domingo, 2 de diciembre de 2012

MEDITACIÓN FRUCTÍFERA

     Swami Akhilananda

“Prácticas espirituales”

Existe en la meditación un poder dinámico. Todos los grandes maestros han dicho que la meditación da sus frutos y que es esencial para el crecimiento espiritual.

Cuando hablamos de meditación la gente pregunta: “¿Cuál es el valor práctico de la meditación?” Vamos a estudiar y aclarar qué significa meditación para poder comprender su verdadero valor y sus efectos.

Por ‘meditación’ queremos significar ‘concentración’. Concentración significa retirar la mente de los objetos de los sentidos y dirigirla hacia un aspecto de Dios. Al principio debe pensar en Dios con forma y tratar de concentrarse en Él.

Dios no es una abstracción. Dios es verdaderamente real. Antes de que podamos comprender la realidad de Dios, la mente debe ser entrenada. Para ello se requiere una personificación de Dios, es decir un símbolo que lo represente. Luego retirar la mente de objetos y lugares de la vida diaria y colocarla sobre un símbolo de Dios. Antes de quedar establecida en esta práctica, la mente vaga de un lado a otro y el aspirante tiene que luchar para traerla de vuelta al objeto de su concentración. Gradualmente la mente comienza a tranquilizarse y a quedar fija en el símbolo o ideal; esto se llama meditación.

Esta es una breve descripción de lo que es meditación. Como declaró Meister Eckhart: “Renuncio a Dios por Dios.” (al Dios personal por lo Absoluto). Esto fue incomprendido por la Iglesia y encarcelado hasta su muerte. Esto no hubiera sucedido en India donde sabemos que hay un estado de unión más allá de la personificación.

Se necesita mucha paciencia pues pasadas experiencias surgirán en la superficie de la mente durante nuestra práctica espiritual. Esta es una reacción natural que por un tiempo hace a la mente más intranquila. Pero poco después se aquieta. Y cuando queda establecida en la meditación, recibe la recompensa.

En la práctica de la meditación todo nuestro sistema neuromuscular se relaja. Cuando la mente se tranquiliza todo el cuerpo se relaja y desaparece la tensión nerviosa. Aun cuando una persona medite durante algunos minutos, el efecto permanece, y lo acompaña durante todo el día. Algunos de nuestros amigos científicos ahora nos dicen que después de haber practicado durante uno o dos años, sienten que han cambiado; ya no son tan nerviosos o tensos. Por su propia cuenta han resuelto meditar a la noche para no tener que tomar somníferos. Caen en profundo sueño en cuanto ponen la cabeza sobre la almohada.

Tan pronto como uno encuentra cierta inquietud en su interior por razones familiares o de otra índole, debería sentarse durante unos minutos y pensar en su Ideal Elegido repitiendo Su nombre. Y si continúa con esta práctica encontrará que puede vencer completamente las enfermedades psicosomáticas. Un hombre de meditación no puede tener ese tipo de enfermedad.

Otro efecto práctico de la meditación es la estabilidad emocional. El que medita mantiene relaciones sociales armoniosas; no se excita ni se incomoda por la conducta de otros.

Un hombre de meditación no se siente perturbado por la gente destructiva, por motivos sociales o políticos. El enojo de un hombre religioso es como una línea trazada en el agua. El fastidio o enojo de un hombre espiritual es así. El que tiene el conocimiento de la Realidad no se perturba por las condiciones cambiantes de la vida.

Otro de los efectos es que un hombre que medita puede influir sobre otros a causa de su serenidad. hemos observado muchas veces a la gente que se acercaba a Swami Brahmananda y a otros grandes Swamis con angustia en el corazón fuera por muerte de un familiar u otros motivos. Luego de algunos minutos sentados frente a estos grandes seres toda su inquietud y angustia se desvanecía. Luego se retiraban con sus rostros resplandecientes. Tal es la tremenda influencia que puede llegar a tener un hombre de meditación.

Otro valor práctico de la meditación es la influencia que ejerce sobre amigos y familiares. Cuando éramos niños veíamos a nuestros padres meditando, tranquilos y serenos, completamente absortos en su Ideal. Nosotros los imitábamos. Y éste fue el comienzo de nuestra vida espiritual. Este hábito saludable puede cambiar la constitución física y la estructura mental de una persona, fortalecer su sistema nervioso, eliminar toda enfermedad psicosomática, tensión nerviosa y condiciones neuróticas. Y finalmente puede darle el conocimiento de Dios.

Como un sub-producto puede cambiar la sociedad volviéndola pacífica y armoniosa. Las perturbaciones no pueden ser eliminadas mediante sermones, conferencias, conversiones en masa, amenaza de un infierno o promesa de un cielo. Tiene que producirse mediante un cambio de la propia vida por medio de la práctica de meditación y concentración.

Y finalmente realizando la experiencia de Dios podemos cambiar a otros y volverlos pacíficos, armoniosos y benditos.