CCV – Gigantes
Leonor Bakún
Hoy en día se habla mucho de inclusión. Pero, ¿podemos realmente ser inclusivos? No se trata de tener un amigo con las características de aquel que es excluido. No se trata de decir: tengo un amigo que los demás excluyen. Se trata de sentir que ese es mi hermano. ¿Podemos?
Shivamai hablaba de pájaros del mismo plumaje, parecía fácil entender de qué hablaba. Y sí, no es difícil de entender. Lo difícil es darse cuenta con quiénes compartís plumaje y más difícil todavía aceptar que hay algunos pájaros con los que no lo compartís. Estar en un mismo lugar, no implica tener el mismo plumaje. Implica precisamente eso, que uno está en el mismo lugar, lo cual no es poca cosa.
Y así adquiere sentido la insistencia de Thakur en que todos no recorren el mismo camino, si bien todos llegarán, tarde o temprano, al mismo lugar. Y adquiere sentido que la respuesta del Gurú no sea la misma para todos. Baste, a modo de ejemplo, el siguiente relato:
“Cierta mañana, el Maestro estaba reunido con sus discípulos cuando un hombre se aproximó:
-¿Existe Dios?- preguntó:
-Existe- respondió el Maestro.
Después del almuerzo, se acercó otro hombre:
-¿Existe Dios?- quiso saber.
-No, no existe-dijo el Maestro.
Al atardecer un tercer hombre hizo la misma pregunta:
-¿Existe Dios?
-Tendrás que decidirlo tú- respondió el Maestro.
En cuanto el hombre se fue, un discípulo comentó indignado:
-Maestro, ¡Qué absurdo! ¿Cómo es que da respuestas diferentes para la misma pregunta?
-Porque son personas diferentes y cada una llegará a Dios por su propio camino.
El primero tendrá fe en mi palabra.
El segundo hará todo lo posible para probar que estoy equivocado.
Y el tercero sólo cree en aquello que es capaz de escoger por sí mismo.”
Hay una frase que se atribuye al Quijote, circula en las redes: “Lucho contra gigantes: la injusticia, el miedo y la ignorancia.” De hecho se ha viralizado. A raíz de esto, distintos expertos en esa obra avisaron que dicha frase no figura en el texto, no pertenece al Quijote.
Sobre esto, me interesa señalar dos puntos: por un lado, salvo que se dediquen a la literatura y específicamente a la literatura de esa época, la obra auténtica no siempre ha sido leída en su versión original y no siempre en su totalidad. Sin embargo, si del Quijote se trata, la mayoría puede describir su personalidad, puede hablar de Sancho Panza y no ignora que confundió unos molinos de viento con gigantes.
Por el otro, esa frase capta, condensa, el espíritu caballeresco de Don Quijote y la vuelve creíble. Pero no es auténtica. Es verosímil. Y esto muestra la facilidad con que una cita falsa o errónea se convierte en real. Y muestra, sobre todo, la importancia de verificar la fuente antes de dar por cierta cualquier información.
Sentir al otro como mi hermano implica, entre otras cosas, no prestar oído a la calumnia, al murmullo malintencionado, implica mirar al corazón, implica tener siempre presente la frase de la Madre: “Cuando uno ve defectos en otros, su mente se contamina. ¿Qué gano viendo defectos en otros? Sólo se lastima con esto.”
Ese es el punto crucial: hay modos sutiles de lastimar, de excluir. Son situaciones difíciles de ignorar. Alguien en quien confiabas te mintió y al hacerlo cerró una puerta que podía haber hecho tu vida menos difícil. Alguien te excluyó, por mil y una razones a sus ojos justificables pero quizás, más honesto, más confiable y, sobre todo, menos excluyente y menos doloroso, hubiera sido que te dijeran la verdad.
Se produce el desencanto. Siempre pasa, te enterás. Por un lado duele, por el otro te queda claro que no compartís plumaje. Y ese es el punto. El dolor por la exclusión ¿Es simplemente un tema de ego? ¿Cuál es el camino a transitar? Perdonar no significa olvidar, no significa que se mitigue el dolor por aquello que te hicieron. Significa simplemente que no lo voy a cobrar. ¿Cómo seguir?
Y en parte es por estas razones que la frase: “Lucho contra gigantes: la injusticia, el miedo y la ignorancia” se viralizó. No porque sea del Quijote sino porque estos son los gigantes contra, quien más, quien menos, lucha cuando de exclusión se trata. Y estos son los gigantes contra los que han luchado los grandes seres de todas las épocas. Por eso es verosímil, por eso es creíble.
Sabemos de la bendición de la Santa Compañía y conocemos seres santos que libran esta lucha diariamente.
Las tonaditas de Padre Swami y su forma amorosa de decir insistiendo en que tengamos presente y recordemos continuamente que Sri Ramakrishna es nuestro refugio son un regalo bendito para que prestemos atención y no nos enredemos en situaciones que nos alejan de nuestro camino.
Conocemos la vida de Thakur, de la Santa Madre, de Swami Vivekananda y de sus Gurubhais. Todos ellos fueron gigantes que se enfrentaron a esos gigantes. Sólo con leer sus vidas tenemos un arsenal de estrategias para vivir las nuestras.
Como dice Padre Swami en su tonadita:
“En vez de meterme
en estas interminables obsesiones
de lo que el otro debería ser;
ocúpome ahora honestamente
en todo lo que sólo yo mismo puedo hacer.
Así comienzo a caminar
en el único sendero de la armonía y la paz,
comienza el amanecer
en el regazo del infinito
para volverme nada ni nadie.”
JT, JM



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