jueves, 6 de abril de 2017

SEGUIR APRENDIENDO: Sra Noemi Lavagno




En el Evangelio de Sri Ramakrishna leemos: "Es difícil que el hombre mundano se despierte espiritualmente. ¡Por cuántos peligros se ve amenazado! ¡Cuántos pesares halla en su vida y cuántas veces es engañado! Pero, a pesar de eso no se despierta. Es como el camello que tiene particular atracción por los arbustos espinosos, los cuales no deja de comer aunque se lastima la boca. El hombre mundano, sin duda sufre mucho, pero lo olvida a los pocos días". No hay ninguna duda, dolorosamente debemos reconocer que esa es nuestra situación.

Ramprasad, el místico cantor de Bengala, dice en uno de sus cantos a la Divina Madre Kali:

Tú me has dado esta mente,
y con un guiño inteligente de Tu ojo
la has convidado a gozar del mundo,
y así, desamparado, vagabundeo 
a través de Tu creación,
como maldecido por un ojo maligno,
tomando lo amargo por lo dulce,
tomando lo irreal por lo Real.

¿Qué hacer con esta terrible obstinación que nos lleva de un dolor a otro y a la cual no podernos vencer. 
Sri Rarnakrishna dice: "Como un niño ruega a su madre por juguetes llorando e importunándola, aquel que llora interiormente, anhelando intensamente verlo a El, como un niño inocente y sabiendo que El es lo más cercano y lo más querido; al final es recompensado con la visión Divina. Dios no puede permanecer más escondido para un buscador tan ardiente y obstinado".
Si por la gracia de Dios tenemos una vislumbre de nuestra condición actual, no desesperemos, y recordemos que aquí y ahora tenernos los elementos para lograrlo: Somos obstinados, somos ardientes en nuestra búsqueda de placeres transitorios, hemos llorado tantas veces en nuestra insensatez. Seamos ardientes y obstinados en nuestro ruego, lloremos por Él y pidamos una y otra vez que no nos permita más buscar momentáneos anestésicos y juguetes. ¡Oh Dulcísimo Señor, se Tú mi consuelo y mi refugio!

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