domingo, 3 de enero de 2016

(LA SAGRADA ENSEÑANZA DE SRI RAMAKRISHNA, Pág.247, no.952)




Cuando Jesús fue clavado en la cruz, ¿cómo pudo pedir, a pesar de su sufrimiento, que quienes lo crucificaron fueran perdonados? Si  se perfora con un clavo la cáscara de un coco común, el clavo penetra en la pulpa de la fruta. Pero en el caso de una nuez o almendra seca, la pepita se separa de la cáscara y se puede perforar ésta sin tocar la pepita. Jesús era como una nuez seca; su alma estaba separada de su cáscara física. En consecuencia, los sufrimientos del cuerpo no lo afectaban. Aunque su carne estaba atravesada por los clavos, Él pudo orar con serena tranquilidad para el bien de sus enemigos. (LA SAGRADA ENSEÑANZA DE SRI RAMAKRISHNA, Pág.247, no.952)