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domingo, 29 de marzo de 2026
viernes, 20 de marzo de 2026
jueves, 19 de marzo de 2026
lunes, 16 de marzo de 2026
Artículos, CCV : Profesora Leonor Bakún : Algo sobre la ley
CCV - Algo sobre la ley
Leonor Bakún
Si algo es indiscutible es que la ley es un mandato que se formula al hombre sobre algo que, precisamente, el hombre no tiene una intención y mucho menos una tendencia natural a realizarlo.
Hay leyes escritas, la ley de los hombres y hay leyes no escritas, la ley de los dioses (las agrafa dogmata). A veces entran en contradicción la ley de los hombres y la ley de los dioses y uno debe elegir a cuál ley obedecer. El ejemplo más claro sobre esta situación es el punto sobre el que gira Antígona de Sófocles, una tragedia escrita en el siglo V a. C. y que muestra claramente lo terrible y dolorosa que es esta elección.
Las leyes no escritas las llevamos grabadas en el corazón. La ley de los hombres varía según las épocas, las sociedades, las costumbres y sobre todo la formación de quiénes las promulgan y de quienes las obedecen.
Entonces, y volviendo al principio, eso que la ley manda, lo tenemos que buscar, no es natural en nosotros. Lo natural no es precisamente amoroso. Caín mató a Abel, Rómulo mató a Remo y así sigue la historia. Mejor no mirar los noticieros. Esto que estoy diciendo no es en absoluto original. Hobbes, un filósofo conocido por considerar que el hombre es el lobo del hombre dijo que necesitábamos un líder al cual darle la autoridad sobre nosotros y aclara, hay que obedecerle salvo que quiera matarnos.
Los diez mandamientos son un ejemplo de lo que para muchos es la ley moral. Como ustedes saben son universales, no privativos de un pueblo. Cuando Dios se los entrega a Moisés para que los divulgue está presente el suegro de Moisés con su comitiva y pertenecen a otro pueblo. Dios entrega los mandamientos para todos. No para unos pocos. No los voy a recitar aquí pero si mal no recuerdo el primero dice: “Amarás a Dios por sobre todas las cosas.” Esto es algo que se nos dice de muchas maneras y desde varios lados.
Por ejemplo: la primera palabra de los rollos de la Torá es Bereshit (creación), la última palabra termina en ‘le’. Juntos el comienzo y el fin forman la palabra leb que en hebreo significa corazón. Por eso se dice que la Torá está dentro del corazón. La plegaria dice “Purifica nuestros corazones para creer en Ti, con sinceridad (vetaer libenu leobdeja beemeth) y acepta la meditación de mi corazón.”
Por cierto Jesús, que conocía muy bien la Torá señala varias veces este punto en el curso de sus enseñanzas y recomienda limpiar el corazón para poder ver a Dios. Dice: “Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios.”
Krishna, por su parte, dice en el Bhagavad Gita: “Yo soy el Señor que está presente en el corazón de cada ser.”
La filosofía Vedanta propone meditar en el ideal elegido como práctica que nos conduzca, en algún momento, a realizar a Dios. Tarea muy difícil. Veamos: para meditar se debe fijar la mente en algo y permanecer en ese estado. Y para hacerlo se necesita voluntad porque sin ella hacer tapasya, cumplir con cierta disciplina, sentarse a meditar es prácticamente imposible y el tema es que nadie puede hacerlo por uno. La purificación la tenemos que desear nosotros. Pero mientras una multitud de impresiones se agiten en nosotros, mientras surjan los recuerdos y preocupaciones de nuestra vida cotidiana, la meditación es muy difícil.
Uno tiene que querer, tiene que anhelar, tener una aspiración intensa al conocimiento espiritual para cumplir con sus prácticas. Y rogar por la gracia de la Madre para que la meditación se produzca porque, en definitiva, la que tiene la llave del corazón y abre la puerta del mismo es Ella.
A modo de ejemplo baste recordar como clamaba Thakur por la visión de la Madre, como les pedía a sus discípulos que hicieran puntualmente sus prácticas, despertándolos amorosamente, incluso a la Santa Madre si era preciso.
Es como lo que le ocurrió a un alpinista:
Un alpinista está escalando, se resbala, cae y queda colgando de una soga. En su desesperación clama a Dios por su socorro y, en el silencio que sigue a su plegaria, se escucha la voz de Dios que le pregunta si confía en Él. Tras la respuesta afirmativa, Dios le dice que corte la cuerda. El hombre tiene miedo y, a la mañana siguiente, lo encuentran muerto, colgando a dos metros del suelo.
De eso se trata, de entregarse y cortar la cuerda.
Como dice Padre Swami en su Tonadita:
‘SHARANAM’ es entregarte, refugiarte,
cobijarte, dedicarte y olvidarte;
es lograr el estado de la paz entregándote,
abandonando todo esfuerzo consciente
por distinguirte;
volviéndote humilde para salvarte,
sin juzgarte siempre observarte;
con espíritu de prosternarte
ante Dios, disfrutarte.
¡RAMAKRISHNA te anima
a darte, darte, darte!
sábado, 14 de marzo de 2026
Artículos : CCV : Lic. Cristina Viturro : Una reflexión sobre el camino espiritual
Una reflexión sobre el camino espiritual
“El infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno, el que ya existe aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es arriesgada y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio.”
Con esta frase, el autor italiano Ítalo Calvino cierra su obra Las ciudades invisibles. Se me ocurre que, en algún sentido, es una buena definición del camino espiritual en medio de las alternativas del mundo.
Con más fuerza que en otros momentos, se me aparece este razonamiento: la vida espiritual (la mía, la de todos, diría), comienza cuando atisbamos en nuestro interior la creencia de que existe algo más importante y grande que nosotros mismos. Esa chispa, por nombrarla de alguna manera, nos va acercando a la idea de lo absoluto, y aparece el camino, en nuestro caso, el Vedanta. La chispa del Atman, que es lo mismo que Brahman, nos enseñan, y entonces, caminamos en esa dirección. Pero (y esto es lo que siento con más fuerza ahora), es muy difícil hacer que esa chispa se mantenga y, aún más, crezca. Nos vaya bien o mal, la Maia nos envuelve.
“El mundo distrae”, dije yo, y Swami Pareshananda me contestó: “Peor, el mundo confunde.” La chispa está expuesta al viento y a la lluvia del mundo en cualquiera de sus formas. ¡Qué difícil es mantenerla! La conciencia de lo complejo y esforzado de la tarea me llevó a pensar qué importante es lo que tenemos disponible para llevarla a cabo: las tonaditas de Maharaj, su santa compañía y la de Swami Purnabodhananda, los aratis de los domingos y las fiestas, las reuniones que organizan nuestros compañeros, las lecturas, las visitas al Ashrama. En fin, un montón.
Pensé entonces en la frase de Calvino (un señor que no era para nada religioso pero sí muy clarividente) y su asombroso parecido al camino espiritual, una tarea arriesgada (ojo al adjetivo) que exige atención y aprendizaje continuos detrás de algo que, en medio del infierno del mundo y de Maia, no lo es, y que, cuando se lo reconoce, es un deber (y por supuesto, un privilegio) hacer que dure y dejarle espacio para que no deje de crecer.
Jai Thakur! Jai Ma!
martes, 10 de marzo de 2026
sábado, 7 de marzo de 2026
DESPEDIMOS A DORITA CREMENS DE GUAYCOCHEA
sábado, 28 de febrero de 2026
jueves, 26 de febrero de 2026
Artículos : CCV : Profesora Leonor Bakún : Acerca de las metáforas
CCV, Acerca de las metáforas
Leonor Bakún
Il postino es una película que gira alrededor de un muchacho, Mario, que trabaja como cartero y la única persona a quien tiene que entregarle el correo es a Neruda que vive su exilio en una isla italiana.
Mario está enamorado y le pide consejos a Neruda para escribirle a ella, a quien va a conquistar escribiéndole poesías sospechosamente similares a las poesías de Neruda. Neruda lo guía y le muestra el valor de las palabras que pueden mostrar una misma realidad en forma diferente y bella. Le enseña que “el mundo entero es una metáfora”. O sea, lo mismo dicho, mostrado, de otro modo.
La idea no es nueva. Para que las cosas tengan existencia deben ser nombradas. A partir del nombre, las cosas fueron: “Así Dios habló y nombró”. “Haya luz y hubo luz”. Luego separó la luz de las tinieblas y hubo atardecer y hubo amanecer y así también hubo cielos, tierra, mares y así sucesivamente completó su obra como recordarán aquellos que han leído el Génesis. Pero el tema del nombre no es tan sencillo.
A partir de ello Dios le permite a Adán ponerle nombre a las criaturas del cielo, de la tierra y del mar. Eso es posiblemente el origen del lenguaje poético. Hay una aventura del lenguaje. Supone que hay un texto, hay letras y uno puede combinarlas. Con las mismas letras se puede decir alergia y alegría. Es un tema de decisiones, de elegir cuál traducción del mundo preferimos. Este concepto es común a culturas antiguas.
Hay coincidencia en los textos sagrados en que el sonido fue el gran creador, el Om, el Verbo son algunos de sus nombres. Coinciden en que, en el principio fue el sonido. Todo el universo vibra, tiene un sonido.
En enero de 1997, Shivamai dijo: “el hombre está tan contraído que sólo puede hacer un cambio interno a través del sonido.” Dijo que la única forma de revertir esta atmósfera que nos comprime es a través del sonido.
Cuando hacemos japa, cuando recitamos textos escritos por un ser santo se produce dentro de nuestro ser una vibración armoniosa en nuestro sistema corporal y psicológico. Estamos creando una vibración que no nos irrita, que no nos agita, que apaga toda ansiedad.
El canto o la expresión de una palabra, cualquiera sea, produce una vibración en nosotros. Tenemos una vibración que al producirse genera un sentimiento en nosotros. No son simples palabras, son vibraciones que están comunicando a todo nuestro ser, por medio de esas palabras, una cierta vibración.
Las capacidades de las personas, el estado de sus cuerpos, sus historias de vida, son diferentes y por eso el resultado de esa vibración, la energía, se manifiesta de diferentes maneras y con diferente intensidad en las personas. La energía trabaja dentro de nosotros, recorre el cuerpo, actúa de la manera más apropiada a la necesidad de cada uno.
Por eso es de suma importancia cuidar que metáfora, qué significado queremos transmitir, qué nos permitimos escuchar, qué nos permitimos pronunciar. Aquello que aceptemos, aquello que decidamos transmitir será parte de lo que hagamos con nosotros mismos. Podemos elegir una metáfora, una traducción del mundo que trasunte lo bueno o podemos aceptar palabras condenatorias. Sólo nosotros decidimos qué sonido queremos en nuestras vidas.
Hay un cuento talmúdico que ilustra esto:
“Tráeme el mejor bocado que encuentres en la carnicería, dijo un señor a su criado y éste le trajo una lengua.
Tráeme, le dijo otra vez, el bocado más ordinario que encuentres en la carnicería y éste le trajo una lengua.
¿Qué quiere decir esto? Preguntó el señor, asombrado. Y el sabio criado contestó: la lengua es cuánto hay en el mundo de mejor y de peor. Si es buena, nada hay mejor. Si es maldiciente, nada hay peor.”
Dijo Swami Vivekananda que “todo el conocimiento está dentro nuestro. Toda la perfección está ya allí en el alma, por lo tanto, cada hombre debe desarrollarse según su propia naturaleza.” Tenemos en nuestras manos la posibilidad de construirnos a nosotros mismos y descubrir quiénes somos. Depende de nuestras elecciones.
Como dice Swami Pareshananda en una tonadita:
“De una comprensión correcta,
surge la verdadera convicción
que motiva a dedicarse a la práctica
repitiendo sinceramente la fórmula sagrada
otorgada por el Gurú bendito
para integrarse plenamente con el Ideal espiritual.
¡Así, la comprensión correcta es esencial!
Repito mi mantra con amor
y me refugio en mi Ideal espiritual
y me integro en la paz divina
dejando todo lo irreal.”
martes, 24 de febrero de 2026
Artículos : CCV : Lic. Cristina Viturro : La fe en palabras de Vivekananda
La fe en palabras de Vivekananda :
Hace unos días vi en Liniers un predicador evangelista. Hacía mucho que no veía a uno, pero éste era el típico: camisa blanca y corbata, micrófono con parlante, la Biblia. Hablaba y nadie se paraba a escucharlo, ni siquiera yo me paré. Pero dijo algo que comparto de todo corazón. Dijo: “la fe es un don de Dios”.
Lo dice Cristo mismo: “Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe. Esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios y no por obras, para que nadie se jacte”. Efesios, 2:8-9.
Y personalmente, no busqué “tener fe”, sencillamente un día descubrí que la tenía. Que tenía una confianza, una certeza en que había algo en mí, más grande y duradero que yo misma. Entiendo que cada uno de nosotros, a su manera, tiene ese regalo de Dios, tiene esa certeza que lo ha llevado o que ha guiado su camino hasta aquí, donde Thakur y nuestro gurú nos acogen y acompañan para seguir profundizándola.
¿Qué dice Swamiji de la fe? He traducido algunos fragmentos. Empiezo por éste:
“Fe, fe, fe en nosotros, fe, fe, fe en Dios: éste es el secreto de la grandeza. Si tienen fe en todos los trescientos treinta millones de dioses mitológicos y en todos los dioses que los extranjeros han traído una y otra vez a sus culturas y, sin embargo, no tienen fe en ustedes, no tienen salvación.” Se trata de un fragmento de una conferencia titulada “La misión del Vedanta”.
“La fe en nosotros hará todo. Lo experimenté toda mi vida y todavía lo sigo haciendo; y a medida que envejezco, mi fe se ha hecho más y más fuerte. Es un ateo el que no cree en sí mismo. Las viejas religiones decían que era un ateo el que no creía en Dios. La nueva religión dice que es un ateo el que no cree en sí mismo.” En estas líneas de Vedanta Práctica, la misma idea se repite: si llevamos una chispa divina en nuestro interior, creer en nosotros es creer en la divinidad que nos habita. Finalmente, según el Advaita Vedanta, Brahman y Atman son uno y lo mismo.
Y va más allá en Pláticas inspiradas cuando dice: “La fe no es una creencia: es la comprensión de lo supremo, una iluminación”.
Ahora bien: la fe no es un contrato individual entre uno y Dios, como quiera que uno lo vea. Es también fe en los semejantes. “Tengan fe en el hombre, así se les presente como alguien muy instruido o como el más ignorante. Tengan fe en el hombre, así se les presente como un ángel o como el mismo demonio en persona. Tengan fe en el hombre primero y después, teniendo fe en él, crean que, si tiene defectos, si comete errores, si abraza las más rudas y viles doctrinas, esto no es por su naturaleza real, sino por su deseo de ideales más elevados”. Esta frase es de Las bases comunes del hinduismo y me resulta muy interesante porque plantea la posibilidad del error y de la imperfección como inherentes a la naturaleza humana, pero como un desvío de propósitos más elevados, a los que no se pudo llegar. Finalmente, si tenemos una misión es ver la Verdad que Maya oculta y confunde.
Incluyo tres más: “Perder la fe en uno mismo significa perder la fe en Dios” (Las bases comunes del hinduismo); ésta que me encanta y es tan cierta: “Mientras tengan fe en su gurú, nada podrá obstruir su camino” (Carta a Alasinga, E.E. U. U., marzo, 1896) y, por último: “La historia del mundo es la historia de unos pocos hombres que tuvieron fe en ellos mismos. Esta fe convoca a la divinidad interior. Pueden hacer cualquier cosa. Se falla solamente cuando uno no se esfuerza lo suficiente para manifestar el poder infinito. Tan pronto como un hombre o una nación pierden la fe, sobreviene la muerte” (Jnana y Karma, Notas a una conferencia, Londres, 1985).
Termino con ésta: “Donde hay maldad y donde hay ignorancia y falta de conocimiento, encontré por experiencia que todo mal sobreviene, como dicen nuestras escrituras, por confiar en las diferencias y que todo bien viene de la fe en la igualdad, en la mismidad y unidad subyacente de las cosas. Éste es el gran ideal vedántico.” (La misión del Vedanta).
Los fragmentos citados están disponibles en: https://vivekavani.com/swami-vivekananda-quotes-faith/
Buenos Aires, 21/2/26.










