacho, que al día siguiente caminó hasta el borde del bosque y llamó a su hermano Krishna, el cual le contestó: ¿Qué quieres, hijo mío? ¿Querrías venir conmigo todos los días a la escuela, le dijo el muchacho, y acompañarme de vuelta a casa a través del bosque? Sí, le respondió el Señor Krishna, tendré mucho gusto de hacerlo por ti. Y, desde ese entonces, Krishna esperaba cada mañana y cada tarde a su pequeño protegido y lo acompañaba a través del bosque.

Llegó el día del cumpleaños del maestro. La viuda le dijo a su hijo: Somos demasiado pobres para hacerle un regalo al maestro. Pide a tu hermano Kríshna que te lo de. Krishna le dio una jarra llena de leche al muchacho, el cual muy ufano, se dirigió a la casa del maestro y le dejó la jarra a sus pies, junto a los regalos que habían llevado los otros niños. Pero el maestro no prestó atención a aquella humilde ofrenda y, al cabo de un rato el niño comenzó a lloriquear y a quejarse con la espontaneidad que es propia de un niño: ¡Nadie le presta atención a mí regalo! El maestro ordenó al criado que  llevara la jarra a la cocina para que el niño dejara de llorar. El criado tomó la jarra, vertió el contenido en un cuenco y se disponía a devolver la jarra al muchacho cuando, para su asombro, vio que volvía a estar llena de leche. Cuando el maestro vio aquel milagro, llamó al muchacho y le preguntó de dónde había sacado esa jarra. El hermano Kríshna me la dio. ¿El hermano Kríshna? ¿Y quién es ese hermano tuyo llamado Kríshna? Es el Señor del bosque que me acompaña todos los días. El maestro que no daba crédito a sus oídos le dijo al muchacho: Vamos a ir todos a ver a tu hermano Kríshna, y seguido de sus criados y sus alumnos fueron hasta el borde del bosque y pidió que el niño llame a Krishna para verlo. Así lo hizo pero Krishna no respondió; el niño comenzó a llorar y rogó a Krishna que viniera porque lo tomarían por mentiroso. ¡Hermano Krishna, ven por favor! Entonces, Sri Krishna respondió: No puedo ir, hijo mío. El día que tu maestro tenga tu fe y puro corazón, iré.

- Anthony de Mello