viernes, 30 de marzo de 2018

SEGUIR APRENDIENDO: Profesora Julia S. Santos





Aprendiendo para Vivir Mejor: El autoanálisis: La analogía del mar (1)
Para descubrir el Ser que habita en nuestro interior, es decir, nuestro ser verdadero, es preciso ir retirando los velos que lo cubren. Y una de las formas de llevar a cabo esa tarea es a través del autoconocimiento.
El problema que presenta es que el instrumento con el que tendríamos que llevarla a cabo es, justamente, la mente; y dado que el ego -uno de los principales obstáculos para el conocimiento del Ser- suele identificarse con ella... ¿cómo empezar?
Nuestra situación es similar a la de quien quiere conocer las profundidades del mar, pero que no puede ir más allá de la orilla; sólo tiene acceso a una ínfima parte de esa inmensidad. Pero, con una observación atenta, mucha información puede obtenerse.
Una forma es mirar lo que el mar arroja. Al caminar por la costa, encontramos en algunos sitios algas, esponjas, caracoles... Pero en otros, colillas, botellas, pañales. El mar nos envía muestras de lo que contiene, sea esto de la naturaleza que sea. Si arrojamos basura en él, eso será lo que encontremos. Aunque no sea propio del mar.
Tiempo debe pasar para que una playa se limpie; y una tarea útil, y hasta obvia en ese sentido, es recoger lo que el mar ha arrojado. Que no es otra cosa que lo hemos arrojado en él.
Una vez que cesa el arrojar desechos, a la vez que se ha recogido lo que se vertió alguna vez, cambia la proporción de lo que el mar entrega; ahora es posible ver más muestras de lo que el mar tiene más en su profundidad.
¿Cuántos “desechos” se amontonan en nosotros, impidiéndonos conocer lo que está más allá de ellos? ¿Cuántas cosas hemos arrojado desde nosotros? Otras tantas nos devolverá el mar de la vida, hasta tanto no tomemos conciencia de que lo que “viene” en realidad “vuelve”; hasta tanto no entendamos que lo que encontramos es lo que apartamos de nosotros...