Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad
por Swami Prabhavananda
La ignorancia y el engaño son característicos de la mente irregenerada. A esta ignorancia la confirma y sostiene nuestro sentido del ego, nuestra idea de que estamos separados uno de otro y de Dios. Deberá vencerse el egotismo si ha de librarse a la mente del engaño. Por tanto: “Bienaventurados sean los mansos”. ¿Pero, por qué Cristo dice que heredarán la tierra? A primera vista, esto parece difícil de entender. Entre los aforismos yóguicos de Patányali (yoga significa unión con Dios; también, el sendero hacia esa unión) hay un aforismo que corresponde a esta bienaventuranza: "El hombre que se confirma en no robar se convierte en el amo de todas las riquezas"
• ¿Qué quiere decir no robar? Significa que debemos renunciar al engaño egotístico de que podemos poseer las cosas, de que todo puede pertenecernos exclusivamente como individuos. Podemos pensar: "Pero somos buena gente. ¡No robamos nada! Cuanto tenemos, lo hemos trabajado y ganado. Nos pertenece por derecho". Pero la verdad es que nada nos pertenece. Todo pertenece a Dios. Cuando consideramos algo de este universo como nuestro, nos estamos apropiando de una posesión de Dios. Qué es entonces la mansedumbre? Es vivir siendo mansos, lo ganaremos todo en la autosumisión a Dios, libres del sentido de mí y mío. Esto no significa que debemos renunciar a riqueza, familia y amigos; sino que debemos renunciar a la idea de que nos pertenecen. Pertenecen a Dios. Hemos de pensar en nosotros como siervos de Dios, a cuyo cuidado Él ha confiado sus criaturas y posesiones. Tan pronto entendemos esta verdad y renunciamos a nuestros engañados reclamos individuales, hallamos que, en el sentido más verdadero, todo nos pertenece después de todo.
Los conquistadores, que procuran convertirse en amos del mundo por la fuerza de las armas, jamás heredan nada, salvo preocupación, trastornos y dolores de cabeza. Los avaros que acumulan enormes riquezas están sólo encadenados a su oro, nunca la poseen realmente. Pero el hombre que renunció a su sentido de apego experimenta las ventajas que las posesiones deparan, sin la miseria que trae la posesividad. A muchas personas les desagrada esta frase de Cristo porque piensan que los mansos jamás podrán lograr nada.
Piensan que en la vida no ha de tenerse felicidad a no ser que uno sea agresivo. Cuando se les dice que renuncien al ego, que sean mansas, tienen
miedo de que lo perderán todo. Pero están equivocados.
Según las palabras de Swami Brahmananda:
"Las personas que viven en los sentidos piensan que están gozando de la vida. ¿Qué saben acerca del goce? Sólo quienes están llenos de la bienaventuranza divina gozan realmente de la vida."
Pero los argumentos no probarán esta verdad. Tenemos que experimentarla; sólo entonces nos convenceremos. Si un aspirante espiritual sigue sinceramente la enseñanza de Cristo sobre la mansedumbre, la encontrará muy práctica. Encontrará que la ira y el resentimiento pueden ser conquistados por la gentileza y el amor.
El místico chino Lao Tse expresó esta verdad diciendo: "De las cosas suaves y débiles del mundo, ninguna es más débil que el agua. Pero nadie podrá igualarla en vencer lo que es firme y fuerte. Lo que es suave conquista a lo duro. La rigidez y la dureza son compañeros de la muerte. La suavidad y la ternura son compañeros de la vida."
Renunciando sinceramente al ego ante Dios, siendo mansos, lo ganaremos todo. Heredaremos la tierra.
(Del libro 'El Sermón del Monte según el Vedanta)

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