miércoles, 20 de abril de 2016

Sra. Noemi Lavagno: Arrojando piedras: SWAMI VIJOYANANDA:Fragmento de la cuarta clase de Raya-Yoga - 22 de agosto de 1944




 
Arrojando piedras...

Seguro que alguna vez han jugado a tirar piedras en una laguna mirando como se formaban ondas. Prueben una vez más. Tiren una piedra en una laguna chica o grande y observen como las ondas se alejan hacia las orillas y parecen morir allí. Sin embargo, verán que para morir, las ondas tienen que volver al lugar de su origen. Observen de nuevo. La olas no mueren en las orillas, sino en el punto de su nacimiento.

Estábamos hablando de yoga en la última clase. Ese almacén de impresiones llamado chitta, es una mente con cuatro fases o funciones.

Todo el secreto del yoga es no recibir impresiones. Muy fácil es decir: no recibir impresiones. Pero, ¿cómo no recibirlas? Yo puedo cerrar mis ojos, puedo tapar mis oídos y tratar de no percibir la sensación de tacto, pero ¿cómo puede uno apartarse? Porque, no leer, no oír, son esfuerzos del momento, y el yogui quiere lograr un estado permanente. Él quiere no percibir ninguna cosa del exterior. Entonces viene el siguiente aforismo de Patányali: “En aquél tiempo (en el tiempo de la concentración), el que ve (no puedo decir vidente, ni veedor, porque se presta a confusión), el ser individual, queda tranquilo en un estado que no sufre modificación.” ¿Cuándo? En el momento de la concentración. ¿Qué ocurre en el momento de la concentración? Las olas cesan y la laguna queda tranquila.

La mente recibe olas. Siempre decimos que esas olas, esas formas o modificaciones, surgen sin nuestra voluntad. En realidad, no es cierto. No es como la laguna que necesita algo exterior, como ser una piedra, para agitarse. Las olas se levantan sin la participación de algo exterior. Por no observar la mente, la hemos vuelto vegetativa, la hemos convertido en subconsciente. La mente tiene que pagar por su estado consciente y por las ocurrencias del estado inconsciente. La piedra fue arrojada a la laguna. ¿Por quién fue arrojada? Por la parte inconsciente de la mente, o la substancia mental.

Los yoguis dicen: La mente, mal educada, sale en busca de impresiones. Sale a través de los ojos y los demás sentidos. Por eso para calmarla, para que mueran las olas, tiene que hacer las cosas conscientemente.

Rev. Swami Vijoyananda
Fragmento de la cuarta clase de Raya-Yoga - 22 de agosto de 1944.