jueves, 26 de febrero de 2026

Artículos : CCV : Profesora Leonor Bakún : Acerca de las metáforas

 



CCV, Acerca de las metáforas

Leonor Bakún

Il postino es una película que gira alrededor de un muchacho, Mario, que trabaja como cartero y la única persona a quien tiene que entregarle el correo es a Neruda que vive su exilio en una isla italiana.

Mario está enamorado y le pide consejos a Neruda para escribirle a ella, a quien va a  conquistar escribiéndole poesías sospechosamente similares a las poesías de Neruda. Neruda lo guía y le muestra el valor de las palabras que pueden mostrar una misma realidad en forma diferente y bella. Le enseña que “el mundo entero es una metáfora”. O sea, lo mismo dicho, mostrado, de otro modo.

La idea no es nueva. Para que las cosas tengan existencia deben ser nombradas. A partir del nombre, las cosas fueron: “Así Dios habló y nombró”. “Haya luz y hubo luz”. Luego separó la luz de las tinieblas y hubo atardecer y hubo amanecer y así también hubo cielos, tierra, mares y así sucesivamente completó su obra como recordarán aquellos que han leído el Génesis. Pero el tema del nombre no es tan sencillo.

Un filósofo que explica este tema es Walter Benjamin, él postuló que no hay posibilidad de pensar lo humano escindido del lenguaje. Plantea que quien posee el lenguaje verdadero es Dios. La expulsión del Paraíso es la pérdida de la comunidad del lenguaje con Dios, la condena a traducir el sentido del mundo en vez de poseerlo de antemano.

A partir de ello Dios le permite a Adán ponerle nombre a las criaturas del cielo, de la tierra y del mar. Eso es posiblemente el origen del lenguaje poético. Hay una aventura del lenguaje. Supone que hay un texto, hay  letras y uno puede combinarlas. Con las mismas letras se puede decir alergia y alegría. Es un tema de decisiones, de elegir cuál traducción del mundo preferimos. Este concepto es común a culturas antiguas.

Hay coincidencia en los textos sagrados en que el sonido fue el gran creador, el Om, el Verbo son algunos de sus nombres. Coinciden en que, en el principio fue el sonido. Todo el universo vibra, tiene un sonido. 

En enero de 1997, Shivamai dijo: “el hombre está tan contraído que sólo puede hacer un cambio interno a través del sonido.” Dijo que la única forma de revertir esta atmósfera que nos comprime es a través del sonido.

Cuando hacemos japa, cuando recitamos textos escritos por un ser santo se produce dentro de nuestro ser una vibración armoniosa en nuestro sistema corporal y psicológico. Estamos creando una vibración que no nos irrita, que no nos agita, que apaga toda ansiedad.

El canto o la expresión de una palabra, cualquiera sea, produce una vibración en nosotros. Tenemos una vibración que al producirse genera un sentimiento en nosotros. No son simples palabras, son vibraciones que están comunicando a todo nuestro ser, por medio de esas palabras, una cierta vibración.

Las capacidades de las personas, el estado de sus cuerpos, sus historias de vida, son diferentes y por eso el resultado de esa vibración, la energía, se manifiesta de diferentes maneras y con diferente intensidad en las personas. La energía trabaja dentro de nosotros, recorre el cuerpo, actúa de la manera más apropiada a la necesidad de cada uno.

Por eso es de suma importancia cuidar que metáfora, qué significado queremos transmitir, qué nos permitimos escuchar, qué nos permitimos pronunciar. Aquello que aceptemos, aquello que decidamos transmitir será parte de lo que hagamos con nosotros mismos. Podemos elegir una metáfora, una traducción del mundo que trasunte lo bueno o podemos aceptar palabras condenatorias. Sólo nosotros decidimos qué sonido queremos en nuestras vidas.

Hay un cuento talmúdico que ilustra esto:

“Tráeme el mejor bocado que encuentres en la carnicería, dijo un señor a su criado y éste le trajo una lengua.

Tráeme, le dijo otra vez, el bocado más ordinario que encuentres en la carnicería y éste le trajo una lengua.

¿Qué quiere decir esto? Preguntó el señor, asombrado. Y el sabio criado contestó: la lengua es cuánto hay en el mundo de mejor y de peor. Si es buena, nada hay mejor. Si es maldiciente, nada hay peor.”

Dijo Swami Vivekananda que “todo el conocimiento está dentro nuestro. Toda la perfección está ya allí en el alma, por lo tanto, cada hombre debe desarrollarse según su propia naturaleza.”  Tenemos en nuestras manos la posibilidad de construirnos a nosotros mismos y descubrir quiénes somos. Depende de nuestras elecciones.

Como dice Swami Pareshananda en una tonadita:

“De una comprensión correcta,

surge la verdadera convicción

que motiva a dedicarse a la práctica

repitiendo sinceramente la fórmula sagrada

otorgada por el Gurú bendito

para integrarse plenamente con el  Ideal espiritual.

¡Así, la comprensión correcta es esencial!

Repito mi mantra con amor

y me refugio en mi Ideal espiritual

y me integro en la paz divina

dejando todo lo irreal.”



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