Swami Vijoyananda
(Conferencia transmitida por radio por el Swami
Vijoyananda el 30/08/1936)
Charla 31/07/26
Como buenos yoguis, como sinceros aspirantes
religiosos, tú y yo purificaremos nuestro intelecto.
Penetraremos en el depósito de los conocimientos,
seremos bastante arrojados para afrontar todas las
dificultades, seremos bastante fuertes para analizar
todas las posibilidades y probabilidades que
llevamos dentro. Somos divinos. ¿Pero cómo hemos
de hacer, tú y yo, para comprenderlo? ¿Cuál es el
secreto? Debemos dedicarnos con toda nuestra
alma a la búsqueda. Basta de ayudantes. Basta de
muletas.
Debemos saber venerarnos a nosotros mismos,
venerar a nuestros amigos y luego al YO.
El hombre que no se respeta a sí mismo de nada
sirve, ni para él ni para la sociedad.
Para huir de semejante existencia desastrosa el
único modo es conocer el Chitta, la substancia
mental. ¿Cómo se forman las impresiones y cómo
podemos detenerlas?
¿Es nuestra vida voluntaria o accidental, y qué papel
desempeñan en su formación las impresiones?
¿Tiene el pasado mucha influencia en el modelado
de nuestro presente y nuestro futuro? ¿Puede
nuestra mente ser guiada, puede ser moldeada,
podemos lograr la paz aquí y en el más allá? Sólo
hallarán solución todos estos problemas cuando
hayamos disciplinado nuestra mente para que reciba
bien las impresiones, cuando hayamos purificado
nuestro intelecto de modo que clasifique
perfectamente dichas impresiones; y cuando
traigamos el pasado, ese depósito de conocimientos
que sólo era un almacén de perturbaciones y
molestias, la eterna causa del oleaje del lago sobre
el cual nuestra alma ansiaba reflejarse completa y
totalmente pero sólo formaba reflejos parciales,
aquello que de continuo nos ha estado sugiriendo y
machacando la idea de que somos muchos cuando
en realidad siempre somos el Ser Único; cuando
traigamos ese pasado al presente, cuando
transformemos al subconsciente en consciente,
conoceremos el origen de nuestra ignorancia
primaria. Ha llegado el instante, querido mío, el
instante propicio para que te conozcas a ti mismo.
Disciplínate hasta conseguir conocerte. Cuando
conozcas la substancia mental, cuando seas capaz
de interpretar los impulsos, cuando tengas tiempo de
hacer una pausa para interpretar no sólo la acción y
su resultado, sino también su causa, entonces
sabrás quién eres. Es únicamente esta actitud
irresoluta que hemos asumido, es nuestro necio
intento de vivir una vida de continua agitación, es
nuestro tremendo error de confundir la pausa con la
muerte, lo que nos ha convertido en humanos semi
animales, seres que carecen de todo propósito.
Sé consciente de ti. No te apesadumbres si cometes
errores; sólo te pido que seas consciente de ellos.
Por encima de todo, es tu inconsciencia la causa de
tu existencia miserable. Eres hijo de la luz, querido
mío. Se consciente de ello. Encuentras obstáculos,
tu camino te parece largo y lleno de espinas. ¿De
quién es la culpa? Tuya. En tiempos pasados tú te
empeñaste neciamente en querer permanecer
inconsciente.

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